"El pecado de Oyuki", una telenovela titánica y vanguardista para la época

Durante su época de oro, Televisa se convirtió en la pionera de las telenovelas en el mundo. Y lo logró a base de historias bien contadas, sin escatimar en actores, tiempo ni costos de producción.

Eso fue justo lo que pasó con “El pecado de Oyuki”, una telenovela que sigue siendo recordada a pesar de haber sido transmitida hace más de 30 años.

Todo funcionaba. Desde el argumento hasta los actores, pasando por una realización titánica para su época: ni más ni menos que siete meses tan solo para su preproducción. Quizá el mayor reto fue recrear una historia ambientada en Japón, con maquillajes y vestuarios típicos, y personajes orientales interpretados por actores mexicanos.

‘El pecado de Oyuki’ fue estrenada en 1988. Foto: Instagram.com/televisa

La telenovela fue producida por una debutante Lucy Orozco (quien después hizo para Televisa éxitos como la primera versión de ‘Teresa’ y ‘Las secretas intenciones’). La trama en realidad era una historieta que después llegó a la televisión. La responsable de adaptarla fue justo su autora original: la legendaria Yolanda Vargas Dulché, creadora de decenas de títulos memorables, como ‘Rubí’ y el clásico ‘Memín Pinguín’.

La historieta vio la luz en 1949 dentro de una revista llamada ‘Pepín’. Pero no fue sino hasta 26 años después que México cayó rendido a los pies de Oyuki y sus amores. Fue a través de la recordada publicación ‘Lágrimas y risas’, que también dio a conocer tramas que se volvieron telenovela, como ‘Yesenia’ y ‘María Isabel’.

El elenco

La versión para telenovela contó con un elenco mayoritariamente mexicano, comenzando por su protagonista. Después del éxito que le significó protagonizar melodramas como ‘Muchacha de barrio’, ‘Gabriel y Gabriela’ y ‘La pasión de Isabela’, se eligió a la actriz Ana Martin para dar vida a Oyuki Ogino.

Martin encarnó a una joven inocente que termina siendo explotada por su hermano tras la muerte de sus padres. Su único ‘pecado’ (de ahí el nombre) fue casarse con un hombre de otra raza: Irving Pointer (interpretado por el argentino Boy Olmi), un pintor hijo del embajador del Reino Unido en Japón.

Aquí un capítulo:

Quien personificó al hermano de Oyuki, el gran villano de la trama, fue Salvador Sánchez. El mexicano logró una convincente actuación de un hombre ambicioso y oportunista, quien vio en su hermana la mejor manera de hacer dinero, al convertirla en una bailarina de un ryotei (un centro de reuniones privadas ambientado por geishas).

La realización

Con un derroche de producción, los actores más famosos del momento y una historia atractiva, “El pecado de Oyuki” comenzó a rodarse entre 1986 y 1987, pero se estrenó un año después en horario estelar.

“Fue muy difícil, porque se trataba de una producción casi imposible”, recuerda Lucy Orozco, en entrevista para el programa ‘Momentos de Telenovela’. Los responsables del proyecto debían recrear las calles de Tokio y lo hicieron en un terreno en el Ajusco, al sur de la Ciudad de México. Ahí consiguieron autos con el volante del lado derecho como en Japón, instalaron un elegante barrio, con templo y hasta un tren bala.

Otra parte la hicieron en Cuernavaca, en una villa que fue mandada a construir por la socialité estadounidense Barbara Hutton. Para escenas en exteriores, tuvieron que trasladarse a Japón, donde se adquirió el resto de la utilería para las locaciones en México. Sin duda, fue una producción adelantada a su tiempo.

Aquí otro capítulo:

El siguiente objetivo era maquillaje, pelucas, kimonos y vestuarios típicos para actores y más de 600 extras, así como una decoración acorde a la época y al lugar donde se desarrollaba la historia. Ana Martin consiguió a un maquillista que había ganado un premio Oscar. Pero al final, la producción decidió contratar a Takeshi Hazama, un profesional traído directamente de Japón. Según recuerda Orozco, el maquillaje de Oyuki solía tardar más de dos horas.

Las consecuencias

Que una actriz mexicana dé vida a una joven japonesa era un reto, pero que además deban caracterizarla en cada capítulo para lucir como una geisha era aún más complicado. Durante toda la realización, el equipo de caracterización tenía que rasgar artificialmente los ojos de la protagonista y, al mismo tiempo, lograr que luciera natural en pantalla.

El rasgamiento de sus párpados afectó seriamente la vista de Ana Martin. “La caracterización de Ana fue tan exagerada, tan diferente a su persona, que cuando terminó la grabación nos fuimos a Los Ángeles a que la operaran. Se le habían hecho ampollas en los ojos por el calor de las luces y se le había aflojado un músculo del párpado”, contó Lucy a ‘Momentos de Telenovela’.

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La protagonista así recuerda lo que ocurrió. “Me quedó negra una parte de la piel. Me estuvieron poniendo láser a ver si se me quitaba lo negro y a ver si se me prendía la ceja. Tuvieron que levantarme la piel y me rasparon por dentro”, contó en entrevista para el programa ‘Hoy’.

Quizá por esa experiencia fue que Ana decidió retirarse de la pantalla chica no por uno ni dos, sino por ocho años. La siguiente vez que apareció en una telenovela fue en ‘La culpa’, en 1996.

Todo esfuerzo tiene su recompensa

“El pecado de Oyuki” fue nominada a siete premios TVyNovelas, ganó cuatro premios ACE y es hasta ahora uno de los melodramas más recordados de Televisa, sobre todo por su gran realización y argumento. Además, según cuenta su productora, Ana Martín fue invitada a Japón por las altas jerarquías locales para felicitarla por su papel.

Esta telenovela inmortalizó a su protagonista, cambió la vida de su productora y le dio a Televisa un gran voto de confianza en su escala hacia el dominio telenovelero. Ahora que todo es diferente, se siguen extrañando esas glorias de su mejor época. O dicho en palabras de Lucy Orozco: “Todavía me asombra que pudimos hacerlo”.

@braham_MV