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El rey Carlos III quiere que los palacios reales sean más accesibles para la ciudadanía

Carlos III credit:Bang Showbiz
Carlos III credit:Bang Showbiz

Tras más de 20 años disfrutando de las comodidades y de la relativa tranquilidad de Clarence House, el rey Carlos III, monarca británico desde el pasado 8 de septiembre, cuando falleció la longeva Isabel II, no tiene intención de mudarse al palacio de Buckingham, símbolo inconfundible de la casa real en tiempos modernos. Lo cierto es que ni el soberano ni su difunta madre adoraban esa propiedad, hasta el punto de que la reina optó por recluirse en los castillos de Windsor y Balmoral durante los últimos años de su vida.

Con esos antecedentes de por medio, resulta comprensible que Carlos quiera sacar una mayor utilidad al mencionado palacio, que además se erige en una de las atracciones turísticas más representativas de Londres gracias a su céntrica ubicación, en pleno corazón de la ciudad, y también por la posibilidad de visitar estancias tan regias e imponentes como el salón del trono. A día de hoy, solo se pueden reservas entradas para los meses de verano, de julio a septiembre, pero el período de apertura al público podría ampliarse muy pronto si los planes del antaño príncipe de Gales llegan a buen puerto.

Como asegura el Sunday Telegraph, Carlos III quiere que Buckingham y otras residencias reales, entre las que se encontrarían los mencionados castillos de Windsor y Balmoral, sean más accesibles al público general, por lo que podría acabar abriendo la puerta de habitaciones hasta ahora vedadas y ofreciendo a turistas y ciudadanos la oportunidad de entrar en las fortalezas durante todo el año, exceptuando esas grandes ocasiones en las que los reyes brindarán recepciones oficiales a otros jefes de estado y demás dignatarios internacionales.

Según fuentes cercanas al rey, esta iniciativa servirá para estrechar lazos entre la monarquía y la ciudadanía y, con suerte, estimulará el interés por conocer más sobre la historia y las funciones de la monarquía moderna. Asimismo, Carlos pretende seguir un esquema similar al que está aplicando en uno de sus proyectos más personales y apasionantes, la reforma de la mansión Dumfries House. La renovación de la propiedad implica directamente a trabajadores y profesionales de la zona de East Ayrshire, en Escocia, una comunidad muy deprimida económicamente. El objetivo final es que la población se sienta más vinculada con el patrimonio real y se beneficie enormemente de ello.