¿Tu pareja tiene excesivo deseo sexual?

Tener un apetito sexual insaciable puede resultar agotador, aunque no es malo; a menos que el sexo domine vuestra relación. Todo sobre la hipersexualidad

Detrás de la hipersexualidad hay un sentimiento de insatisfacción y malestar muy profundo que se debe tratar. (Foto: Getty)

Puede que la ‘Satiriasis‘ no te suene de nada, pero habrás oído hasta la saciedad su acepción en femenino, ‘Ninfomanía’. Ambos términos, ya en desuso, hacen referencia a un trastorno psicológico caracterizado por pensamientos y conductas sexuales compulsivas, la hipersexualidad.

En el caso particular de los hombres, nuestra cultura tendía a invisibilizar este tipo de comportamiento adictivo. A ellos se les ‘permitía’ cierta adicción al sexo por considerarla propia de su género y dentro de sus parámetros normales. Sin embargo, tener un alto deseo sexual no es lo mismo que ser adicto al sexo. Que el deseo de tu pareja sea más elevado que el tuyo, incluso que dedique mucho más tiempo que tú a su sexualidad y a satisfacer su deseo, no implica una obsesión.

Tener sexo frecuente no es malo, el problema es cuando se realiza no porque apetezca sino porque se quiere aliviar un malestar o descargar tensión. En estos casos el deseo sexual funciona como una obsesión y la respuesta sexual (masturbación o relación sexual) es la compulsión o ritual. (Foto: Getty)

Hay dos características que distinguen a una adicción: la búsqueda de una recompensa/placer, y la existencia de un conflicto en torno a este comportamiento.

El problema existe cuando el sexo se utiliza como una vía de escape de la tristeza, la soledad, la ansiedad, el estrés o cualquier otra emoción negativa con la que no sepa lidiar. Esa insatisfacción permanente hace que se busque el sexo como refuerzo positivo porque el placer es inmediato.

Se concibe el sexo como una forma de solucionar todos los problemas y aliviar el malestar obviando el vacío que deja después. Lo que caracteriza la hipersexualidad es el malestar que genera en la persona, el sentimiento de culpa, la angustia, el deterioro de su vida social.

Y es que cuando se consigue la relación sexual, la persona lejos de sentirse aliviada y tranquila durante un tiempo, se muestra más deseosa de un nuevo contactoy si no lo consigue, aparece una gran frustración, malestar y síntomas de abstinenciatales como: ansiedad, irritabilidad, problemas de sueño, inquietud, etcétera (como si de una droga se tratara).

Un estudio de 2014 mostró que la actividad cerebral en los adictos al sexo cuando miran pornografía es similar a la de los adictos a la droga, cuando se les muestra su droga preferida.

De hecho, diversos estudios han demostrado que, al ser ésta un tipo de adicción como cualquier otra, una vez arraigada, actúa en forma de ciclo repetitivo:obsesión, cacería, reclutamiento, gratificación sexual, retorno a la normalidad, justificación, culpa, vergüenza, desesperación y promesas.

El sentimiento de culpa, la angustia o el deterioro de la vida social que conlleva esta dependencia sexual es lo que la vuelve peligrosa convirtiéndola en una patología que hay que tratar (por esa actitud compulsiva), no porque sea una conducta “moralmente reprobable”, “desviada” o “pervertida”.

Y es que quienes sufren de esta adicción suelen experimentar diversas dimensiones del sexo como la autoestimulación o masturbación compulsiva, las múltiples parejas sexuales en una noche, las prácticas grupales, el uso persistente de la pornografía, cibersexo, prostitución, exhibicionismo y voyeurismo.

Al final se entra en un bucle de  comportamiento autodestructivo que suele afectar a todas las áreas de la vida: laboral, familiar, pareja e incluso a la salud.

Indicios

Si crees que tu pareja podría padecer este problema, fíjate en estos comportamientos:

  1. Arrastra múltiples fracasos amorosos.
  2. Deseo constante de tener relaciones sexuales.
  3. Insatisfacción persistente: vuestra actividad sexual no llena sus expectativas sexuales ni emocionales, y tienen dificultad para sentir placer o satisfacción completa después de la relación.
  4. Exceso de masturbación durante el día.
  5. Está enganchado al cibersexo (Visualización exagerada de pornografía).
  6. Uso exagerado y constante de objetos sexuales.
  7. Deterioro social u ocupacional. Si no tiene sexo es incapaz de cumplir con sus actividades habituales. Incluso renuncia a salir o participar en actividades sociales o laborales debido al sexo.
  8. La abstinencia sexual le provoca inquietud, insomnio, pérdida de concentración, etc.
  9. Es frecuente que tenga o haya tenido alguna enfermedad de transmisión sexual, no por el número elevado de parejas, sino por no usar preservativo debido a la gran necesidad que siente.
  10. Tiene sentimientos encontrados y de culpa.

Si tus sospechas se confirman, calma. No des las cosas por sentado. El diagnóstico debe ser realizado siempre por un especialista. Anímale a ir a la consulta para que pueda relatar lo que siente.

¿Tú o tu pareja habéis sufrido este trastorno? ¿Cómo lo habéis superado?

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