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Sheryl Lee Ralph está brillando

Sheryl Lee Ralph, quien protagoniza la serie ganadora del Emmy "Abbott Elementary", en Los Ángeles, el 15 de agosto de 2022. (Michael Tyrone Delaney/The New York Times)
Sheryl Lee Ralph, quien protagoniza la serie ganadora del Emmy "Abbott Elementary", en Los Ángeles, el 15 de agosto de 2022. (Michael Tyrone Delaney/The New York Times)

LOS ÁNGELES — Sheryl Lee Ralph tiene la costumbre de empezar a cantar de la nada.

La estrella de “Abbott Elementary” está llena de energía, a menudo vacila entre canalizar a su diva de Broadway interna (en ocasiones, canta una frase para probar un punto) y su chica religiosa interna, al enfatizar sus palabras con ese tono cantado y gritón que les encanta usar a muchos predicadores negros. Es como si se dirigiera a una congregación invisible de 200 personas.

Y la reverenda Ralph tenía algunos consejos:

“¡Tienes que luchar por ello!”, expresó, puntualizando cada palabra. “Imagínate que tienes un mapa. Pregúntate: ‘¿Cómo llegó del punto A al Z?’”.

Hubo una pausa dramática (parece que a ella le encantan) antes de explicar lo que quería decir: “Tienes que saber exactamente adónde vas para que puedas ver tu trayectoria”.

Fue un mes antes de los Emmy y Ralph había sido nominada a su primer premio importante en 40 años.

Por supuesto, nuestra primera entrevista se quedó en suspenso, aunque ella ya estaba planeando la segunda después de los Emmy.

Sheryl Lee Ralph, quien protagoniza la serie ganadora del Emmy "Abbott Elementary", en Los Ángeles, el 15 de agosto de 2022. (Michael Tyrone Delaney/The New York Times)
Sheryl Lee Ralph, quien protagoniza la serie ganadora del Emmy "Abbott Elementary", en Los Ángeles, el 15 de agosto de 2022. (Michael Tyrone Delaney/The New York Times)

Adelantó: “¿Y sabes qué voy a decirte?”.

Ralph, de 65 años, mencionó: “Ya era una ganadora antes de la ceremonia y soy una ganadora después de ella. Llegué a este lugar en este momento de mi vida y todo siempre sale bien para mí. Así que sin importar si ese trofeo está en mis manos o en las de alguien más, aun así, soy una ganadora. Además, si en esta ocasión pierdo, tal vez no era para mí, pero será para mí en algún otro momento”.

“Y si soy la ganadora, te diré: ‘Te lo dije’. Todo siempre sale bien para mí”.

Trepar esa montaña

Ralph ha tenido trabajo constante (lo cual es poco usual para una mujer negra en Hollywood) desde su graduación de la Universidad Rutgers en 1975.

Manifestó: “Me he sentido siempre presente. Se siente bien”.

Al terminar la universidad, a los 19 años, Ralph se fue de gira con United Service Organizations (USO, por su sigla en inglés), se presentó junto a Anneka di Lorenzo, la “mascota del año” de la revista Penthouse ese año. Al final de la gira, Ralph voló de regreso a Los Ángeles en una aeronave militar antes de una transferencia programada a un vuelo comercial que la llevaría de regreso a la ciudad de Nueva York.

Ralph recordó: “Me indicaron que no me bajara del avión. Pero, por supuesto, tomé mi bolsa y descendí de ese avión”.

Ingresó a la terminal en Los Ángeles, encontró una cabina telefónica y llamó a su padre, quien la esperaba del otro lado del país.

Su padre le imploró: “¡Súbete de nuevo a ese avión!”.

Sin inmutarse, respondió: “Papito, ¿tenemos algún familiar en Los Ángeles?”.

No tenía un plan, pero sí una sensación: estaba destinada a estar ahí.

Ralph relató que su padre se quedó callado durante un momento largo y aterrador. Cuando por fin rompió el silencio, le contó que hace poco había hablado con una prima lejana con quien no había estado en contacto en años. Su nombre era Mabel y, horas después, Ralph estaba parada fuera de su apartamento, esperando a que Mabel arrojara por la ventana una llave de la puerta de su edificio.

