Si todavía no conoces la Huasteca Potosina, te has perdido de esto

Si todavía no has ido, es hora de darle una oportunidad a la Huasteca Potosina, ideal para los amantes de la naturaleza y el turismo de aventura.

Cuándo ir a la Huasteca Potosina

Existen diversas recomendaciones de cuándo es la mejor época para visitar la Huasteca Potosina. Muchos locales aseguran que es en primavera, entre abril y mayo, antes de la temporada de lluvia, pero quizá algunas características que la hacen famosa, como sus ríos caudalosos de aguas turquesas y sus cascadas, te toquen más tranquilos en esta temporada.

El turismo de la Huasteca Potosina se enfoca mucho en la naturaleza. Foto: Javier_Fernandez / iStockphoto

Por eso acudimos a Franco Verástegui, encargado de logística del hotel La Malanca, en Río Verde, San Luis Potosí. Él, sugiere que la mejor época es entre noviembre y diciembre, después de la temporada de lluvias. “Los ríos van con mucha agua y tienen el color azul turquesa, que es la característica de la región” asegura.

Qué deberías considerar antes de ir

El mayor turismo de la Huasteca Potosina es de aventura, por eso es recomendable comenzar las actividades a las 5 o 6 de la mañana, lo cual no solo te ayudará a evitar los tumultos de gente, sino también el fuerte calor que suele hacer al medio día, comenta Franco.

También nos cuenta que si planeas ir a la Huasteca Potosina por primera vez, recuerdes que se trata de una región, y no solo un lugar por lo cual hay que trasladarse de un sitio a otro. “No son distancias muy largas, pues no pasan de los 100km, pero es la Sierra Madre, entonces son carreteras desafiantes, con mucha neblina y lluvia, por lo cual vas muy despacio y los tiempos se prolongan hasta dos horas entre un lugar y otro”, señala.

Por eso es vital que planees bien tu viaje, para aprovechar los tiempos lo mejor posible, y no perderte de los sitios más emblemáticos.

Qué ver en la Huasteca Potosina

La región tiene mucho que ofrecer, como el pueblo mágico de Xilitla o el sitio arqueológico de Tamtoc, aquí recogemos cinco experiencias que no te arrepentirás de incluir en tu programa.

1. Jardín escultórico. Es el más misterioso de todos, pues fue creado en 1947 por el artista escocés Edward james. Se supone que es el único jardín escultórico surrealista del mundo, según recoge el portal que lo administra. Todo el espacio consta de esculturas que parecen inconclusas y que van de la mano con la vegetación que las rodea, y se unen entre laberintos y caminos.


 

2. Sótano de las golondrinas. Habrá quien diga que es solo una caverna, pero sus 60 metros de diámetro y 376 de caída vertical, la hacen una maravilla impresionante. Es hogar de muchas aves, entre ellas las golondrinas, que le dan el nombre, y cuyo canto se aprecia al atardecer. Los más experimentados pueden adentrarse en ella.


 

3. Cascada de Tamul. Tiene una caída de 105 metros, y se puede llegar a ella por el agua, remando en pequeñas embarcaciones, o a pie, pero solo a la parte superior. El color turquesa de sus aguas la convierten en una favorita, que además permite hacer kayak.


 

4. Puente de Dios. Se trata de una caverna esculpida por el caudal de un río, formando unas pozas en las que todo mundo quiere nadar al menos una vez. Se llega a pie a través de una serie de puentes de madera y senderos a lo largo de río de aguas muy claras. Dentro de la caverna se puede admirar cómo pasa la luz entre las grietas, así como, las formaciones naturales de estalactitas y estalagmitas.


 

5. Cascada del Meco. Es quizá la cascada menos famosa de la Huasteca, y aunque su caída es de apenas 35 metros, no deja de ser un espectáculo que vale la pena visitar, y está de hecho entre el top 3 de lugares de Franco. Tiene un mirador desde el cual puedes cautivarte con el paisaje mientras comes, y se puede llegar navegando, pero no se permite nadar en ella.


 

@travesabarros