La Voz Argentina: una noche de duras historias y merecidas recompensas

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La Voz Argentina: una noche de duras historias y merecidas recompensas
La Voz Argentina: una noche de duras historias y merecidas recompensas - Créditos: @Gentileza Telefe

Este miércoles, Soledad Pastorutti, Lali Espósito, Ricardo Montaner y sus hijos Mau y Ricky escucharon las audiciones a ciegas de siete nuevos aspirantes. Solo cuatro lograron cautivar a los coaches y pasar así a la siguiente instancia de La Voz Argentina.

Las primeras en probar suerte en el escenario fueron las hermanas Valentina y Emilia Crocitta, de Lanús, Buenos Aires. “Nos complementamos mucho. Somos tan distintas que terminamos siendo una, somos como en yin y el yang”, explicaron durante su presentación, y se declararon “muy fans” de Lali, a quien no dudarían en elegir como coach.

Antes de brindar una versión de “Así es el calor”, de Los Abuelos de la Nada, las hermanas revelaron que esta sería la primera vez que cantarían en público. La propuesta sedujo a Soledad, que se convirtió en la primera en girar su butaca, y en el último acorde se sumó Montaner, quien, sin embargo, les marcó algunas imprecisiones.

“Emilia, me hacés acordar a mí en mis inicios”, se sorprendió Pastorutti al verlas, y les aconsejó que cantaran “medio tonito” más arriba. “Para ser la primera vez, tienen algo... Tienen chispa, vi que la gente se encendió y a mí me generaron algo muy lindo. Coincido con Ricardo en que hubo algunos momentos difíciles, pero por algo nos dimos vuelta”, indicó la coach.

A pesar de los elogios conseguidos, las hermanas no pudieron evitar declarar su pasión por Lali. “Somos tus fans desde Rincón de Luz, desde Coco y Malena. No podemos creer que estemos paradas acá frente a vos. Es algo que no podemos entender”, expresó Valentina. Cruzado de brazos, Montaner agregó: “Pero te diste cuenta de la desilusión de que no se haya dado vuelta...”. Entonces, las chicas se “despidieron” de su ídola, pero antes, Lali les propuso darle un abrazo. “Me muero, Emilia”, exclamó Valentina. Después del abrazo, las participantes saludaron a los demás coaches con un beso y mientras Soledad recordaba sus inicios junto a Natalia, las hermanas comenzaron a hablar en secreto. “Elegimos a Montaner”, revelaron antes de despedirse.

La segunda aspirante fue Andrea Guasch, una joven paraguaya de 24 años que vive en la localidad bonaerense de Tres de Febrero. “Terminé el colegio y uno de mis sueños siempre fue poder estudiar música. Por eso vinimos a la Argentina, porque lo consideramos un país con campo en esa disciplina”, reveló.

“En Paraguay quedaron mi mamá y mis dos hermanos, pero mi mamá falleció el año pasado y por eso ahora están mis dos hermanas menores en mi casa. No la pude despedir porque estábamos en pandemia y las fronteras estaban cerradas. Pude viajar un mes después. Mi mamá era maestra de artes y fue la que me inculcó el amor por la música y por el canto“, contó la joven.

La canción que eligió para su audición a ciegas fue “Confieso”, de Kany García. Cuando terminaba la primera estrofa, Mau y Ricky decidieron girar sus butacas. Soledad se sumó a la contienda apenas unos segundos después, seguida por Lali.

Soledad le preguntó por qué había elegido aquella canción, y Andrea le contó sobre la muerte de su mamá. “La trajiste hoy acá a tu madre, sin dudas, con la canción, con lo bien que la interpretaste y con la historia heavy que está detrás. Tiene doble mérito lo bien que la cantaste”, la elogió Espósito. “Antes de saber tu historia sentí tanto con lo que estabas cantando... Me hiciste sentir demasiado. Fue algo muy hermoso. Cantaste a la perfección”, sumó Mau.

“Conozco la historia de la canción, conozco a Kany, que es la autora, y por eso intuí que había una historia personal detrás. Tenés una hermosa voz y sos un ejemplo para mucha gente hoy”, cerró Pastorutti. Tras escucharlos, Andrea eligió formar parte del equipo de la Sole.

Luego llegó el turno de Gonzalo Cepeda, un pergaminense de 22 años, estudiante de bioingeniería y de comedia musical. “Siempre me gustó cantar, pero no lo hacía enfrente de nadie. Ahora, cada vez que voy a cantar, tengo la cábala de usar la misma ropa interior y las mismas medias, que son de Olaf”, reveló en su presentación.

