El oscuro relato del matrimonio de Tatiana, un ejemplo de los peores niveles de la violencia de género

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 Tatiana posa con una réplica de su estrella durante una ceremonia en el hotel y casino The Mirage en Las Vegas (Fotografía: AP/Jae C. Hong)
Tatiana posa con una réplica de su estrella durante una ceremonia en el hotel y casino The Mirage en Las Vegas (Fotografía: AP/Jae C. Hong)

Por Luis Moreno

Aunque en los 80 y 90 Tatiana tuvo una exitosa carrera en la música pop adolescente, posiblemente la imagen que se venga a la mente de cualquiera al pensar en ella es en su versión de cantante para niños. Justo esa imagen vuelve más cruda e impactante su oscura historia: la de su matrimonio, la cual fue revivida ayer durante la entrevista que le hizo Yordi Rosado para su canal de YouTube y que debe de servir hoy de ejemplo para rechazar la codependencia, las relaciones tóxicas, la violencia de género, que dejan cientos de feminicidios cada año en México.

Andrés Puentes y Tatiana se casaron en 1990, cuando ella tenía 21 años y él 34. Ante la prensa el matrimonio siempre fue discreto, por eso nadie quedó exento de verse sorprendido cuando en mayo del 2001 en los medios de comunicación se dio a conocer que Tatiana había huido de su casa, saltando una barda, una semana después de haber dado a luz, con su hijo recién nacido y su primera hija. Tiempo después Tatiana explicaría que lo hizo para huir de años de violencia intrafamiliar, en una dinámica que ha comparado con estar secuestrada.

Tatiana narró que a Andrés Puentes lo conoció cuando ella tenía 16 años, pues la contrató para dar un show en su centro nocturno y comenta que desde ese momento comenzó con una estrategia primero para insertarse en el círculo de amigos de su madre y posteriormente, ya que la cantante fue mayor de edad, para seducirla. Ella afirmó que fue encantador y caballeroso para conquistarla, pero al poco tiempo de comenzar su noviazgo detectó sus actitudes violentas, tanto así que asegura vivió aterrorizada cuando Andrés golpeaba personas por celos o para tratar de obligarlos a colaborar en el impulso de la carrera de su esposa, de quien además era su representante.

Tatiana señala que la violencia no era únicamente física, sino psicológica y apunta a que eso era todavía peor, pues su autoestima estaba destruida, lo que al mismo tiempo le permitía controlarla para alejarla de la familia y amigos: “llegó un punto en la que solo veía a mis papás una vez al año”.

Durante la plática con Yordi resulta revelador el momento exacto en el que Tatiana cae en llanto, pues no fue propiamente revivir la violencia ejercida por su ex esposo lo que la derrumbó, sino el recuerdo de cómo los medios la trataron: “yo nunca busqué el escándalo. Los medios nunca se detuvieron a pensar en por qué me escapé de mi propia casa. Me duele acordarme cómo me juzgaban y se burlaban de un momento horrible, ahí estaba el “Gordo” de Molina disfrazado imitando cómo me escapé. Todos decían que la barda que tuve que brincar nada más media un metro, pero yo mido 1.50 m, además me acababan de quitar las puntadas de la cesárea y tenía a mi bebé de días de nacido, de hecho tuvieron que volver a operarme porque me salió una hernia”.

Tatiana tiene razón. El trato que le dieron fue completamente injusto, ya que ella era una víctima que requería de apoyo psicológico y familiar, por lo que los señalamientos mediáticos y la mofa la afectaron. Es muy probable que si su caso hubiera ocurrido hoy, el abordaje mediático hubiera sido totalmente diferente, pues ahora quien se asume como abusado no es ridiculizado y quien lo hace lo ha pagado hasta con la pérdida de su empleo en medios.

Tatiana intentó volver a la música para adultos con un par de discos: Acústico y Reencuentro conmigo (Fotografía: AP Photo/Jae C. Hong)
Tatiana intentó volver a la música para adultos con un par de discos: Acústico y Reencuentro conmigo (Fotografía: AP Photo/Jae C. Hong)

Desde su separación, la vida no ha sido precisamente sencilla para Tatiana, ya que ha tenido que librar una constante batalla legal con Puentes, quien la ha demandado en 33 ocasiones por la patria potestad de sus hijos y los derechos de su música, imagen y productos, que de paso ya no son del gusto los niños, tanto así que en el 2005 y 2014 volvió a lanzar discos pop, que no fructificaron como ella hubiera esperado.

Aquí la entrevista completa:

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