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Series: Ten Percent, el éxito francés repleto de estrellas que no para de viajar por el mundo, llegó a Gran Bretaña

Helena Bonham Carter y Lydia Leonard en la versión versión inglesa de Ten Percent
Helena Bonham Carter y Lydia Leonard en la versión versión inglesa de Ten Percent

Algunas ideas –las buenas– funcionan más allá del escenario en el que transcurran o el idioma en el que se cuenten. En TV, esa máxima suele probarse cuando los proyectos exitosos de un país se exportan a otros, buscando crear el mismo efecto más allá del contexto. Los ciclos de entretenimiento y hasta los reality shows viajan de un hemisferio al otro, un mismo concepto realizado una y otra vez con algunas adaptaciones según los territorios pero siempre con el mismo formato. Sucede con MasterChef y La voz, por mencionar a dos de los formatos más exitosos actualmente en el aire alrededor del mundo. Con la ficción, la apuesta es más complicada, pero cuando se encuentra oro, la veta debe aprovecharse, no importa si se trata de la TV tradicional o el streaming. Así, en los últimos tiempos, la serie francesa Ten Percent, uno de los más sostenidos fenómenos de Netflix, emprendió una gira mundial con paradas tan disímiles como India, Turquía y, la más flamante, Gran Bretaña.

El hecho de que las tres versiones del ciclo (creado originalmente por Fanny Herrero para la señal France 2) estén disponibles en tres plataformas distintas –allanando el camino para las que están en pleno desarrollo en Malasia, Corea del Sur, Italia y Polonia–, da la pauta del interés que sigue generando la historia que no se detiene. A las cuatro temporadas disponibles en Netflix se le sumarán una quinta y hasta un futuro largometraje dedicado al quehacer de la agencia de representantes de actores ASK.

Ten Percent
Netflix


Jean Reno en la más reciente temporada de la Ten Percent original, disponible en Netflix, junto a Camille Cottin como la agente Andrea Martel (Netflix/)

Más allá del irrompible concepto original, todas las versiones aportan su punto de vista al cuento de los agentes y las estrellas que representan. Y, por supuesto, sus reconocidos actores locales dispuestos a reírse de sí mismos. En la original, el desfile de luminarias del cine francés como Isabelle Adjani, Juliette Binoche, Isabelle Huppert y Jean Reno, entre muchos otras, no solo aportaba glamour y autenticidad a todo el proyecto sino que también permitía equilibrar la disparatada comedia con certeras críticas a la industria audiovisual. Y lo mismo ocurre en la recién estrenada La agencia, la versión inglesa cuyos ocho episodios ya están disponibles en Amazon Prime Video.

Adaptada por John Morton, un reconocido guionista de la BBC responsable, entre otros proyectos, de la notable comedia Twenty Twelve, una sátira centrada en el equipo designado para organizar los Juegos Olímpicos de Londres 2012, la nueva serie respeta la estructura del relato inicial aunque le suma la conocida flema británica a todo el asunto, además de prestarle atención especial a la injerencia de Hollywood en su industria. Una preocupación y un estado de situación que en la versión original era apenas un elemento más de la trama. Con los estudios de cine instalados en Londres rodando múltiples proyectos y sus actores en constante movimiento entre esa ciudad y Los Ángeles, la serie debe equilibrar la idea de la agencia pequeña en la que todo el mundo se conoce y tiene un vínculo emocional con las formas de un negocio enorme y en constante expansión global.

Ese difícil balance se refleja en uno de los pocos cambios que tiene la nueva serie en relación con el original: esta vez la agencia en el centro del relato es una operación familiar comandada por el afable y experimentado Richard Nightingale, interpretado por el magnífico Jim Broadbent. Cuando Richard muere inesperadamente, su hijo Jonathan (Jack Davenport) descubre no solo que la agencia tiene diversos problemas económicos sino también que sus colegas no están dispuestos a cederle el control. Ese enfrentamiento entre los ambiciosos agentes que tanto aportó a la versión inicial acá vuelve a funcionar aunque las circunstancias sean algo diferentes. Y aunque para los seguidores de la serie francesa no queden muchas sorpresas narrativas por descubrir incluso ellos disfrutarán de ver a Helena Bonham Carter, Dominic West, Emma Corrin y Phoebe Dyvenor, entre otros, reírse de sí mismos y su peculiar línea de trabajo.

Los jóvenes protagonistas de la versión turca de Ten Percent
Los jóvenes protagonistas de la versión turca de Ten Percent


Los jóvenes protagonistas de la versión turca de Ten Percent

Y, por distintas razones, hay que decir que las versiones indias y turcas de la comedia también tienen su propio atractivo. En el caso de la primera, disponible en Netflix, son seis episodios que además de contar casi al pie de la letra la historia ya conocida, también aportan un vistazo a los usos y costumbres de Bollywood, una industria enorme aunque en occidente se sepa poco de sus muchas estrellas y producciones taquilleras. Del lado de la ficción ambientada en Turquía, lo que sorprende es el cambio de tono.

Con la misma premisa que el resto de las versiones en la serie disponible en HBO Max, la mirada está puesta en la joven e ingenua Dicle, quien llega a Estambul desde su pueblo con el sueño de trabajar en la industria del cine con la ayuda de su padre, un influyente representante de artistas que nunca la reconoció. Así, lo que es una de las líneas de la trama en el resto del mundo, en la más telenovelesca versión turca se convierte en el centro del relato alrededor del que se desarrollan sus treinta episodios. Con un elenco que se destaca por sus parecidos físicos con sus pares franceses, la adaptación turca, sin embargo, deja de lado elementos fundamentales de los personajes como la homosexualidad de la talentosa agente Andréa Martel (Camille Cottin), en Francia, Rebecca Fox (Lydia Leonard) en Inglaterra y Amal Ahmed (Aahana Kumra) en la India. Lo que no falta en ninguna de las versiones: el perrito faldero de la más veterana de los agentes, testigo no tan silencioso de las idas y vueltas de una historia que no para de viajar.