Recomendado de cine: cinco películas de Keira Knightley para ver en streaming

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Expiación, deseo y pecado
Expiación, deseo y pecado

De un pequeñísimo papel en Star Wars: Episodio I (donde interpretó a Sabé, la doncella de la Reina Amidala), a convertirse en una de las grandes actrices del Hollywood actual. A lo largo de su carrera, Keira Knightley logró imponer su presencia como firma, encarnar personajes icónicos en grandes franquicias, como así también ser la actriz ideal para prestigiosos autores. De ese modo, ella llevó adelante una ecléctica filmografía compuesta por grandes títulos.

Piratas del caribe: la maldición del Perla negra (2003)

La intérprete inglesa había trabajado muy poco cuando le llegó la oportunidad de protagonizar este tanque de Disney, Piratas del caribe: la maldición del Perla negra. Algunas breves apariciones en la televisión inglesa (una miniserie basada en Oliver Twist, y otra de Dr. Zhivago) y la pieza infantil semi de culto, Quiero ser como Beckham, la perfilaban como una de las pequeñas promesas de la industria. Y ese film, que protagonizó junto a Johnny Depp y Orlando Bloom, le permitió darse a conocer y confirmar su innegable magnetismo en pantalla.

Dirigida por Gore Verbinsky, Piratas del caribe es una aventura -valga la redundancia- de piratas (ese género en el que Errol Flynn reinó durante los 30 y los 40), pero aggiornada hacia el nuevo milenio, con fantasmas, imponentes batallas y un carismático antihéroe. Y si bien el personaje de Elizabeth Swan no tiene la riqueza de muchas mujeres de ficción con las que Knightley se encontró en años posteriores, es indudable que esa heroína le abrió una gran puerta, permitiéndole demostrar su versatilidad para el drama, el humor e incluso la acción.

Expiación, deseo y pecado (2007)

En realidad, en esta categoría lo justo sería poner todas las películas que Knightley realizó bajo la dirección de Joe Wright, esa trilogía ineludible integrada por Orgullo y prejuicio, Expiación, deseo y pecado, y Anna Karenina. Y aunque cada cinéfilo tiene dentro de ese grupo su título preferido, el basado en el libro de Ian McEwan a algunos les resulta el más perfecto. Puede que Keira acá no tenga la gracia encantadora de Elizabeth Bennet o el halo trágico de Karenina, pero su desarmada interpretación como Cecilia Tallis alcanza para dimensionar la presencia arrolladora de esta actriz en pantalla.

Pocos realizadores como Wright en este film supieron capitalizar de forma tan contundente el talento interpretativo de Knightley, cuyo personaje parte de una ligera maldad adolescente, pasando por cierta culpa de clase, entregándose luego a la pasión más absoluta hasta llegar a la tragedia de un amor interrumpido. Se trata de una heroína que vive un dolor que la desborda y la quiebra en silencio: atravesada por una angustia que la ahoga, sentada sola en una escalera y luciendo un infinito vestido verde, Knightley y Wright definen en un plano el poder que puede llegar a tener un solo fotograma. Sin lugar a dudas, Expiación, deseo y pecado no solo es una gran película, sino también uno de los papeles decisivos de la actriz.

Un método peligroso (2011)

Fue necesaria la llegada de David Cronenberg (obviamente) para que Knightley se acercara a su primer rol decididamente oscuro. En Un método peligroso, compone a Sabina Spielrein, pionera en el campo del psicoanálisis y paciente y amante de Jung (Michael Fassbender). El film se centra en la torturada personalidad de Spielrein, su traumática infancia, y el complejo vínculo que estableció con su analista.

Desde la mirada de Cronenberg, Knightley se despoja de esa presencia ligeramente angelada de sus películas previas, para impregnarle una oscuridad inédita . De esa forma, ella se envuelve en un personaje que marca un quiebre en su obra y que sorprende por una perversión imposible de imaginar en quien, poco tiempo atrás, saltaba de barco en barco junto a Johnny Depp. Un método peligroso es un film de textura áspera, y quizá por eso sorprende ver lo bien que Knightley se mueve en ese marco denso, desarrollando una interpretación tan sombría como fascinante.

¿Puede una canción de amor salvar tu vida? (2013)

Ni de época, ni cercana al drama. ¿Puede una canción de amor salvar tu vida? es una de esas pocas comedias que aparecen dentro de la carrera de Knightley. Y si bien este tipo de historias no abundan en su filmografía, es notable la facilidad con la que se mueve dentro del género. En este largometraje de John Carney (responsable de Once y Sing Street), el protagonista es Dan (Mark Ruffalo), un productor musical caído en desgracia. Por otra parte, Gretta (Knightley) es una joven cantante, que se siente perdida cuando su novio, una estrella de rock en ascenso, le pide que se separen. Y casi por accidente, Gretta y Dan cruzan sus caminos; él encuentra en ella un don natural, y ella en él descubre alguien en quien confiar.

¿Puede una canción de amor salvar tu vida? es una pieza cálida, una comedia romántica de esas que sacarte de la peor de las tristezas, y que reconcilia a los espectadores con un género que siempre merece ser reivindicado. Quizá el paso del tiempo dejó este film en un inmerecido rincón “menor” dentro de la filmografía de la actriz, cuando en realidad se trata de una de sus películas más plenas. Y su gran interpretación y la evidente química que tiene con Ruffalo son una prueba más de su talento y su capacidad de darle chispazos de magia a casi cualquier guion que llega a sus manos.

Colette (2018)

Tomando como punto de partida la vida de Sidonie- Gabrielle Colette, Keira se pone en la piel de la mítica escritora para echar luz sobre su vínculo matrimonial, el despertar de su talento como novelista y su vida sexual y amorosa. La película de Wash Westmoreland se aparta de los biopics que presentan el gastado esquema de triunfo-caída-redención, y en vez de eso prioriza pequeños pero terriblemente significativos momentos en la vida de Colette, para construir a partir de ahí un retrato de su vida.

A través de charlas casuales, el placer (o la carga) de la escritura, encuentros pasionales o el disfrute de un brindis, el realizador construye su historia, desdramatizando una vida que tuvo otros pasajes mucho más difíciles. Colette luchó incansablemente contra los mandatos de su época (que procuraban controlar su vida sexual, sentimental y profesional), y a través de una mujer que se dedicó a destruir tabúes, Keira Knightley encontró un rol a su altura . A medida que la trama avanza, la inglesa muestra el crecimiento de Colette, desde su inocente (pero firme) personalidad adolescente, pasando por esa transición en la que se sentía sapo de otro pozo en medio de la sofisticada sociedad parisina, hasta convertirse en una mujer segura de sí misma, capaz de cautivar a quienes la marginaban por su infancia en el campo. Y a la intérprete británica le bastan sutiles gestos para señalar la madurez de Colette, un personaje que continúa la línea de otras tantas heroínas que interpretó, mujeres que como la propia actriz, siempre buscaron huir de su zona de confort para brindar no lo que esperaban de ellas, sino lo que ellas deseaban para sí mismas.

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