Qué hacer para lucir tus pies sanos y bien cuidados en temporada de sandalias

Ellos soportan nuestro cuerpo. Nos brindan equilibrio, influyen en nuestra postura y se ven lindos en esas medias coloridas para el frío, pero y cuando te las quitas… ¿Descubres que han estado olvidados por el invierno? Guardados en botas, los eternos skeakers del confinamiento, pantuflas y medias, muchas medias, los pies necesitan atención y cuidados, no solamente estéticos, sino también algunas acciones para mantenerlos saludables.

Según MedlinePlus, publicación de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, cada uno de nuestros pies tiene 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones, músculos y ligamentos, de manera que aunque ellos estén allí, soportando carreras y descuidos, pueden verse afectados por unos cuantos problemas. Algunos de los más comunes son los callos y durezas y los llamativos juanetes, entre otros.

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Para prevenir estos y otros problemas, las recomendaciones básicas son examinar frecuentemente nuestros pies, usar zapatos adecuados que respeten la anatomía del pie; lavarlos diariamente; mantener las uñas limpias y cortas, y evitar el sobrepeso, porque esto aumenta las posibilidades de sufrir problemas. Poner especial atención a su cuidado no solo nos proporcionará un gusto estético, sino también tranquilidad.

Las señales de preocupación y los cuidados caseros

El primer paso fundamental para el cuidado de nuestros pies es que si observamos o sentimos algún síntoma que nos preocupe, como hormigueo, ardor, dolor intenso, hongos en las uñas o en la piel, consultemos a los especialistas. Para todo lo demás, existen los cuidados básicos caseros.

Los zapatos adecuados

Sí, los zapatos influyen en la estética del pie, también en su salud y en la de nuestro cuerpo en general. Aunque un par de zapatos nos resulte irresistible, esté a muy bien precio, lo que debe prevalecer a la hora de adquirirlo es que sea realmente cómodo, que no nos cause rozaduras y que nos permita caminar bien. No es conveniente caer en el autoengaño de “con el uso los sentiré más cómodos”. Los zapatos inadecuados pueden causar desde ampollas, hasta juanetes.

Entre otras recomendaciones para elegir los zapatos están comprarlos de nuestra talla, si son muy apretados pueden deformar el pie y hacerlo sudar demasiado; y que tengan la amplitud adecuada para que nuestros dedos estén cómodos.

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Apasiónate con la higiene de los pies

Ponle tanto esmero como al cuidado del rostro o del cabello. Acostúmbrate a lavarlos con total consciencia de que los estás limpiando. Usa jabón neutro, agua tibia, y piedra pomez para trabajar las asperezas de los talones, planta y dedo gordo. Evita el uso de productos farmacéuticos sin consultar con el especialista.

Además, una costumbre deliciosa y beneficiosa es exfoliarlos. El mismo producto que uses para exfoliar el cuerpo, funcionará de maravilla para los pies con un masaje incluyendo cada dedo.

En este punto debe incluirse el secado minucioso de los pies. Secar entre los dedos es determinante para evitar la aparición de hongos y bacterias que causan el mal olor. Después de usar la toalla, podemos dejarlos al aire para que se terminen de secar.

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Hidrata y nutre

Afortunadamente existe una amplia variedad de productos específicos para la nutrición e hidratación de los pies. Desde hidratantes de uso diario, hasta cremas y bálsamos para tratamientos intensivos que ayuden a aliviar, por ejemplo, asperezas y talones agrietados.

Pedicure en casa

Tus pies agradecerán que te acostumbres a mantener uñas cortas, rectas y bien limadas. Empujar las cutículas, pulir las uñas y aplicar aceites emolientes en cada dedo es sencillo y te sorprenderán los resultados.

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Juanetes, mucho más que un asunto estético

Estas son palabras mayores. Aunque parezca un tema estético, no es de fácil solución puesto que responde a distintos factores y para su tratamiento hay descritas más de 100 técnicas, lo que nos da una idea de la dificultad de poder arreglar adecuadamente el dedo. Sin embargo, es común, con lo cual vale la pena preguntarse por qué aparece y qué hacer al respecto.

