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Pintores colombianos con discapacidad usan boca y pies para superar barreras en el arte

Bogotá, 5 mar (EFE).- Para un artista, cuando trabajar con las manos no es una opción para sujetar la brocha, la pasión gana la batalla y se buscan los medios para seguir creando obras de arte con la misma maestría que artistas sin los mismos obstáculos físicos, incluso usando la boca y los pies.

Es el caso de los cincuenta artistas plásticos colombianos que vieron en la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie una vía de escape a sus obstáculos y una motivación para seguir puliendo su talento y aprender nuevas técnicas.

Román Luna Rojas, uno de esos artistas, se sitúa de pie frente al lienzo en blanco y esboza un dibujo de dos girasoles moviendo la cabeza para darle vida al lapicero, pero no tarda en cambiar de técnica y dar color a las flores intercambiando varios pinceles que deposita en un vaso con agua.

Este artista explica a EFE que perdió sus dos brazos en un accidente, pero asegura que "cuando uno tiene las ganas y el deseo de superarse, siempre ve en aquello que muchas veces puede ser una pequeña desventaja, una ventaja".

Gracias a la oportunidad que la asociación le brindó, pudo formarse en artes y actualmente cuenta orgulloso que es docente universitario y 'coach' motivacional: "Me encanta contar mi experiencia".

La sede de la asociación en Bogotá huele a pintura y está enmarcada con decenas de impresionantes y coloridos lienzos de fincas cafeteras, estampas marinas del caribe, flores y animales, todos con una etiqueta que marca el importe que reciben íntegramente los artistas.

Sobre una mesa, las personas que asisten a los pintores les ayudan a abrir los estuches con los pinceles y a mezclar los óleos sobre paletas y placas, que sitúan al alcance de la boca o los pies de los artistas para que puedan empezar a dar vida a los lienzos.

Vivir del arte

Unos eligen las pinturas en óleo y otros el acrílico, pero todos ellos, desde su silla de ruedas o un taburete, empuñan sus pinceles y destapan el arte detrás del lienzo en blanco con la seguridad de que, a pesar de que algunos tengan otros empleos, pueden sustentarse económicamente con el salario mensual que les da la asociación y los cuadros vendidos.

La directora de la asociación para Colombia, Fabiola Navas, dice a EFE que se financian con los calendarios y postales que anualmente diseñan para las campañas de Navidad y primavera.

"Algunas familias y empresas llevan más de veinte años comprando los calendarios", dice Navas mientras celebra que las personas en Colombia colaboran mucho "porque es espectacular ver a un artista pintar con la boca o con el pie casi igual que a un artista que pinta con sus manitos, da respeto".

Luz Angélica García es una de las más jóvenes de la asociación que con solo 22 años y su síndrome de Roberts pinta con los pies. Ella explica a EFE que cuando empezó a pintar no fue fácil, pero con dedicación y la ayuda de un profesor aprendió a cómo usar bien el pincel.

"Desde pequeña siempre he tenido esa habilidad (de utilizar los pies) y una compañera de mi colegio me fue enseñando y a pesar de que fue complejo, con el tiempo ya lo veo factible", recuerda Luz con una sonrisa.

Es así como, sentada en un pequeño taburete, sujeta magistralmente los pinceles entre los dedos de los pies y combina colores par dibujar y pintar animales o flores en el lienzo apoyado sobre un pequeño caballete en el suelo.

Implicación internacional

Artistas como Luz Angélica o Román se suman a los más de 800 con discapacidad becados que tiene esta asociación internacional, con sede en Suiza, distribuidos entre 75 países.

Desde Suiza, un tribunal de esta organización admite a nuevos becarios. Para entrar a esta familia de pintores, los participantes tienen que enviar 15 obras y los documentos personales: "Los únicos requisitos son saber algo de pintura y tener ganas", aseguran.

La directora para Colombia cuenta que por la pandemia y por falta de implicación de la gente en algunos países tuvieron que cerrar cuatro de las sedes internacionales de la Asociación; "la gente ya no aporta tanto como hace años", justifica Navas.

Sin embargo, el personal del local de Bogotá, ubicado en el barrio de Teusaquillo, se enorgullece de no sólo poder mantener a los artistas que están ya en plantilla, sino de además tener a cuatro personas más esperando para ser admitidas.

Paula Cabaleiro

(c) Agencia EFE