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Síndrome de la boca ardiente: la pesadilla de vivir con un ardor insoportable las 24 horas del día

Se trata de una afección muy dolorosa y difícil de diagnosticar, aunque es tratable y no contagiosa

Las personas de la tercera edad, mujeres que transitan la menopausia y también pacientes inmunosuprimidos son más propensos a padecer Síndrome de la boca ardiente. (Getty Creative)
Las personas de la tercera edad, mujeres que transitan la menopausia y también pacientes inmunosuprimidos son más propensos a padecer Síndrome de la boca ardiente. (Getty Creative)

Aunque así lo parezca, el Síndrome de la boca ardiente no es una frase publicitaria de algún producto erótico. Todo lo contrario. Es una dolorosa afección que lleva a muchas personas a pasar por un verdadero tormento, en especial a aquellas que están pasando por una etapa de estrés severo.

La quemadura que deja en la lengua un sorbo de café hirviendo es similar a lo que siente una persona con este síndrome, con la diferencia de que esa sensación no se le quita con el paso de los minutos y abarca además, el paladar y a veces toda la boca.

Es un problema de salud que con frecuencia es confundido con otras enfermedades porque, además de compartir síntomas con otras afecciones, no es muy conocido.

Es por eso que los pacientes suelen ir de un especialista a otro hasta lograr un diagnóstico certero de Síndrome de la boca ardiente o de ardor bucal.

Los síntomas de un padecimiento terrible

El día empieza sin dolor. La mañana puede transcurrir sin molestias. Pero, a medida que el día avanza, surge el ardor, la sensación de que la punta de la lengua se quema por algo caliente o picante.

Hay quienes reportan que el dolor de la lengua pasa a sentirse en el paladar y después en toda la boca.

“Algunos pacientes pueden sentir la boca seca, otros tienen esa sensación de haberse comido una fruta verde, esa sensación de astringencia”, explica a Yahoo la patóloga y médico bucal Mariana Villarroel.

La especialista agrega que otras personas sienten cambios al probar los alimentos pues se vuelven ácidos, metálicos o agrios, sin que ese sea el sabor esperado.

“Otros pacientes pueden referir que sienten adormecimiento de algunas zonas de la lengua, de algunas zonas de la mucosa, que acompaña esas sensaciones extrañas como acartonadas, se puede sentir la mucosa áspera”, apunta.

Se hace difícil comer, hablar o cepillarse. Hay ardor y nada sabe igual.

Los afectados, dice Villarroel, “de verdad la pasan mal”, tienen un importante deterioro de la calidad de vida, “porque imagínate estar las 24 horas del día consciente de que tienes boca porque te arde, nadie está consciente de que tiene lengua o boca las 24 horas del día”.

El estrés y la ansiedad son desencadenante de muchos padecimientos. (Getty Creative)
El estrés y la ansiedad son desencadenante de muchos padecimientos. (Getty Creative)

El estrés y la ansiedad, las principales causas

Esta situación puede ser muy desesperante para quienes la padecen, que siempre se preguntan por qué están sufriendo este castigo que puede extenderse a lo largo de meses.

Las respuestas son muchas pero, de acuerdo con Villarroel, todas tienen al estrés como disparador principal y responsable de alterar las terminaciones nerviosas de la mucosa bucal.

Entonces, el Síndrome de la boca ardiente está relacionado con la ansiedad y el estrés, y esta es la razón por la que es muy difícil evitar su aparición.

"¿Y por qué si todos tenemos estrés y angustia, a unos nos da y a otros no, bueno, debe haber alguna predisposición, y lo cierto es que no todos sabemos manejar el estrés de la misma manera", aclara la médico bucal.

Asimismo, la especialista subraya que esta es una enfermedad “que no se contagia” y que “no tiene capacidad de transformación maligna”, por lo que no hay que encender alarmas innecesarias.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos (NIDCR por sus siglas en inglés) existe un Síndrome de la boca ardiente primario y otro secundario.

El primero surge sin un problema médico subyacente y el segundo, cuando hay una condición o enfermedad de base.

La odontóloga endodoncista Bárbara Villegas ha recibido en su consulta una buena cantidad de pacientes con el Síndrome de la boca ardiente y comenta que se trata, sobre todo, de personas de la tercera edad y explica que por lo general son individuos que ya viven con otras enfermedades y con medicamentos que generan resequedad en la mucosa bucal.

Las personas de la tercera edad son blanco fácil de este síndrome (Foto:Getty)
Las personas de la tercera edad son blanco fácil de este síndrome (Foto:Getty)

Villegas explica a Yahoo que estos son pacientes que “toman ansiolíticos para dormir, están bajo medicación por un problema de diabetes, son hipertensos, y los medicamentos para la hipertensión, por ejemplo, pueden producir inflamación de las encías y resequedad bucal”.