Esa noche, mientras revisaba el servicio de mensajería de su teléfono, notó varios mensajes que no había visto de Chris Kaiser, su exmaestro de actuación y productor asociado de una película en la que participaba Sidney Poitier, “Honorables sinvergüenzas”. Él deseaba que ella audicionara. Al día siguiente, estaba frente a Poitier en el estudio Warner Bros. y después, le ofrecieron un papel en la película.

Al concluir el rodaje, cuando dejaba el plató por última vez, Poitier se acercó a Ralph y le comentó: “Eres tan maravillosa, tan talentosa. Y lamento que esta industria no tenga más qué ofrecerte”.

Más de una década después, en una historia que se ha contado más de una vez, tuvo una conversación similar con Robert De Niro en el plató de la película “Gente de Sunset Boulevard” de 1992. En el recuento de Ralph, De Niro le dijo: “‘Mereces ser vista. Pero Hollywood no te está buscando. No están buscando a la chica negra. Así que lo mejor que puedes hacer es trepar esa montaña y ondear esa bandera roja para hacerles saber que estás aquí’”.

Ralph recordó estas conversaciones como momentos destacados de su carrera. Afirmó: “Todo lo que necesitaba escuchar era que soy buena. ¿Crees que me voy a detener porque tal vez estas personas no pueden verme? La industria simplemente no se había dado cuenta de lo buena que soy”.

Lo único que necesitas hacer es soñar

Ralph aseguró que tiene recuerdos borrosos del año en que fue nominada a su primer premio. En 1981, tras cuatro años de talleres de actuación (y otra gira con USO), protagonizó en el papel de Deena Jones “Dreamgirls”, el musical de Broadway que la convirtió en una estrella. Tenía 24 años.

El ambiente de trabajo era, en ocasiones, tóxico: los productores del espectáculo la habían enfrentado con su coestrella, Jennifer Holliday. El sida apenas comenzaba a arrasar con la comunidad teatral y el primer recuerdo que tiene Ralph de la década de los ochenta es el volumen de muertes.

Se le nominó al Premio Tony por mejor interpretación de una actriz en un musical y, aunque disfrutó de los elogios, se dio cuenta de que estaba desperdiciando su talento. Relató: “En una ocasión, durante ‘Dreamgirls’, me di cuenta de que las cosas no estaban bien para mí porque me paraba frente al espejo y veía a una gigante. Pero, literalmente, me estaba encogiendo”.

Durante la producción, las fluctuaciones de peso de Holliday eran a menudo el tema más mencionado en los tabloides, pero gran parte del elenco sintió la presión de ser delgados hasta extremos irreales. Conforme Ralph continuó perdiendo peso, los productores comenzaron a pedir comida a su camerino, con la esperanza de que comiera al menos una vez al día.

Tras una función, salió de la puerta trasera del teatro y vio que sus padres la esperaban en un auto. La llevaron a un centro de tratamiento en Neversink, Nueva York. Estuvo ahí durante dos semanas. Las enfermeras monitoreaban su ingesta alimentaria y los médicos la alentaban a encontrar una práctica de “meditación”. Ralph aseveró: “Me imagino que no sabíamos mucho sobre la anorexia en ese entonces. Pero yo sabía que no tenía el control en absoluto de mi vida y de lo que ocurría a mi alrededor”.

Ralph puntualizó: “Recuerdo que pensé: ‘Mmmmh, esta no volveré a ser yo, esta no seré yo de nuevo’. Todos los demás me decían qué hacer y cómo ser y cómo actuar, por eso ahora defiendo de manera feroz el estar a cargo de mi vida. Porque eso me derrumbó”.

La semana pasada, cuando Ralph ganó su primer premio importante, el Emmy a la mejor actriz de reparto en una comedia, comenzó a cantar, entonó “Endangered Species” de Dianne Reeves. No tenía un discurso planeado. Manifestó: “Así fue cómo me sentí. Quería que la gente supiera: soy una mujer. Soy una artista. Estoy aquí. He estado aquí. Esta mujer a la que están galardonando esta noche es la mujer en la que me he estado convirtiendo durante toda mi carrera”.

También estaba emocionada de hablar sobre sus “hijas”: Issa Rae, Cynthia Erivo, Lena Waithe, Gabrielle Union y, por supuesto, Quinta Brunson (mujeres negras que se han beneficiado, sin duda, de las puertas que la presencia de Ralph ha abierto en la industria para ellas). Concluyó: “Ha sido mi trabajo resistir por ellas”.

© 2022 The New York Times Company