En el escenario, cantó “No llores por mí, Argentina”, el tema principal de Evita, la obra musical de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. A pesar de que ninguno de los coaches giró su silla, el participante no perdió la sonrisa y fue elogiado por Lali y Mau.

Sofía Brown, una estadounidense de 18 años que vive en Villa General Belgrano, Córdoba, desde que tiene siete años, fue la cuarta en tener la posibilidad de mostrar su talento. En su caso, el tema elegido fue “A Sunday Kind of Love”, de Etta James. Su particular y sentida versión logró que Lali decidiera girar su silla con el último acorde.

Al enterarse de que Sofía es estadounidense, Lali bromeó al imitar su pronunciación en inglés, pero en castellano dijo: “Ella es de Austen, Texas y yo de Patrick Park”. Y, entre risas, remató: “Al lado de la cancha de Huracán”. Ese fue uno de los momentos más divertidos de la noche. Antes de despedirse, y a pedido de Ricky, Sofía cantó un tema en castellano: “Mafiosa”, de Nathy Peluso.

Después, llegó desde Mar del Plata Joaquín Pérez Verona. “Me anoté en La Voz Argentina para sacarme el pánico escénico. Canté pocas veces frente al público y mi mayor logro fue presentarme en el Teatro Payró como invitado”, confesó.

“Set Fire To The Rain”, el tema de Adele fue el elegido para su audición a ciegas. Tras escucharlo, Ricardo Montaner le pidió que cantara un tema en español. “Era por ahí”, le explicó el autor de “Cachita”, y agregó: “Una canción en español que puedas dominar. Si hubieses empezado por ahí, te aseguro que nosotros nos hubiéramos dado vuelta”.

Alfredo Oviedo, oriundo de la Isla Margarita que vive en Buenos Aires, fue el siguiente en pisar el escenario. “Llegué hace cuatro años en busca de posibilidades, que en Venezuela no se le daban a los artistas en ese momento. Llegué con una mano atrás y otra adelante, pero, gracias a Dios, en la Argentina me recibieron con mucho cariño, con una gran receptividad y eso nos ha permitido ir creciendo en el ámbito musical”, contó.

Alfredo cantó un popurrí de dos temas, “The Lazy Song” y “Three Little Birds”, de Bruno Mars y Bob Marley, respectivamente. El primero en girar su butaca fue Montaner, seguido por Soledad y Mau y Ricky.

A diferencia de lo que ocurrió con otros participantes, esta vez a Montaner no le pareció mal que el concursante se acompañara con su guitarra. “¡Bravo! ¡Tremendo! Un músico integral, un cantante bárbaro. Está clarísimo el aporte que le vas a dar al programa. Tu presencia como músico y como cantante va a ser muy divertida porque nos encanta cada vez que encontramos un artista completo, un artista que sabe tocar instrumentos”, indicó. Y sin que Alfredo le contara frente a cámara que también compone, agregó: “Seguramente compones también tus propias canciones”.

Luego, a pedido de Ricky, el participante contó cómo fue su salida de Venezuela. Entonces, Alfredo relató su derrotero de su país a Bogotá, de ahí a Brasil y finalmente su llegada a la Argentina. Cuando le preguntaron su edad, les pidió que adivinaran, y el hijo mayor de Montaner fue quien dio con la respuesta correcta. Mau, en tanto, le explicó que tardaron en darse vuelta porque su guitarra y la de la banda estaban a destiempo. A la hora de decidir, Alfredo optó por formar parte del equipo de sus compatriotas Mau y Ricky.

El último concursante de la noche fue Cristian Pertilé, de San Agustín, Córdoba. “Soy petisero. Trabajo en un centro ecuestre que hace centro de doma y también tiene pensionado equino. Los caballos son la vida misma. Aprendí mucho de ellos. Su lealtad, su temple y su lealtad las tienen muy pocos animales. Solo les falta hablar y decir muy pocas cosas para que nos terminemos de entender”, se presentó. Sobre su relación con la música, contó que comenzó a cantar en su infancia junto a su primo, pero que no tiene formación académica.

En su presentación, Cristian cantó “Pateando sapos”, de Los de Córdoba y llenó de alegría el estudio. Sin embargo, ninguno de los coaches giró su butaca.

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