El doctor Daniel Peña La Grave, médico traumatólogo, especialista en cirugía del pie y tobillo, explica que el hallux valgus o juanete es una deformidad de la punta del dedo hacia afuera, hacia el lateral, y ocurre normalmente por un componente tanto hereditario como mecánico.

“Con el componente mecánico nos referimos a que hay calzados que contribuyen a la deformidad del pie, por ejemplo, el calzado de punta estrecha combinados con tacones. El calzado de punta estrecha, en el momento del despegue del pie cuando estás caminando, cambia la biomecánica tensora de los flexores del pie y estos flexores con el tiempo se van deformando a tal punto que acortan su longitud y al mismo tiempo van deformando el dedo”.

El especialista especifica que hay modelos fenotípicos del pie que permiten con mayor frecuencia producir esta deformidad. “Eso nos lleva a revisar los tres modelos de pie que normalmente se conocen: el pie egipcio, el pie cuadrado y el pie griego. El primero, es donde el dedo gordo del pie es más largo que todos los demás dedos; el griego es cuando el segundo dedo del pie es más largo que los demás dedos, y cuando hablamos del pie cuadrado, cuando el dedo gordo y el segundo dedo tienen la misma longitud.

Pero además, hay otro factor en esta fórmula y es lo que se denominamos las fórmulas de maestro, “eso comprende el arco que se dibuja en la cabeza de los metatarsianos, que no son más que los huesos largos del pie que se articulan con las falanges. Estos pueden ser Index plus, Index minus o index plus-minus. Esto viene indicado por el tamaño del primer metatarsiano, que es el dedo gordo. Si tenemos un componente de un index plus, donde ese metatarsiano es más largo que los demás, junto a un pie egipcio, ese pie será más propenso a producir una deformidad de juanete”.

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Cuándo se debe operar el juanete

Es importante destacar que aunque se origina una deformidad notoria, no necesariamente es dolorosa, en ese caso, Peña La Grave recomienda no intervenir. Cuando el bunion genera dolor e impide la realización de las actividades normales diarias es cuando entonces se hace la evaluación. “Actualmente, la apariencia es muy importante y se le ha dado gran importancia a lo que es la conformación del pie, entonces tenemos pacientes, sobre todo mujeres que están acudiendo a arreglarse aunque no sientan dolor.

Sin embargo, lo ideal es no tocar un pie que no esté doliendo por que si no se corrige adecuadamente podemos originar posteriormente un pie doloroso y esto conlleva a una sobrecarga de los demás metatarsianos a nivel de sus cabezas originando metatarsalgias posteriores -más dolor-, o inclusive, si no se hace la técnica adecuada, puede volver a formarse el juanete”.

Dependiendo de la evaluación que haga el especialista, la conformidad anatómica y las medidas radiológicas pertinentes para visualizar la forma mecánica del pie, se toman las decisiones de cómo corregir la alineación.

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“Actualmente han mejorado las técnicas quirúrgicas y las anestésicas, esto quiere decir que los procedimientos quirúrgicos del juanete o inclusive de deformidades de los dedos del pie sean menos dolorosas y con una recuperación más rápida de lo que anteriormente se hacía. Con una buena técnica aplicada a nivel del pie podemos lograr que el paciente pueda iniciar marcha en cuatro o seis semanas, dependiendo de la presencia de callo óseo. Eso permite la recuperación más rápida, menos complicaciones en las heridas quirúrgicas del pie y una reactivación social y laboral lo antes posible”.

Aunque no es recomendable operarlos si no hay dolor, los juanetes no implican renunciar a las sandalias. Usarlas de tiras gruesas y que no se ajusten demasiado en la parte delantera será más cómodo, proporcionará mejor soporte y evitará roces y dolor. Consulta con el médico si es conveniente usar plantillas, separadores de dedos o zapatos anatómicos. Después de todo, la comodidad y el bienestar son el objetivo prioritario mucho antes que la estética, y si te sientes bien, te ves bien.

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