Cristina Pacheco se enamoró de la Ciudad de México desde los 5 años

CIUDAD DE MÉXICO, diciembre 21 (EL UNIVERSAL).- Cristina Pacheco llegó a la Ciudad de México desde muy pequeña, sin embargo, nació en Sen Felipe Torres Mochas, Guanajuato, localidad que abandonó para encontrarse con la capital del país, el lugar del que quedó prendada desde el primer momento cuando apenas tenía cinco años, pues en múltiples ocasiones, la escritora habló de la fascinación que sintió de camuflarse con la vida urbanizada de la capital.

Este jueves falleció la escritora, la famosa entrevistadora de "Aquí nos tocó vivir", que se dio a conocer por narrar la vida de las y los mexicanos, con entrevistas de a pie, y que se convirtió en la máxima referente de la crónica urbana del siglo XX de México; con la misma pasión que escribía sus textos y contaba historias, fue la que la atrapó cuando piso por primera vez la Ciudad de México.

Los Romo Hernández, la familia de Cristina Pacheco, dejaron su natal Guanajuato y su corta estancia en San Luis Potosí para probar suerte en la Ciudad de México, cuando la escritora tenía tan sólo cinco años, pero eso no impidió que capturara en su memoria cada detalle de su primer encuentro con nuestra ciudad, la que la deslumbró con las luces de neón que iluminaba la noche; se trataba de la primera vez que veía esa clase de luminiscencia, con la que se topó tras descender de la estación de ferrocarril de Buena Vista.

"La Ciudad de México me gustó desde el primer momento en que la vi, me encantó y tenía yo cinco años; la luz de neón que yo nunca había visto... salir de la estación, ver a la gente con sombrero de fieltro, a los señores, y luego pararme frente a un edificio, nunca había visto un edificio tan alto, jamás", destacó.

Se trató de un edificio ubicado en Insurgentes Norte, pues si no fue la primera gran edificación con la que se encontró, sí fue la que más perduró en sus recuerdos, pues la impresión que le produjo la asociaba con un despertar, una nueva historia que estaba por vivir.

"Tenía un anuncio de una chispa que subía y luego se desparramaba en una cascada, siempre recurro a ese recuerdo, porque esa luz multicolor es la que ilumina todos los recuerdos, como el ruido del tren, el ruido del tranvía, las ruedas, y luego la ciudad inmensa en la que no sabíamos a dónde íbamos realmente", destacó en una entrevista para la Agencia Informativa de Educación.