Carmen Campuzano, de las pasarelas a los pasillos del Metro

José Rivero
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La vida que ha tenido Carmen Campuzano se ha convertido en su estandarte de superación, pues no todo el mundo puede salir del mundo de las drogas y contarlo; ahora trabaja como conferencista y modelo, y es una de tantas mexicanas que tiene que lidiar con el transporte público de la Ciudad de México.

Carmen Campuzano. Foto: Victor Chavez/Getty Images

En los años 90 si algo no le faltaba a la modelo eran lujos y comodidades, pero en la actualidad vive modestamente y hasta presume que se traslada en Metro y Metrobús, como muy pocos famosos lo hacen en México.

Así lo compartió en una entrevista reciente con el programa 'De primera mano', donde también opinó sobre el mal estado de las instalaciones. "Es el transporte inteligente, yo soy una persona de trabajo y hay que darle, al metrobús, al metro, yo le hago publicidad. Nada más que también se apliquen los de ese sistema de transporte porque a veces es una calamidad", dijo sonriendo.

La modelo llama la atención por su cabellera roja y su estatura, por lo que el público de inmediato la reconoce y no falta quien le pide tomarse una selfie con ella. "A veces sí las doy, a veces no porque voy abrumada, apachurrada... la gente también tiene que entender, o entras o te entretienes en el clic de la foto", bromeó.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, pues "La Campu" se ha tenido que enfrentar a la violencia de género y el acoso sexual contra las mujeres, que hasta el gobierno capitalino ha intentado erradicar con campañas sociales y medidas como vagones exclusivos para el sexo femenino.

"Alguna vez me dieron una rosada en el trasero, ya sabes que andan trasteando lo que no es suyo, lo que solo mi marido agarra... y así le fue, claro. Yo sí me defiendo, el que me hace, se atiene a las consecuencias, no me gustan las faltas al respeto", confesó en la entrevista.

La lucha de Carmen Campuzano por salir adelante perdura desde hace 6 años que dejó de utilizar sustancias. Ahora ofrece conferencias para compartir su testimonio de supervivencia, es DJ en centros nocturnos y en ocasiones modela.

Ha regresado ocasionalmente a las pasarelas, pero hace unas semanas llamó la atención por convertirse en un maniquí viviente para una tienda de vestidos de novia y XV Años en el Centro Histórico. Quienes caminaban por la calle se sorprendían al verla inmóvil posando con un vestido que resaltaba su figura.

Carmen Campuzano. Foto: Medios y Media/Getty Images

Ser un "maniquí viviente" era una tendencia innovadora de los años 90, pues los clientes quedaban impactados al notar el movimiento de la modelo. Carmen retomó este estilo y demostró que aún tiene las facultades para brillar como modelo, como lo hacía en sus mejores tiempos.

Carmen Campuzano era una de las top models mexicanas cuya belleza la llevó a posar en tres ocasiones para la revista Vogue. Pero de la gloria pasó al infierno, cuando la cocaína llegó a su vida en medio de problemas emocionales y traiciones de pareja. Asimismo, una enfermedad bacteriana llamada leptospirosis dañó su organismo, pero hubo quienes no lo creyeron.

De todas formas, ella ha asegurado que sí fue verdad la existencia de la bacteria y que jamás jugaría con cuestiones de su salud. Trató el problema con medicamentos, pero es consciente de que el consumo de cocaína también dañó su nariz.

Su apariencia provocó que en redes sociales se hiciera mofa de ella, además de que varios programas de televisión hicieron cobertura de las recaídas con la droga. Carmen aparecía en estado inconveniente en la televisión, pero lo peor vino cuando en 2002, intoxicada, cayó de un taxi en movimiento en la zona del Ajusco, al sur de Ciudad de México.

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Sin embargo, ella no recuerda nada. Solo sabe que los paramédicos la recogieron en la carretera y recién fue consciente cuando despertó en el hospital. Cayó en coma y tuvo fracturas de columna, cuello, cadera y pelvis.

Por su frágil estado de salud, y por su constante consumo de sustancias, ha contado: “Estuve a un paso de convertirme en una pepenadora de la calle. Le pedí a Dios echar reversa, fue muy doloroso para mí, perdí todo literalmente todo, lo único que me quedaba era la salud entre comillas y dije ‘no quiero volver a vivir esto'”, dijo en 2017 a ‘Ventaneando’.

Pero eso ya quedó en el pasado y ahora presume una sonrisa que refleja el bienestar que le ha dado la sobriedad. Hace unos días fue madrina de una obra de teatro, y basada en su experiencia comparte su testimonio con el fin de ayudar a otras personas a no caer en las adicciones.