También señala que quienes están pasando por desbarajustes hormonales pueden ser blanco de este síndrome y se apuntan en esta categoría la diabetes y el hipotiroidismo, así como un proceso tan normal -pero al mismo tiempo cargado de altibajos emocionales- como la menopausia.

“Veo casos de mujeres menopáusicas y entonces uno saca la cuenta de que hay un descenso hormonal que genera esa molestia en las glándulas salivales y de ahí comienza este ardor”, dice Villegas

Añade que las personas inmunosuprimidas, las que están recibiendo quimio y radioterapia, así como todos los que tienen deficiencias de nutrientes como hierro, zinc y vitaminas del complejo B, son vulnerables ante el síndrome.

Mención aparte merecen las personas con adicciones a las drogas, alcohol y cigarro, que siempre tienden a tener la boca seca y así servir las condiciones para la aparición de la molesta afección.

Cuando el síndrome aparece en personas que tienen otras enfermedades es conveniente que el tratamiento sea resultado de la intervención de varios especialistas (Foto:Getty)
Cuando el síndrome aparece en personas que tienen otras enfermedades es conveniente que el tratamiento sea resultado de la intervención de varios especialistas (Foto:Getty)

Desenmascarando la enfermedad

El NIDCR explica que, tomando en cuenta que el Síndrome de la boca ardiente es difícil de diagnosticar, lo mejor es empezar por acudir al odontólogo que es el primero que debe evaluar el problema.

A partir de esa primera evaluación, de ser necesario, el odontólogo puede derivar al paciente a un especialista en patología o en medicina oral. Los otorrinolaringólogos también pueden tratar esta afección.

“Llegan pacientes que han ido hasta con ocho profesionales, tanto médicos como odontólogos, y les dicen distintas cosas, les dicen que son virus, que es herpes, candidiasis, que es un montón de cosas y no dan con lo que es que es el Síndrome de Ardor Bucal que amerita un tratamiento muy específico”, dice la patóloga Mariana Villarroel.

Entonces, si las personas sienten ardor bucal y la mucosa ha perdido su saludable color rosado, deberían someterse a exámenes de sangre completos que descarten anemia y otras enfermedades o faltas de nutrientes.

Villarroel narra que durante la pandemia de COVID-19 recibió muchos pacientes con este síndrome por todo el estrés que generó esta emergencia sanitaria que golpeó a todo el planeta.

Esta situación demostró, de acuerdo con la especialista, que existe un gran desconocimiento en el mundo médico sobre el Ardor Bucal porque pudo observar como una buena cantidad de pacientes fueron sometidos a biopsias e intervenciones innecesarias "que generan un gasto de salud pública importante".

El Síndrome de la boca ardiente es difícil de diagnosticar, pero no es contagioso. (Getty Creative)
El Síndrome de la boca ardiente es difícil de diagnosticar, pero no es contagioso. (Getty Creative)

Los tratamientos para aliviar el ardor

Llegar a la llamada tercera edad muchas veces implica la pérdida de piezas dentales y la sustitución por prótesis removibles y, cuando aparece el Síndrome de la boca ardiente, estos dispositivos se convierten en verdaderos instrumentos de tortura.

La odontóloga Bárbara Villegas habla sobre estos casos y señala que por lo general se les trata con saliva artificial, masajes en las glándulas salivales, se les recomienda tomar mucha agua e infusiones mentoladas que ayudan a estimular la lubricación natural de la boca.

En estos casos, Villegas dice que los odontólogos tienen que trabajar de la mano con los especialistas que abordan las otras condiciones médicas que el paciente pueda tener para procurar armonía entre las terapias destinadas a cada una de las afecciones.

La patóloga Mariana Villarroel señala, por su parte, que para tratar este síndrome se suelen utilizar ansiolíticos, apoyo psicológico o psiquiátrico y, últimamente, terapias con láser de diodo de baja intensidad que “ha dado muy buenos resultados”.

"Yo diría que las tres bases fundamentales para el éxito en el manejo de estos pacientes son: un buen diagnóstico, un buen tratamiento y canalizar el estrés con apoyo psicológico", receta Villarroel.

La Clínica Mayo publicó a mediados de este año un artículo sobre el tema en el que se habla de un tratamiento para el Síndrome de la boca ardiente con “salsa picante”.

El gastroenterólogo Sarmed Sami, de la Clínica Mayo de Londres explica en este escrito que aunque este tratamiento parezca “contradictorio” en una enfermedad como esta, la salsa picante tiene ciertas sustancias como la capsaicina “que puede ayudar a aliviar el dolor ardiente en los nervios”.

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