Más allá del popote, toma nota de qué acciones tuyas sí servirían para ayudar al planeta

Decirle no al uso de popotes o pajillas, se ha vuelto tendencia en los últimos meses, pero aunque esto nos dé la tranquilidad de que una tortuga no se lastimará con ellos, no sería suficiente para realmente hacer algo significativo por el medio ambiente.

Adoptar hábitos que realmente contribuyan a salvar el planeta no requiere mucho sacrificio. Foto: noipornpan / iStockphoto

Es por eso que charlamos con la bióloga Blanca Zúñiga, para que nos compartiera 7 acciones que realmente contribuirían a detener el desastre ecológico en el que nos encontramos. Y lo mejor, es que no requieren de grandes sacrificios en nuestro estilo de vida, pero sí una toma de conciencia.

1. Rechaza los plásticos, especialmente los de un solo uso. Nos hemos llenado de estos. En promedio les damos un uso de 15 minutos, a los 500 billones de bolsas de plástico que se producen al año, y estas podrían tardar hasta 400 años en degradarse. Prefiere bolsas de tela o fibras naturales.

2. Lleva siempre contigo: una bolsa de tela y un termo de agua. Así tendrás algo para transportar más cosas en caso necesario, y un recipiente para agua, café o té, en cualquier momento.

3. Separa la basura en: cartón, plásticos, tela y basura orgánica. Esto ayudaría a reciclarlos, ahorrando muchos recursos.

4. Composta. Es una gran forma de aprovechar la basura orgánica y nutrir así la tierra de tus macetas o de algún área verde.

5. Adopta o crea un área verde. Esta acción ayudaría a tener más zonas naturales que contribuyen a crear ambientes más frescos y que limpian el aire.

También te puede interesar: Las ventajas de elegir especies nativas para tu casa, balcón o jardín

6. Reduce tu consumo de agua y luz. Ver menos horas la televisión, pasar menos tiempo distraído en el celular o computadora contribuiría mucho al medio ambiente. En lugar de eso crea más horas de convivencia. Además, es una gran idea colocar filtros y reductores de flujo en regaderas y lavabos.

7. Impulsa el mercado local. Comprar productos cercanos a donde vives ayuda a que las ganancias se queden en la comunidad. Además, estarías eligiendo productos con una menor huella de carbono, pues no han tenido que ser transportados a través de largas distancias, y serían más frescos.

También te puede interesar: Dieta flexitariana, ¿la opción para ‘salvar’ al mundo?

Lo más importante es hacernos conscientes de cómo nuestros hábitos contribuyen al desastre ecológico. Foto: LuckyTD / iStockphoto

Lo realmente importante, recalca Blanca, es que cada uno de nosotros se haga estas tres preguntas:

1. ¿Cómo es que mis hábitos contribuyen al gran desastre ambiental que hay?

2. ¿Qué actividades de las que realizo son las que más contaminan?

3. ¿Qué podría hacer yo para disminuirlas?

Atender a esto de la forma más realista hará que crees tu propia lista de actividades con las que estés dispuesto a comprometerte. Y está bien si es solo una, recalca Blanca, pues lo que necesitamos como sociedad y como Tierra, es solo EMPEZAR.

@travesabarros