RESEÑA: Rifkin’s Festival. Un romance equivocado, en el lugar adecuado | Un homenaje al cine de los grandes

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RESEÑA: Rifkin’s Festival. Un romance equivocado, en el lugar adecuado | Un homenaje al cine de los grandes
RESEÑA: Rifkin’s Festival. Un romance equivocado, en el lugar adecuado | Un homenaje al cine de los grandes

La más reciente película de Woody Allen, la número 51 en su carrera, fue la encargada de inaugurar la 68 edición del Festival de Cine de San Sebastián, lugar en el que transcurre la trama de esta cinta titulada Rifkin’s Festival. Un romance equivocado, en el lugar adecuado (60%). Una película de 92 minutos, como le gusta que duren a Allen, una largometraje que se podría denominar de corta duración en estos tiempos en los que la mayoría de las propuestas cinematográficas rebasan las dos horas de metraje. Rifkin’s Festival. Un romance equivocado, en el lugar adecuado (60%), es una obra que entrega de nueva cuenta una pieza con la firma tan distintiva de su director, pero que se queda bastante corta y a comparación de otras obras que nos entregó este autor.

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El guion de Rifkin’s Festival. Un romance equivocado, en el lugar adecuado (60%) escrito por Allen, nos invita acompañar a Mort Rifkin (Wallace Shawn), un hombre neoyorquino hipocondriaco de la tercera edad, maestro y apasionado del cine, que debe viajar al Festival de Cine de San Sebastián para acompañar a su esposa, Sue ([entity_embed style="default" id_enGina Gershontity="129536"][Actor] Gina Gershon[/entity_embed]), una periodista mucho más joven que él, que se encuentra en dicho certamen publicitando la cinta de Philippe (Louis Garrel) un joven director de cine que aclamado por la industria del cine gracias a su nueva película que abate la guerra a través de la esperanza. La relación entre Sue y Philippe despierta los celos de Mort, quien decide aprovechar el tiempo en que su pareja está ocupada para recorrer la ciudad y romper el bloqueo creativo que le impide terminar de escribir su novela. Una tarde Mort conoce a Jo (Elena Anaya), una mujer que despierta los suspiros de este hombre que se encuentra navegando entre la realidad, la fantasía y las inquietudes de sus dudas existenciales que representa a través de pasajes que homenajean a los más grandes del cine.

Una vez más, Allen nos entrega un relato en el que se permite explorar sus temas favoritos como la vida, la muerte, el amor, la infidelidad, los triángulos amorosos, la literatura, el tiempo y por supuesto, el cine. Es innegable el talento que tiene el director para escribir escenas con largas conversaciones sin que éstas se sientan aburridas o excesivas, Allen continúa siendo un maestro para escribir diálogos reflexivos y filosóficos a través de los cuales se asoma el subtexto de una manera muy expositiva, pero siempre de manera ingeniosa e incluso divertida que alcanzan para sacar una sonrisa o al menos, quedarse con un par de buenos consejos acerca de la vida y el amor.

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El guionista/director sabe cómo adentrarnos en la mente de sus protagonistas y en Rifkin’s Festival. Un romance equivocado, en el lugar adecuado (60%) no es la excepción. En esa ocasión, el personaje de Mort parte de una cita con su terapeuta en la que comienza a narrar sus recuerdos en San Sebastián y Allen nos lleva a un recorrido onírico en el que nos da un tour cinematográfico, a manera de realizar su propio festival un homenaje a directores como Federico Fellini, Jean-Luc Godard, Ingmar Bergman, Orson Welles, Luis Buñuel y François Truffaut, recreando icónicas escenas de sus mejores películas, las cuales se combinan de una manera muy orgánica con la historia del personaje principal de la cinta.

Las actuaciones son correctas, pero no más. Ya que aunque cuentan con un guion bien escrito, las situaciones de esta historia llegan a ser tan anecdóticas que no exigen demasiado a las interpretaciones de estos actores. Garrel y Anaya apenas se presentan como caras bonitas, a las que se les pudo aprovechar mejor el gran talento que ambos poseen. En el apartado técnico, la cinematografía es un gran deleite, con el trabajo del gran Vittorio Storaro. Vale destacar que unos de los mayores aciertos de este filme, es que nos recuerda la magia del montaje en el cine.

Rifkin’s Festival. Un romance equivocado, en el lugar adecuado (60%), es una cinta a la que se le pueden encontrar muchos puntos a favor, que resulta entretenida y muy atractiva a nivel visual. Claramente no está en lo peor de la filmografía de Allen, pero de la misma manera está lejos de compararse a títulos como Dos Extraños Amantes (98%), Manhattan (98%) o Medianoche en París (93%). No se puede negar que uno está viendo una película de Allen al ver estas escenas de situaciones tan cotidianas con un visión tan cinematográfica como la del director, sin embargo, aunque el guion parece haber seguido la fórmula de sus mejores éxitos, lo que queda es una película menor que podría disfrutarse sin prisas, en una tarde de fin de semana para pasar un rato agradable entre las bellas locaciones de San Sebastián. Es posible que los fanáticos del director la disfruten porque ofrece más de lo que les gusta y ya conocen del cine del director. Me pregunto si la próxima película de este autor podría ofrecernos algo menos Allen y más ‘woody’.

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