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Recomendados de cine: cinco grandes películas que transcurren en cárceles para ver en streaming

Cinco grandes películas que transcurren en cárceles y presidios para ver en streaming
Silver Screen Collection

Gran parte del placer del cine consiste en (re)conocer y disfrutar sus géneros más populares. O dicho de otro modo, reconocer sus formatos y sus reglas. El suspenso y emoción de adivinar si se cumplirán (o alterarán) las “leyes” de, por ejemplo, la comedia romántica, el policial o el melodrama. Pero también hay lo que se denomina subgéneros, como las películas de robo a bancos (”heist movies”), las de caza y persecución a submarinos o los tan famosos spaghetti western. Entre muchos de esos subgéneros, un especial lugar se llevan las películas que suceden en prisión.

La cárcel (básicamente, un “adentro y afuera”) es ideal para contar una historia de dos tiempos, con el doblez psicológico de sus personajes y sus alternativas. Se trata de un subgénero presente ya desde los comienzos del séptimo arte: allí estaba Charles Chaplin, en uno de los grandes clásicos del cine, Tiempos Modernos (1936), encarcelado por una causa noble. O Tower of London de 1939, con estrellas de su época como Boris Karloff, Basil Rathbone y Vincent Price. Muchos años después, los films que transcurren en cárceles, prisiones y penales sigue nutriendo horas de disfrute cinéfilo. Y, en este caso, nadie quiere escapar de él .

Sueños de fuga (1994)

Hagamos un breve repaso: Morgan Freeman, Tim Robbins, actores legendarios de la época dorada del cine noir como James Whitmore y una novela original de Stephen King… ¿Algo podría fallar? Todo. O casi todo, porque la película (para la cual se pensó en actores como Brad Pitt, Harrison Ford y Tom Hanks) no fue en un principio un batacazo de taquilla sino todo lo contrario. En el debut como director de Frank Darabont se invirtieron 23 millones de dólares, y aunque la crítica la trató bien (en un año bien competitivo, en que se estrenaron Pulp Fiction y Forrest Gump, por ejemplo), la taquilla le dio la espalda. Fue con sus nominaciones al Oscar (siete en total) y con el éxito en VHS que acabó convirtiéndose en un clásico contemporáneo.

Cuando el presidiario Red (Morgan Freeman) ve llegar a los nuevos reclusos a la cárcel de Shawshank, sabe que en “Andy” Dufresne (Tim Robbins) hay algo distinto. Una valentía muda, casi asocial y de ajedrez (es aficionado a ese juego). Una valentía que no se cocina a las trompadas limpias sino con un orgullo mudo que recibe (y resiste los golpes). Entre la pandilla de Red, que se ufana de conseguir “cualquier cosa en la cárcel” y el martirio casi cristiano de Andy se va entrelazando “el principio de una bella amistad” como la de Rick y Louis en Casablanca .

Maestro del crimen (2017)

Dirigida y escrita por Ric Roman Waugh, Maestro del crimen dista de ser perfecta. Acaso se parezca al famoso eslogan peronista, pero al revés: en su caso, es mejor prometer que hacer. Sólo que esa promesa, si bien no la convierte en una maravilla de película, la lleva a un muy buen puerto, con los condimentos necesarios: la tensión del padre de familia y hombre de negocios que se ve entre rejas, ese negociar con la lógica y economía delictiva, la imposibilidad mafiosa de evadir la ilegalidad al salir de prisión (algo que este cine le debe al género gángster) y la protección familiar.

La transformación física y psicológica del escultural y carilindo actor danés Nikolaj Coster-Waldau es realmente convincente cuando vemos cómo atraviesa los años tras las rejas. Y, como mucho cine de género, se apoya en actores secundarios sólidos y convincentes . Especialmente Jon Bernthal, Jeffrey Donovan y sobre todo el némesis del protagonista, Holt McCallany, el coprotagonista de la serie Mindhunter, en la que justamente examinaba el proceso inverso: qué hay en la mente de un psicópata.

