Vocablos camperos que se originaron en la navegación

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Rancho, otra palabra gaucha que tiene su origen en la navegación
Rancho, otra palabra gaucha que tiene su origen en la navegación - Créditos: @Soledad Gil

Siempre pensé que hay muchas similitudes entre el hombre de campo y el marinero. ¿Es la pampa un viejo mar donde navega el silencio, como decía Alberto Cortés en su famosa canción? Más de una vez oí la metáfora de que la pampa es un océano de pastos, y las carretas de un convoy (otra palabra náutica) son como barcos en esa inmensidad.

El grueso de los inmigrantes y colonizadores llegaron a nuestro país por barco y por las características de nuestra excepcional tierra, el criollo se orientó más como hombre de campo que como navegante. Sin embargo, con los años se desarrollaría (como en todo país con un gran perímetro marítimo y cuencas fluviales) también una cultura de la navegación (deportiva, comercial, etc.).

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La lucha por la independencia, fue vista desde el agua, forjada por extranjeros: Guillermo Brown era irlandés; Hipólito Bouchard y Angel Hubac, franceses; Juan Bautista Azopardo, maltés. Algunos inmigrantes fueron navegantes, pescadores, trabajadores de puertos o estibadores, y de ellos hemos heredado expresiones y palabras que se hallan relacionadas a la náutica. Muchas perduran y tienen gran vigencia en el habla popular: “Salir a flote”, “Viento en popa”, etc. Los nudos gauchos también tienen inspiración en los nudos marineros. Estas son algunas palabras de uso criollo/campero que tienen un correlato en la navegación:

Ensenada: en términos náuticos es un accidente geográfico caracterizado por una entrada de mar en la tierra que sirve de refugio para las embarcaciones. Es más pequeña que una bahía y mayor que una caleta. Según escribió Tito Saubidet , en Vocabulario y refranero Criollo, una ensenada es un potrero pequeño que para potrero es muy chico y para corral muy grande que se tiene cerca de las casas con objeto de echar las reses de consumo o animales de aparte, El mismo significado, pero extrapolado al campo.

Costear el alambre: en “El alambre de púa” cuento de Horacio Quiroga, de Cuentos de amor de locura y de muerte, se describe donde las vacas “costeaban” un alambrado. Como si un alambrado fuera una costa a la cual se la puede seguir en forma lineal o paralela. Saubidet dice que “costa del alambre” se denomina a lo que está junto al alambrado, todo a su largo, a orilla del alambre. Y costear es ir por la costa (lado) de algo.

Rancho: refiere Patricia Arancibia en Voces y expresiones marítimas en el habla de Valparaíso (1967) que el lugar donde se acomodaban en un navío soldados, marinos y toda clase de gente viajera se llamó, durante los siglos XVI y XVII, Rancho, voz que en América, por el inevitable influjo del habla marinera, ha pasado a denominar a cualquier vivienda rústica.

Pulpería: el nombre del local de venta general y despacho de bebidas, viene según Saubidet de “pulquería”, de “pulcú”, aguardiente en dialecto pampa. Según Arancibia la voz “Pulpo”, el molusco cefalópodo voraz y a veces de gran tamaño, designa en Chile al individuo “aprovechador al que explota el trabajo y el esfuerzo de otros” y al “usurero”. La metáfora se debe a que este molusco, con sus tentáculos, acapara cuanto está a su alcance. De ahí surgió el verbo “pulpear” para expresar: “aprovechar a costa de otro’'. Tal vez exista relación entre el chilenismo y el significado que tiene la palabra pulpería para el criollo, el pulpero vendía de todo y a veces al precio que le convenía.

Flete: en la antigüedad el concepto flete se aplicaba a “transporte por barco” ya que no existían ni camiones ni aviones. Cuando una nave era alquilada para transportar mercaderías de un lugar a otro, al precio estipulado se le llama flete y a la acción de alquilar la nave, fletar. Ambos son términos españoles náuticos antiguos, pero en América se han generalizado otros sentidos y se llamó fletar a “alquilar una bestia de carga o carruaje” y flete a la “carga que se transporta”. Podría ser que una deformación de dicho concepto derivara en que se use el término flete para designar a un buen caballo o un pingo sobresaliente. Así lo refiere Estanislao del Campo en su obra Fausto: Vea los pingos?./¡Ah hijitos¡¡/ Son dos fletes soberanos/¡como si jueran hermanos,/Bebiendo el agua juntitos!