Diverticulitis, cómo evitar el trastorno intestinal que sufre Màxim Huerta

Mónica De Haro
·5  min de lectura
El presentador Maxim Huerta tuvo que ser hospitalizado por un episodio de diverticulitis. Cuando los divertículos (pequeños sacos parietales) se inflaman pueden acumular los alimentos no digeridos y las bacterias. Entonces el paciente desarrolla signos y síntomas de complicaciones, por lo que ha de ser hospitalizado para la administración intravenosa de antibióticos, la hidratación y el control del dolor.(Foto: Borja B. Hojas/WireImage)
El presentador Maxim Huerta tuvo que ser hospitalizado por un episodio de diverticulitis. Cuando los divertículos (pequeños sacos parietales) se inflaman pueden acumular los alimentos no digeridos y las bacterias. Entonces el paciente desarrolla signos y síntomas de complicaciones, por lo que ha de ser hospitalizado para la administración intravenosa de antibióticos, la hidratación y el control del dolor.(Foto: Borja B. Hojas/WireImage)

"Un fatal episodio de diverticulitis me tiene en cama dos días. Antibióticos y mucho dolor. Justo cuando mañana estreno programa. Gracias a los médicos y... para estar mañana mejor". Con este mensaje del pasado domingo Màxim Huerta contaba en su perfil de Instagram lo que le estaba ocurriendo.

El presentador ha sufrido un episodio de diverticulitis, un proceso inflamatorio que aparece sobre la diverticulosis (una enfermedad crónica que es asintomática y se inicia a menudo en las etapas medias de la vida) y que da lugar a signos y síntomas con consecuencias potencialmente graves, de manera que en estos pacientes son esenciales el diagnóstico y el tratamiento rápidos.

La diverticulosis es una dolencia que afecta al 5-10 por ciento de la población general, siendo mucho más frecuentes en las personas mayores de 50 años.

Los divertículos intestinales son pequeños sacos o bolsas que se forman en la pared del colon. Y hablamos de diverticulitis cuando alguno de estos divertículos se infecta o se inflama. Cuando esto ocurre producen mucho dolor.

Aunque también suele dar fiebre y causar escalofríos, más del 80 por ciento de las personas con diverticulosis se encuentran asintomáticos, tal y como señalan desde la Clínica Universitaria de Navarra (CUN). Esto aumenta el riesgo de sufrir un episodio grave ya que si no se trata, la diverticulitis puede empeorar y llevar a la formación de abscesos o a la obstrucción intestinal.

En la ilustración se pueden ver los divertículos infectados o inflamados y su localización en el intestino. (Foto: Getty)
En la ilustración se pueden ver los divertículos infectados o inflamados y su localización en el intestino. (Foto: Getty)

También puede crear un agujero en el colon que podría conectar con otras estructuras como la vejiga u otras partes de los intestinos. Esta conexión se denomina ‘fístula’ y podría ser necesaria una cirugía para repararla. A veces, la inflamación irrita los vasos sanguíneos de alrededor y causa sangrado en el intestino grueso. Además, sufrir episodios repetidos de diverticulitis pueden producir la formación de tejido cicatrizal que podría angostar el intestino grueso y causar una obstrucción.

Por qué se forman divertículos

La mayor parte de los divertículos de colon se producen por un aumento en la presión interna del colon. Esto provoca, con el paso de los años, que sus capas internas (mucosa y submucosa) se hernien o prolapsen a través de los puntos de la pared más débiles y con menor resistencia, dando lugar a la aparición de los divertículos.

Por cierto que una vez que hacen acto de presencia, los divertículos no se eliminan. Así que que debemos aprender a convivir con ellos y hacer todo lo posible para que no se inflamen. Hay algunas señalen que pueden ayudar a controlarlos. Por ejemplo, si se empeora se puede presentar disminución del apetito, sensación de hinchamiento abdominal, estreñimiento, náuseas y vómitos. Si la inflamación afecta a una parte del colon cercana a la vejiga, puede haber urgencia y frecuencia urinaria.

La importancia de la dieta y el estilo de vida

El estreñimiento relacionado con un consumo escaso de fibra en la dieta es la causa principal del incremento de la presión en el colon y también puede facilitar la aparición de los divertículos. De modo que consumir una dieta baja en fibra, compuesta en su mayoría de alimentos procesados, puede ser una causa. Es más probable que se presenten estreñimiento y heces duras cuando no se consume suficiente fibra. Además, el esfuerzo con las deposiciones aumenta la presión en el colon o los intestinos, lo cual puede llevar a la formación de estas bolsas.

Para garantizar el tránsito intestinal y evitar la diverticulosis se aconseja aumentar la ingesta de frutas y legumbres, así como de algunos cereales integrales y avena. Entre los alimentos que pueden ayudar destacan las zanahorias, el brócoli o las judías blancas.

Por otro lado, además de la alimentación, la vida sedentaria o el estrés emocional influyen en la aparición de este trastorno intestinal. De hecho, varios estudios han demostrado que el estrés emocional puede provocar un aumento de las contracciones intestinales (que son necesarias para realizar la digestión) y esto puede aumentar el riesgo de que se formen estas dilataciones (diverticulosis).

Por el contrario, no se ha demostrado ninguna asociación entre la enfermedad diverticular y el consumo de cigarrillos o de alcohol. Las actividades físicas como la carrera y andar a paso rápido parecen prevenir la enfermedad diverticular.

Se confunde con colitis y apendicitis

Los síntomas (dolor e inflamación) de diverticulitis pueden ser similares a los de la colitis (una inflamación de un segmento más largo del colon) y la apendicitis. Sin embargo, mientras que la diverticulitis causa dolor en la parte inferior izquierda del abdomen, la apendicitis generalmente causa dolor en la parte inferior derecha de su abdomen. Por eso es muy importante obtener un diagnóstico preciso y a tiempo ya que el tratamiento para cada una de estas condiciones es diferente.

Los médicos generalmente diagnostican la diverticulitis usando una tomografía computarizada (TC) de su abdomen y pelvis. Es mejor hacer la exploración con un contraste intravenoso (IV) cuando sea posible. En muchos centros suelen pedir también un contraste oral. Estas pruebas hacen que sea más fácil ver el tracto intestinal.

En cuanto al tratamiento, los casos leves o moderados suelen tratarse con reposo, antibióticos orales y una dieta líquida. Los casos más graves podrían requerir de antibióticos o de cirugía si se presentan complicaciones.

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