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Riley Keough, nieta de Elvis Presley, aún no sabe qué papel jugará como dueña de Graceland

Riley Keough credit:Bang Showbiz
Riley Keough credit:Bang Showbiz

La actriz Riley Keough, de 34 años, ha vuelto a hablar públicamente de su abuela, Priscilla Presley. Pero lo ha hecho en un tono mucho más cariñoso y conciliador que el que se desprendió de su tensa batalla legal por la herencia de Lisa Marie Presley, la hija de Elvis Presley que falleció el pasado mes de enero a causa de un paro cardíaco.

A su paso por el podcast 'Inside Graceland', de la emisora Sirius XM, la intérprete no ha dudado en comparar el carácter reservado de su difunta madre, quien odiaba el exceso de atención y la fama derivada de su filiación con el rey del rock, con el gusto de Priscilla por los focos y por llevar la batuta en lo referente a la promoción del legado de Elvis.

"No le gustaba la atención, no le gustaba estar bajo el ojo público. Lo que me parece una locura teniendo en cuenta de dónde venía. Pero le encantaba visitar Graceland, le encantaba pasar tiempo con los fans, especialmente los fans de Elvis de la primera generación", ha recordado en su entrevista. "Y mi abuela, obviamente, ha dedicado toda su vida, durante tantos años, al legado de Elvis", ha añadido sobre el protagonismo adquirido por Priscilla.

En lo que respecta a su propia posición en el seno de su familia, en la tarea de preservar y reivindicar la huella dejada por su abuelo en la cultura popular, Riley Keough todavía no sabe si mantendrá un papel tan activo como el de Priscilla o si se mantendrá en un segundo plano, al igual que su madre. "No sé realmente donde me ubico yo en todo este espectro. Me encanta involucrarme, porque es mi familia y me preocupo por ellos. Ya veremos qué pasa en el futuro", ha indicado.

A favor de la segunda opción, se encuentra el hecho de que Riley se ha convertido por derecho propio en una de las actrices de moda en Hollywood, gracias a su aclamado papel en la popular serie 'Todos quieren a Daisy Jones'. En este sentido, la artista ha logrado cimentar un perfil profesional independiente, alejado de la marca Elvis, lo que no significa ni mucho menos que reniegue de sus orígenes.

De hecho, la muerte de Lisa Marie, hace ya casi un año, convirtió a Riley en la propietaria de la mítica mansión Graceland, museo y lugar de peregrinaje para los fanáticos del rey del rock. Asimismo, la intérprete ejerce como fideicomisaria de todo el patrimonio que Elvis legó a su fallecida hija, en virtud del testamento de Lisa Marie, que fue modificado en 2016 para excluir a Priscilla de la gestión de la fortuna.

Esa inesperada enmienda desembocó en una cruenta batalla judicial entre Riley y Priscilla, ya que la segunda consideraba que la firma de su hija había sido falsificada. La disputa se solventó finalmente con un acuerdo contenido en un documento de casi cien páginas, por el que Riley se comprometía a abonar a su abuela un pago único de un millón de dólares, además de prometerle un hueco en el cementerio de Graceland cuando fallezca, pero no junto a Elvis.