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Rogelio Guerra, el galán que nunca pudo recuperarse del golpe que acabó con su carrera

A 6 años de su muerte, el hijo del actor lo recuerda como un guerrero que luchó hasta el final

Rogelio Guerra en 'Los ricos también lloran'/Captura de YouTube
Rogelio Guerra en 'Los ricos también lloran'/Captura de YouTube

A seis años del fallecimiento de Rogelio Guerra, su hijo, el actor Aldo Guerra, se conmueve al compartir que lamenta que su padre no esté viéndolo desarrollarse en la pasión que le heredó, la actuación. Lo recuerda como un guerrero que luchó hasta el final, y no es para menos pues varias fueron las batallas que libró su papá a lo largo de su vida.

Fue el 28 de febrero de 2018 cuando se dio a conocer la muerte del primer actor luego de un largo padecimiento con combinación de enfermedades que terminaron postrándolo en una cama: Alzheimer, trombosis, daño vesicular. Tenía 81 años cuando un paro cardiorrespiratorio puso punto final a su agonía.

"Bendito Dios que ya lo llevó donde está él, que descanse en paz porque se lo merece", declaró Verónica Castro a El Universal. Las palabras de la actriz fueron expresadas a manera de consuelo luego de haber atestiguado el deterioro de quien consideró un amigo y un compañero en escena como el que no tuvo jamás después de haber protagonizado juntos la telenovela Los ricos también lloran en 1979.

Fue Verónica Castro una de las personalidades del espectáculo más activas para solicitar apoyo económico en beneficio de los cuidados que requería el actor. Durante 2015 y meses posteriores alzó la voz para recaudar fondos con la finalidad de cubrir gastos médicos que se elevaron incluso a 30 mil pesos diarios.

El deterioro físico del actor se aceleró a partir de 2012, año crucial para él porque se emitió la resolución final del proceso legal que inició contra Grupo Promotora Empresarial (ahora Azteca Novelas), de TV Azteca, en 2002. Mediante un amparo interpuesto ante instancias federales, la televisora logró que se resolviera a su favor el caso; la sentencia ordenó que el actor debía pagar 26 millones de pesos por concepto de daños y perjuicios.

La sentencia determinó que debían ser embargados el nombre artístico del actor, todos y cada uno de los derechos de cualquier clase y naturaleza, todas y cada una de las regalías y vías de cualquier naturaleza, así como todos y cada uno de los pagos análogos, gratificaciones, liquidaciones, comisiones, retribuciones, agradecimientos económicos, contraprestaciones. Prácticamente sus ingresos y persona se convirtieron en propiedad de la televisora.

El conflicto entre las partes surgió en 2002 cuando Rogelio Guerra demandó a Azteca Novelas. "Pasaba el tiempo y no se hacía nada. Íbamos a llegar al tiempo en que el contrato no tuviera vigencia y no había hecho ninguna telenovela. Faltando exactamente una semana para que se cumplieran los tres años es cuando me dan la única telenovela que se hizo, Golpe bajo. Fue la única. Al terminar el tiempo del contrato, no me pagaron lo que debían haber pagado y ya no se hicieron las otras dos telenovelas. (...) Esperé todavía un año y medio para ver si se solucionaban las cosas de otra manera. De repente me dijeron 'hazle como quieras' y demandé", narró el actor a Carmen Aristegui en su noticiero de CNN en 2012.

Tres años después Televisión Azteca contrademandó a Rogelio Guerra para reclamar pago de daños y perjuicios, además de acusar una recesión de contrato indebida. La televisora argumentó que el actor incurrió en una ilegalidad al no presentarse a las grabaciones de las telenovelas La Zaga y Negocio de familia, producciones en las cuales, aseguraron, se invirtieron cantidades importantes para su realización.

El litigio y el fallo del mismo impactaron en la salud del histrión. Como consecuencia de una batalla legal que duró una década y afectó también su trabajo, Guerra enfrentó graves cuadros de estrés que, según lo que indicó su familia en aquel entonces, derivaron en Alzheimer y complicaciones del organismo. En los seis años posteriores no pudo reponerse del golpe que acabó con su carrera.

La audiencia que lo vio en cine y televisión se volcó en apoyo moral para pronunciarse contra lo que calificaron como "crueldad" por parte de TV Azteca. Les pareció injusto el trato empleado contra Guerra, un actor que en su criterio no merecía ser lastimado de esa manera.

El trabajo de hotel que le cambió la vida

Fue la última de otras batallas que anteriormente libró. Por ejemplo, cuando tenía 17 años, debió sacar adelante a su familia tras el divorcio de sus padres. Asumió la responsabilidad de ser el sustento de su hogar para que no faltara nada en casa. Solicitó empleo para trabajar en un banco como operador de máquinas. Allí conoció a un amigo que lo animó a explorar su vena artística porque le vio potencial.

Fan de Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly, Stanley Donen, 1952) y de Fred Astaire, Guerra aprendió a bailar. Era un fiel consumidor de musicales. Pero no solamente quería mover el cuerpo, sino también actuar. Su amigo lo invitó a trabajar en el Hotel Hilton como bell boy, pues pagaban más que en el banco y así iba a tener ingresos suficientes para mantener a los suyos.

Lo que Guerra no sabía es que su amigo lo jaló a trabajar al hotel para hacerle otro favor. Como allí se montaba un espectáculo musical sabía que Rogelio iba a encontrar una oportunidad de definir su vocación mediante la actuación y el baile. Y así fue. Lo invitaron a participar en un ensayo para cambiarle por completo su porvenir.

"Cuando los vi ensayar, me encantó la idea. Me dijeron 'somos amateurs, no hay profesionales'. El que estaba dirigiendo esa puesta en escena era Enrique Lizalde, quien era primo de mi amigo, que tocaba la guitarra. Fue cuando me cayó el veinte del por qué estaba yo ahí. Mi amigo me había llevado (a trabajar al hotel) para acercarme a eso (el baile y la actuación)", describió el histrión a la periodista Cristina Pacheco.

Rogelio Guerra, un actor que libró varias batallas y cumple seis años de fallecido.  (Photo by Edgar Negrete/Clasos.com/LatinContent via Getty Images)
Rogelio Guerra, un actor que libró varias batallas y cumple seis años de fallecido. (Photo by Edgar Negrete/Clasos.com/LatinContent via Getty Images)

Aquel amigo fue el actor y cantautor Óscar Chávez. El legendario Estilos de Los caifanes fue el encargado de echarle una mano a Rogelio Guerra para que en el hogar no le faltara la comida con el oficio de bell boy mientras que al mismo tiempo lo introdujo a la actuación. Fueron amigos hasta que la muerte se interpuso en sus destinos.

El empujón de Chávez a Guerra tuvo su gran momento en 1964 cuando a los 28 años fue el joven elegido para interpretar al hijo del cacique personificado por José Elías Moreno y al enamorado de Rosa María Vázquez en El padrecito, película en que compartió créditos estelares con Cantinflas. Ese filme lo catapultó como galán y estrella.

Para 1979 ya era una figura e interpretó a un luchador mudo que se vuelve benefactor de un orfanato en Ángel del silencio, otro de sus trabajos destacables en cine. Lo hizo en el mismo año que se consolidó en la televisión con Los ricos también lloran, telenovela en la que conoció a otra de sus amistades entrañables que lo honró incluso después de morir, Verónica Castro, la actriz que dijo no haber tenido un galán de su nivel en la ficción, que fue único.

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