La reacción de Tatum O’Neal cuando su difunto padre, Ryan O’Neal, la excluyó de su testamento
Tatum O’Neal se ha pronunciado sobre cuál fue su reacción al enterarse de que su difunto padre, Ryan O’Neal, la había dejado fuera de su testamento . La actriz reflexiona sobre su difícil relación con el actor y habla abiertamente acerca de su lucha por recuperarse, tras años de problemas con las adicciones.
En una entrevista con Variety, la intérprete de 61 años, que en 1973 protagonizó junto a su padre la icónica película Luna de Papel y que con solo 10 años se convirtió en la persona más joven en ganar un Oscar, explicó que el vínculo con su progenitor estuvo lleno de altibajos, algo que expuso en su biografía de 2004 A paper life.
En el libro, detalló el temperamento violento del actor y reveló que sufrió abuso sexual por parte de un miembro de su círculo íntimo. Ryan O’Neal murió en 2023, tras haber sido diagnosticado de leucemia crónica en 2001 y cáncer de próstata en 2012. Según Tatum, la decisión de excluirla del testamento pudo haber estado motivada por el contenido de sus memorias . “El primer libro que escribí fue simplemente un libro jodidamente honesto”, resaltó.
Más allá de la relación conflictiva, la noticia de su exclusión del testamento llegó en un momento complicado para Tatum, quien tuvo que afrontar gastos médicos por una reciente cirugía de cuello y terapia del habla después del derrame cerebral que sufrió en 2020 a causa de una sobredosis. Además, afirmó haber perdido un millón de dólares a manos de un contador que, según ella, se aprovechó de su adicción a la heroína.
En este contexto, su reacción ante la decisión de Ryan de excluirla de la herencia familiar fue tajante: “Quedátelo”, palabra que expresó junto a un insulto. Su hijo, Kevin McEnroe, quien estuvo presente en la entrevista con Variety para apoyar a su madre, también opinó sobre la situación: “Es dinero sucio”, opinó.
A pesar del golpe y de las dificultades que enfrenta hoy, Tatum O’Neal, quien se ayuda de un bastón para caminar, ve un futuro esperanzador. En la entrevista, mencionó que está trabajando en un proyecto documental sobre su vida, que podría ayudarla a estabilizar su situación económica. Kevin, de 38 años, subrayó que su mamá está enfocada en recuperarse. “Creo que la mejor venganza es tu propio éxito”, afirmó, agregando que, tras la muerte de Ryan, Tatum “empezó a dejar ir el espacio que él ocupaba en su vida”.
Ambos padres de Tatum, O’Neil y Joanna Moore, eran actores y adictos, y la maltrataban. Le dieron alcohol a los 6 años y soportó años de abuso físico y verbal por parte de su progenitor después de que este obtuviese la custodia de la niña en 1970. Llegó a golpearla incluso después de enterarse de que ella había sido nominada a los premios de la Academia por su papel en Luna de papel y él no. Además, consumía drogas delante de su hija, “pastillas, analgésicos y cocaína”, enumera la actriz. “Y, por supuesto, chicas”, agrega sobre los amoríos de su famoso padre.
Aunque su relación fue difícil, padre e hija intentaron reconciliarse en 2008, después de que a Farrah Fawcett, entonces pareja de Ryan, le diagnosticaran cáncer. En 2010, Tatum contó a People que le había dado a su hijo Sean el número de Ryan para que se comunicaran, preocupada por el bienestar de su padre. Meses después de la muerte de Fawcett, recibió una llamada del actor. “Me dijo que lo sentía”, recuerda Tatum y suma: “Él era todo lo que tenía en términos de familia y lo necesitaba en mi vida”.
En 2020, su hijo Sean McEnroe compartió una conmovedora foto en las redes sociales que mostraba a Tatum y Ryan juntos, en un gesto de reconciliación. Ese mismo año, la actriz sufrió una sobredosis en su apartamento de Century City, lo que le provocó un derrame cerebral grave. Durante el período de confinamiento por el Covid, mientras sufría dolores crónicos por artritis reumatoide, un médico le recetó morfina y entró en depresión. “ Una parte mía simplemente no quería vivir”, afirma.
Entró en coma durante seis semanas y su hijo recuerda haber tenido una conversación con un médico al que le preguntó si su madre se quedaría en estado vegetativo. “Hay algo en ella que no se puede explicar, que persevera incluso ante situaciones horribles”, apunta Kevin.
Cuando O’Neal despertó, su pronóstico era terrible: no podía hablar, ni caminar, ni siquiera ver. Ha sido un largo camino desde entonces, pero logró mejorar y recuperar parte de sus facultades. “Me quiero cuidar y no quiero volver a tomar drogas, de verdad que no quiero”, asegura quien promete revelar parte de su trágica -a la vez que superadora- historia personal, en un próximo documental.