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CRÍTICAS. Tom Cruise retoma lo imposible, 'Bird Box' adopta el español y más estrenos en salas y plataformas

El calor se impone finalmente sin ningún reparo en el Sur de California, y los estudios empiezan a mostrar sus cartas más poderosas de la temporada, empezando por un título que se debe ver necesariamente en la pantalla grande y siguiendo por otro que se encuentra destinado a la privacidad de los hogares pero que responde igualmente a la mentalidad de las franquicias. De todos modos, esto no impide que haya todavía espacio para el cine de autor.

MISSION: IMPOSSIBLE- DEAD RECKONING PART ONE

Director: Christopher McQuarrie

Reparto: Tom Cruise, Hayley Atwell, Ving Rhames

Género: Acción / Espionaje

En teoría, “Mission: Impossible- Dead Reckoning Part One”, que se encuentra desde hoy en salas de todo el país, no debería despertar en mí un gran entusiasmo. A fin de cuentas, las franquicias hollywoodenses me tienen bastante agotado, y esta es la séptima entrega de una de ellas, iniciada en 1996 y sin fecha de expiración a la vista.

Hay que sumar a esto el hecho de que, a diferencia de otras sagas, la que toma como referencia a la popular serie televisiva que se empezó a transmitir a mediados de los ‘60 no ha mantenido una continuidad narrativa realmente cohesiva, lo que permite por un lado que se pueda ver cualquier entrega sin tener que estar profundamente familiarizado con lo que pasó en las otras, pero impide por el otro la identificación plena con sus personajes, a excepción quizás del protagonista Ethan Hunt, el agente secreto que ha estado presente en todos los filmes.

Lo cierto es que Hunt no ha sido tampoco desarrollado de manera extensa, por lo que el gusto que se tenga por él depende en enorme medida de lo que se sienta por Tom Cruise, una estrella de fama mundial que parece inmune al paso del tiempo y que sigue empeñado en hacer por cuenta propia sus arriesgadas escenas de acción.

A diferencia de otros héroes contemporáneos de la pantalla grande, Hunt es presentado como un tipo completamente decente que lucha por el bienestar común, y que se encuentra muy lejos de ser un mujeriego como el James Bond de la vieja escuela, ya que ha tenido solo dos romances importantes a lo largo de todos estos años en la pantalla.

Read more: Tom Cruise y Christopher McQuarrie aumentan la adrenalina en 'Mission: Impossible — Dead Reckoning'

“Dead Reckoning Part One” no altera esta premisa, y tal y como lo han hecho en gran medida sus antecesoras, se encuentra impecablemente filmada, mientras muestra a Cruise envuelto en una serie de persecuciones automovilísticas, saltos en paracaídas y peleas sobre vagones de tren que generan sin duda adrenalina y en las que la CGI no se siente forzada, lo que resalta la impresión de realismo que se buscaba.

Para el espectador que se interese en el oficio cinematográfico, esta circunstancia hace que la película se pueda disfrutar como una prueba irrefutable de lo que se puede hacer con esta clase de propuestas cuando son colocadas en las manos adecuadas, en este caso, las de las del director y guionista Christopher McQuarrie, quien ha cumplido las mismas funciones en las dos películas anteriores de la serie y que tiene una larga trayectoria como escritor de cine.

En este caso, además, McQuarrie decide darle una mayor dimensión al asunto al presentarnos a un Hunt que se muestra no solo vulnerable en medio de las proezas que realiza (sí, Cruise puede actuar muy bien), sino que se ve expuesto a emociones mucho más intensas que las del pasado tras su reencuentro con Ilsa Faust, una ex agente del Servicio de Inteligencia Británico que ya había colaborado con él en dos entregas anteriores de la serie, que vuelve a ser interpretada por la deslumbrante Rebecca Ferguson y que ha sido uno de los grandes amores de su vida.

El dúo Cruise-Ferguson, sumado a la recién llegada Hayley Atwell (en el papel de la ladrona de alto vuelo Grace) y secundado por un villano de consideración (el terrorista Gabriel) que es interpretado brillantemente por el ‘nuyorican’ Esai Morales, le brinda suficiente interés dramático a una cinta que no aburre nunca y que deslumbra frecuentemente por sus virtudes visuales pero que, en otros ámbitos, apela a los típicos recursos argumentales y a las escenarios internacionales interminables que se emplean hasta el hartazgo en estas sagas.

