Decir que no

¡Mujeres complacientes, terminemos con ésta farsa! ¡Basta de sonreír y hacer lo que no nos place! Es cierto que nos educaron para decir que "si" o a lo sumo para decir que "no" pero seguido de un "perdón". Que ni siquiera nos enseñaron a disimular, a disfrazar una respuesta para zafar de una situación incómoda donde se imponía fijar una posición contraria…Pero hoy, en la adultez, nos sabemos distintas. Y si queremos decir que NO, en mayúscula, podemos.

Aprender a decir que "no" no es fácil, sobre todo para las personas más inseguras, que creen que el otro va a tomar mal esa respuesta o que los va a querer menos. Incluso si el que pide es nuestro jefe podemos hasta pensar que por el simple hecho de decirle "no" podemos terminar perdiendo el trabajo. Pero a veces, vale la pena tomar ciertos riesgos…

¿Cómo hacemos para sacarnos esa mochila? ¿Cómo para oponernos a algo o alguien sin sentir culpa? Aquí van algunas ideas:

• Decirlo brevemente, sin explicaciones. Sirve de mucho el "no, pero gracias por pensar en mí" o "no puedo, estoy muy ocupado, pero gracias".

• Pedir un tiempo para "pensarlo" puede ser una buena salida si te sentís acorralada y estás a punto de decir que "sí" cuando en realidad querés decir "no".

• Acercar alguien que pueda hacer en tu lugar eso que no te agrada puede ser una forma de ayudar, de ser amable, sin estar obligado a hacer lo que no querés.

Y no quiero decir con esto que nunca tengamos que decir "si" a algo que no nos convence demasiado. Sería muy ideal el mundo si solo nos moviéramos de acuerdo a nuestros deseos….La idea es que no perdamos de vista que siempre debemos intentar ese equilibrio que nos arrima a la felicidad.

¿En qué situaciones no te has animado a decir "no"?