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Vanessa Huppenkothen y su lucha por transformar los ataques y el 'body shaming' en fortaleza

Vanessa Huppenkothen durante la inauguración de una tienda de Miniso en Ciudad de México (Photo by Medios y Media/Getty Images)
Vanessa Huppenkothen durante la inauguración de una tienda de Miniso en Ciudad de México (Photo by Medios y Media/Getty Images)

Otra vez la Inquisición de los cuerpos ajenos se lanza contra Vanessa Huppenkothen. No es la primera ocasión en que la conductora es víctima de ataques por su físico. Si no es por una cosa es por otra, pero sus haters insisten en agredirla escudándose en el anonimato de las redes sociales, escenario donde ella ha forjado carácter para no dejarse afectar en su autoestima.

El fenómeno de opinar sobre cuerpos de figuras públicas y celebridades femeninas ha ido de menos a más y se torna violento en sus comentarios. Recientemente Itatí Cantoral, Michelle Rodríguez y Gaby Espino padecieron el body shaming por su peso. A ellas se suma el caso de la presentadora de ESPN Deportes, quien suele ser atacada con frecuencia.

“He visto muchos comentarios criticando mis pompas... que si estoy plana, que si no tengo... ¿Ya se vieron en un espejo? ¿Ya se vieron su barrigota, sus dientes horribles, sus arrugas, sus barros, su celulitis? Véanse en un espejo, autocrítica antes de criticar el cuerpo de alguien más”, respondió mediante un video a los hombres que la juzgan por su delgadez y sus glúteos.

Con Huppenkothen ocurre algo especial. Desde 2015 hasta la fecha ha compartido en reiteradas ocasiones que padece hipotiroidismo, enfermedad que afecta su metabolismo. Pero no solamente eso. Es propensa a riesgos como estragos en su frecuencia cardíaca y depresión. Pese a ello, desestimando por completo sus constantes informaciones acerca de su salud, persisten en criticarla.

Hoy día afronta y enfrenta el impacto de las redes sociales cuando la audiencia masculina nociva se concentra en arremeter contra su cuerpo. No fue fácil llegar a esa entereza. Primero lidió con el proceso de subir de peso: “Antes, las redes me hacían daño, me bajaban mi autoestima, me ponía a llorar. Pero bueno, tienes que aprender a vivir con ello (…) Me decían: ‘¿Por qué estás gorda?’, y era como una presión muy fuerte para mí”.

La principal reacción a ese periodo fue tomar conciencia de que debía atender y priorizar la salud mental al mismo tiempo que la salud de su organismo. Puso manos a la obra en motivarse con ejercicio y alimentación. Una persona importante en ese lapso fue dar con el endocrinólogo que la trata, pues encontró el tratamiento adecuado.

Sin embargo, las depresiones y bajones anímicos han estado presentes: “Estuve llorando todo el día, es una situación complicada: subir de peso, hincharte, retener líquido, que ninguna dieta te funcione, la dosis exacta de medicamento, no tener energía, taquicardias... pero tengo 2 opciones: A) Seguir llorando y deprimirme, B) Afrontarlo. Me voy mil veces por B”. Así lo expresó cuando el metabolismo se desaceleró causándole hinchazón.

Después de hallar el tratamiento que la mantiene estable, la conductora también transformó las agresiones en redes sociales por fortaleza. Cuando quiere les contesta a sus haters y cuando no, no. Se toma su tiempo para responder a quienes intentan lastimarla, haciéndolo con aceptación de mí misma y convencida que no tiene porqué dar explicaciones a nadie.

Lo incomprensible en su caso radica cuando, con intención de herir, le preguntan si está enferma. Y sí, lo está. Lleva diciéndolo desde 2015. Ante esta situación, tal como lo ha precisado, Vanessa Huppenkothen se dispone a ayudar a las personas que padecen hipotiroidismo. Prefiere enfocarse en gente que lucha contra la enfermedad en vez de desgastarse con haters que se aferran a ignorar la realidad de una mujer que vive diariamente en el borde de lo que determine su tiroides.

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