De hecho, vi “Dead Reckoning Part One” un día después de ver “Indiana Jones and the Dial of Destiny”, y me resulta difícil hasta ahora distinguirlas en relación a las historias que cuentan, porque, además de pasearnos por el mundo, las dos encuentran a los héroes de rigor en busca de objetos misteriosos que pueden cambiar el destino de la Humanidad.

AFIRE

Director: Christian Petzold

Reparto: Thomas Schubert, Paula Beer, Langston Uibel

Género: Drama

Las dificultades que atraviesa un escritor al que no le está yendo bien con su nueva novela han sido presentadas muchas veces en la ficción cinematográfica, como lo atestigua la existencia de “Barton Fink” (1991), “Secret Window” (2004) y “Midnight in Paris” (2011), por mencionar algunas producciones más o menos recientes. Pero la manera en que estas mismas complicaciones son presentadas en “Afire”, que se puede ver desde este viernes en el Laemmle Royal de West Los Angeles, resulta novedosa e inspirada.

En esta cautivadora película alemana, que es desde ya una de los estrenos más interesantes del año, Leon (Thomas Schubert) es un escritor joven que viaja a una casa en el campo para tratar de terminar su segundo libro, y que una vez allí, empieza a mostrar indicios cada vez más claros de su personalidad inestable mientras las personas que lo rodean (entre las que se incluye a su amigo Felix -interpretado por Langston Uibel-, quien lo invitó al lugar, y la misteriosa y encantadora Nadja -Paula Beer-, quien se encontraba ya radicada en el inmueble) tratan de disfrutar plenamente de la vida y de lo que les ofrece el entorno natural a su alrededor.

Para ser claros, esto no va ni por asomo por el camino de Jack Torrance en “The Shining”; Leon no está perdiendo la razón, pero si enfrentándose a inseguridades profundas y a represiones internas que lo vuelven arrogante y desconsiderado y que podrían hacer de hecho que el personaje fuera completamente insoportable si es que no mostrara frecuentemente el arrepentimiento que siente ante sus actitudes poco amables o no diera ocasionalmente cuenta del espíritu jovial que lleva de algún modo dentro de sí.

Casi desde el comienzo, y a pesar de que nos encontramos en un bosque paradisiaco al lado del mar, las noticias cada vez más alarmantes sobre incendios cercanos insinúan la posibilidad de un desenlace mucho más dramático de lo que se podría esperar en una propuesta como esta, inclinada mayormente hacia un tono relajado, aunque incisiva en sus comentarios sobre la habilidad literaria y las relaciones humanas.

Sin embargo, el guión del también director Christian Petzold (“Barbara”) se encuentra lleno de momentos marcados por una sutil comicidad e interpretados por un conjunto impecable de actores, lo que hace que esta sea una cinta de fondo complejo pero de fácil visión.

FINAL CUT

Director: Michel Hazanavicius

Reparto: Romain Duris, Bérénice Bejo, Matilda Lutz

Género: Comedia de zombis

Quienes recuerden simplemente su nombre debido a la obra más famosa de su carrera, “The Artist” (2011), que le brindó ni más ni menos que el Oscar a la Mejor Película y la misma estatuilla al Mejor Director, quedarán sin duda desconcertados al ver los primeros minutos de “Final Cut” (“Coupez!”), su más reciente trabajo, que se estrena este viernes en el Laemmle Noho, The Frida Cinema y otras salas locales.

Y es que, a diferencia de la amabilidad de “The Artist”, la larguísima escena inaugural de “Final Cut” se inscribe plenamente en los lineamientos del ‘gore’ más gráfico y más descontrolado mientras cuenta la historia de un equipo de filmación que se encuentra trabajando en un filme de zombis y que, por supuesto, termina enfrentándose a zombis de verdad. Toda esta locura, filmada con un ritmo trepidante que se interrumpe a veces de manera extraña, es solo el preludio de lo que viene después: el recuento igualmente ficticio de lo que pasó antes de ese caótico rodaje.

