3 formas de palpar tus mamas para detectar a tiempo el cáncer

En el Día Mundial del Cáncer de Mamá los oncólogos nos explican los patrones básicos de autoexploración mamaria para detectar el cáncer de mama de manera precoz


Dibujando con tu dedo estos patrones de técnicas de autoexploración podrás detectar anomalías. La imagen forma parte de la campaña #Tutrazosuma, de la Fundación Solti, para recaudar fondos para el proyecto Chronos-Hope, dirigido a las pacientes metastásicas.

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Cáncer de Mama, un grupo de oncólogos del grupo SOLTI, de investigación en cáncer de mama nos explican las técnicas de autoexploración para la detección precoz del cáncer de mama.

En la prevención del cáncer de mama hay dos cosas fundamentales: la primera es participar de los programas de cribado dentro del programa de salud en el que viva cada mujer y, la segunda, la autoexploración mamaria.

Una práctica que debemos realizar todas las mujeres una vez al mes porque “entre un programa de cribado y el siguiente, podemos ir conociendo nuestras propias mamas, y si al explorarlas hay algún cambio, siempre tendremos que preguntar”, explica la doctora Mercedes Herrero, ginecóloga de GINE4 en HM Hospitales.

En el siguiente video que forma parte de la campaña la campaña #TuTrazoSuma de la Fundación SOLTI, dirigida a concienciar a la población sobre la importancia de la prevención y el impacto actual de esta enfermedad, la especialista detalla una manera sencilla y eficaz de autoexplorar las mamas.


Según las cifras actuales, publicadas en el informe anual de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2019 se estima que habrá más de 32.500 casos nuevos de cáncer de mama, y aunque el pronóstico ha ido mejorando paulatinamente en los últimos años, aún queda mucho por hacer.

Cuando se produce una recurrencia o recaída y el cáncer reaparece, se le denomina cáncer de mama metastásico. Lo que ha ocurrido es que el cáncer que estaba originariamente en la mama se ha extendido a otras partes del cuerpo, y se estima que mueren más de 6.000 mujeres al año por este motivo. Algunos de los síntomas más reconocibles son la astenia y el dolor (de huesos, espalda, cuello o articulaciones), además de la disnea y los problemas de concentración. Para seguir reduciendo los casos que el cáncer no se cura hace falta más investigación, y por eso es tan importante dar visibilidad y apoyo con campañas como la que os estamos contado.

Objetivo: Impulsar la investigación

“A través de esta actividad, los profesionales hemos podido alertar sobre la incidencia actual del cáncer de mama y la importancia de los programas de cribado en la población general”, señala el doctor Aleix Prat, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínic de Barcelona.

Con esta iniciativa se pretende recaudar fondos para la puesta en marcha de CHRONOS-HOPE: un programa de medicina de precisión para pacientes de cáncer de mama metastásico, una enfermedad incurable que depende de la investigación.

Estos cupcakes con forma de pecho, creados por del maestro pastelero Christian Escribà, sirvieron de muestra para que los visitantes del taller creativo pudieran practicar los patrones de autoexploración mamaria siguiendo las indicaciones de los oncólogos. (Foto: Fundación Solti)

3 décadas de avances

A principios de los años 80, las mujeres diagnosticadas de cáncer de mama tenían unas posibilidades de estar libres de recaída a los 5 años tras el diagnóstico que se situaba en torno al 70 por ciento. En la actualidad la cifra se aproxima a casi un 90 por ciento.

Un descenso en mortalidad que se ha conseguido gracias a la investigación, mediante tratamientos más personalizados, a una mejor estratificación de los pacientes y al desarrollo de paneles genómicos que permiten diferenciar qué pacientes se benefician de quimioterapia y cuáles no, tal y como ha asegurado la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Pero este ‘beneficio’ no se ha alcanzado repentinamente. En los años 70 se obtuvieron los primeros resultados de los estudios que demostraban el beneficio de la quimioterapia administrada tras la cirugía. También por aquella época se demuestra el éxito del tamoxifeno como tratamiento hormonal para el cáncer avanzado de mama, que poco después se comenzó a emplear en estadios precoces de la enfermedad.

Además, uno de los hitos más significativo sin duda en los últimos años fue el conocimiento de la heterogeneidad del cáncer de mama. Se trata de una enfermedad con subtipos biológicos diferentes que precisan tratamientos específicos. El descubrimiento de tipos de cáncer con diferentes perfiles biológicos permitió en la década pasada incorporar anticuerpos monoclonales como el trastuzumab al tratamiento del cáncer de mama HER2 positivo, hasta entonces de mal pronóstico por su mayor agresividad.

Ahora estos paciente cuentan con un segundo anticuerpo, pertuzumab; su asociación al tratamiento con trastuzumab ha incrementado notablemente la supervivencia en estadios avanzados (se advierte una mejoría de 15 meses en su esperanza de vida, llegando casi a los 5 años de supervivencia en un grupo de pacientes metastásicas que hace unos 15 años tenía un muy mal pronóstico). También T-DM1 (un moderno fármaco que combina de forma conjugada quimioterapia y trastuzumab) es altamente efectivo en pacientes que fracasan a tratamientos previos.

En las pacientes con enfermedad “hormonosensible” también se han comunicado resultados de nuevos fármacos biológicos que, asociados a tratamientos clásicos como la hormonoterapia, mejoran los resultados de estos. Everolimus primero, y más recientemente los inhibidores de CDK4/CDK6 como el palbociclib, ribociclib o abemaciclib han mejorado más la supervivencia de este subgrupo de pacientes.

Entre las pacientes con cáncer de mama metastásico y con presencia de una mutación en el gen BRCA1/2 en la línea germinal, los fármacos inhibidores de PARP (también denominados inhibidores de la poli (ADP-ribosa) polimerasa como el olaparib y talazoparib han demostrado un beneficio significativo disminuyendo el riesgo de progresión comparado con la terapia estándar.

Otro hecho de gran relevancia ha sido el incremento de cirugías conservadoras y menor intervención sobre la axila, evitando complicaciones y mejorando la calidad de vida de las mujeres con cáncer de mama.

En este sentido, el test de expresión génica de 21 genes ha demostrado que muchas mujeres con cáncer de mama con ganglios axilares negativos y receptores hormonales positivos que obtiene una puntuación intermedia en el test molecular pueden evitar la quimioterapia sin que impacte en sus resultados oncológicos.

Cada uno de estos avances ha conseguido aumentar la supervivencia en un 20 por ciento entre los años 70 y la actualidad.

¿Conocías estos datos? ¿Qué opinas de este tipo de iniciativas?

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