Brawl in cell block 99 (2017)

Steven Craig Zahler luce una cabellera como una larga cola de caballo, es escritor, guionista, compositor y baterista de canciones en un grupo de heavy metal Czar. Y acaso sea, junto a Paul Greengrass, Jeremy Saulnier y Christopher McQuarrie, uno de los mejores directores de cualquier cine de acción de los últimos años. El de él es un cine-cine: kinético y al hueso, pero de diálogos brillantes, y -sin oxímoron aquí- realista y al mismo tiempo burbujeante de ficción. Brawl in cell block 99 es su segundo filme de solo tres que dirigió, y debe ser una cuenta pendiente para cualquier cinéfilo.

Bradley Thomas (un Vince Vaughn que demuestra su ductilidad para ir de la comedia romántica a esta clase de films) es un exboxeador que optó por meterse en el negocio de las drogas para mantener a su familia, hasta que lo sentencian a siete años de prisión por no delatar ni dar nombres de los narcotraficantes con los que trata. La ebullición de la violencia de Thomas, como la procesión, “va por dentro”, hasta que aparece uno de los talones de Aquiles fundamentales del subgénero: la amenaza a la familia . “¿No boxeás?”, lo provocan sus compañeros de prisión. Y él contesta con la sagacidad de la pluma de Raymond Chandler: “No, es algo muy violento, prefiero hacer crochet”. Aquí también hay un reparto brillante (que no desentonaría en una película de Tarantino): Jennifer Carpenter, Udo Kier, y hasta Don Johnson. Brawl in cell block 99 es uno de los grandes filmes de la década del 2010.

El gran escape (1963)

Es difícil cotejar cuál es la película de prisiones y cárceles más popular de todos los tiempos. O al menos del siglo XX. ¿Expreso de medianoche? ¿Papillon? ¿Fuga imposible, con Clint Eastwood? ¿Milagros inesperados? Todas podrían ganarse ese lugar pero tal vez, por un pelo, la más evocada es El gran escape. Ya sea por el magnetismo motorizado de Steve McQueen, por la música épica de Elmer Bernstein o por aquella imagen de la pelota de baseball rebotando en las paredes como metáfora de los repetidos intentos de fuga, El gran escape es la favorita.

Prisioneros de un campo alemán de la segunda guerra mundial, los norteamericanos e ingleses Roger Bartlett (Richard Attenborough), Virgil Hilts (Steve McQueen), Hendley (James Garner), Louis Sedgwick (James Coburn) y Danny Velinski (Charles Bronson), entre otros, intentan escapar. La película, como el interior y exterior de las prisiones, se mueve entre el cine clásico (acción, diálogos que ya son de antología, humor, suspenso) y una mirada más profunda a lo “Mito de Sísifo”. Escapar como quien arrastra una roca hasta la cima hasta que cae, para volver a empezar. Pero siempre valdrá la pena intentarlo .

Tiempos modernos (1936)

Si bien a priori no es la típica película sobre cárceles, un acercamiento un poco más atento podría hacer notar que es uno de los primeros films en haber narrado el “encierro” de la vida moderna . La mecanización y la alienación del trabajo en una película que hasta predijo las cámaras de vigilancia a lo Big Brother de la novela 1984 o el teletrabajo cuando el vagabundo, el personaje de Chaplin, va al baño. La vida como prisión sin barrotes.

Aunque no todo es metáfora: el vagabundo, un romántico de “tiempos de antes” y contra estos tiempos modernos, se autoinculpa y termina en la cárcel para salvar a adolescente pobre interpretada por Paulette Godard. La cárcel, al fin, no parece un lugar tan pero tan malo: hay lugar para la moral (el vagabundo impide una fuga de presos), es felicitado por el alcalde y en una escena de antología consume cocaína confundiéndola con sal. ¡Todo en 1936!