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La princesa Eugenia de York se sincera sobre sus trastornos alimenticios

Jack Brooksbank y la princesa Eugenia de York credit:Bang Showbiz
Jack Brooksbank y la princesa Eugenia de York credit:Bang Showbiz

La princesa Eugenia, hija del príncipe Andrés de Inglaterra y su exmujer Sarah Ferguson, no ha dudado en hablar públicamente sobre los entresijos del grave trastorno alimenticio que sufrió en plena adolescencia. La sobrina del rey Carlos III, a su paso por el podcast 'Table Manners', ha asociado esos problemas al intenso escrutinio que ha recibido siempre por su condición de 'royal' y, asimismo, por los comentarios que han suscitado su apariencia y sus elecciones de vestuario.

"Desde luego, eso me causó algún que otro contratiempo con la comida. Tener que lucir de una determinada manera, que te digan: 'Oh, qué vestido tan bonito o que mal se la ve aquí'... Creo que le ocurre a todo el mundo que esta bajo los focos", ha explicado sobre las duras consecuencias de ser analizada constantemente.

A juicio de la aristócrata, madre de dos hijos con su marido, el empresario Jack Brooksbank, su experiencia ha sido aún más traumática teniendo en cuenta que proviene de la realeza. "Supongo que, en mi familia, todo esto pasa a esa edad perfecta, en la que tienes, quizá, 13 años y luces un corte de pelo algo tonto, a la cazuela, y estás un poco rellenita y los chicos se meten contigo", ha añadido en su conversación.

Eugenia lamenta que la presión mediática y el juicio de la opinión pública puedan ser tan duros con personas que aún no han cumplido la mayoría de edad, y que en lugar de recibir "la seguridad de que marchan en la dirección correcta, reciben precisamente lo contrario". Eso explica, entre otras cosas, que la princesa y su familia se mudaran recientemente a Portugal, donde ha encontrado un nivel de anonimato que nunca antes había experimentado.

"Portugal es un sueño hecho realidad, porque puedo ir al supermercado en mi ropa deportiva y con mi pelo mojado. No me importa, porque a nadie le importa", ha presumido así de su despreocupada vida en el país ibérico, centrada en la crianza de sus pequeños August, de dos años, y Ernest, nacido el pasado 30 de mayo.