Es entonces que se acaba el plano continuo, que desciende considerablemente el ritmo y que lo que se ve dejar de ser tan impactante, lo que se siente inicialmente un bajón. Pero se trata de un bajón premeditado, destinado a presentarnos a Rémi (Romain Duris), un director aparentemente condenado a hacer trabajos audiovisuales del montón que, inspirado por el ejemplo de su apasionada hija Romy (Simone Hazanavicius), y con el respaldo de su esposa y actriz Nadia (Bérénice Bejo), decide aceptar el encargo de una productora japonesa que quiere hacer un ‘remake’ francés de una película japonesa con la intención de que este sea transmitido en vivo y sin corte alguno por una nueva plataforma de ‘streaming’.

Una vez que llegamos a la supuesta recreación del modo en que se llevó a cabo la filmación, podemos sentir ya algo por los personajes que vimos en plena acción durante la introducción y entender además los tropiezos que vimos antes, debidos a errores humanos que se disimularon mediante la improvisación con la finalidad de poder llevar a cabo el heroico proyecto.

Finalmente, aunque no lo creas, el asunto toma un giro humanista y cariñoso que contrasta radicalmente con el inicio del relato y que, adicionalmente, se conecta con “The Artist”, una película que, al igual que ésta, recurría a la tendencia ‘meta’ al mostrar desde afuera el proceso de creación cinematográfica.

Pero lo más importante para el espectador común es que la combinación funciona y que los resultados son sobresalientes, incluso cuando el entusiasmo disminuye al enterarse de que “Final Cut” es, a su vez -y en la vida real-, un ‘remake’ de una película japonesa llamada “One Cut from the Dead”.

BIRD BOX BARCELONA

Directores: Álex Pastor y David Pastor

Reparto: Mario Casas, Lola Dueñas, Diego Calva

Género: Terror

Luego de convertirse en la película original de Netflix más exitosa de todos los tiempos, “Bird Box” (2018), una vistosa producción post-apocalíptica protagonizada por Sandra Bullock, se convirtió irremediablemente en materia disponible para secuelas y adaptaciones. Y aunque lo primero no parece haber sido necesariamente considerado (pese a que Josh Malerman, el autor de la novela original en que se basó el filme, publicó en 2020 una secuela directa llamada “Mallorie”), los ejecutivos de la plataforma decidieron que lo que más les convenía era crear varios ‘spin-offs’ que contaran básicamente la misma invasión de entidades malévolas en diferentes partes del mundo. ¿O será que no lograron llegar a un acuerdo razonable con Bullock?

Sea como sea, la primera de esas cintas planeadas, “Bird Box Barcelona”, dirigida y escrita por la dupla conformada por los hermanos Álex y David Pastor (“Carriers”), se desarrolla obviamente en la ciudad española que se cita, y que es la cuna de estos mismos realizadores.

La nueva entrega llega este viernes de manera directa al ‘streaming’ sin pasar por las salas de cine, aunque luce como un trabajo realizado para la pantalla grande. De hecho, tiene escenas a veces masivas de una espectacularidad y un nivel de producción muy superiores a los de su antecesora.

Pero no tiene a Bullock, por supuesto, y además de estar hablada en nuestro idioma, exhibe a un reparto en el que no aparece realmente ninguna figura mundialmente celebrada de la actuación, aunque, por el lado de la trayectoria, hay que agradecer la presencia de la madrileña Lola Dueñas, quien ha participado en varios trabajos recientes de Pedro Almodóvar, y la intervención de Leonardo Sbaraglia, el argentino responsable de roles memorables en títulos como “Plata quemada” (2000) y “Relatos salvajes” (2014)

Es importante destacar también la interpretación del capitalino Diego Calva, quien pasó súbitamente al primer plano al protagonizar “Babylon” (2022) junto a Brad Pitt y Margot Robbie. Calva tiene un papel poco extenso pero respetable al ponerse en la piel de un inmigrante mexicano que, pese al racismo al que lo expone otro de los personajes y a la modestia de su trabajo actual ante la falta de ‘papeles’, defiende sus credenciales como profesional de la física y tiene una teoría particularmente interesante sobre el origen de las enigmáticas criaturas.

No estamos tan seguros del potencial como estrella del protagonista Mario Casas, quien encarna a Sebastián, un ejecutivo afectado por el fanatismo cuyas motivaciones van modificándose en el transcurso de la historia. El rol se prestaba para una complejidad psicológica que se ausenta en provecho de un tono general que resulta más ‘mainstream’ de lo recomendado, aunque la cinta tiene momentos de terror puro y duro que deberían complacer a los amantes del género y que justifican su visión en esos mismos términos.

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Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.