Estrenos de teatro. Una película sin Julie es una obra original sobre el abuso, la sanación y La novicia rebelde

·3  min de lectura
Lucila Gandolfo, en Una película sin Julie
Lucila Gandolfo, en Una película sin Julie

Libro y música: Fernando Albinarrate. Director: Julio Panno. Intérprete: Lucila Gandolfo. Escenografía y Vestuario: Miguel Ale Granado y Julio Panno. Luces: Julio Panno. Coreografía: Verónica Pecollo. Teatro: Centro Cultural 25 de Mayo, Triunvirato 4444, Sala Redonda. Funciones: viernes y sábados, a las 21. Duración: 80 minutos. Entradas: por Alternativa Teatral.

Este es sin dudas el año de los unipersonales. Hay muchos y de los buenos. Algunos, además, son sumamente originales; como el caso de Una película sin Julie, que se acaba de estrenar en la Sala Redonda del Centro Cultural 25 de Mayo, el complejo teatral de Villa Urquiza. Protagonizado por Lucila Gandolfo, abreva en los temas icónicos de Julie Andrews (fundamentalmente en los del film La novicia rebelde) para desandar una historia que comienza siendo pura alegría y regocijo y luego se interna en zonas áridas y complejas, donde el abuso sexual y el impacto que puede tener para el futuro de una persona –temas tan actuales si los hay– ganan protagonismo.

El musical para un solo intérprete de Fernando Albinarrate –autor de meritorios créditos como Ni con perros ni con chicos, Siempre quise ser Bette Davis y El puente azul– resulta sorprendente por el fluido desarrollo del doble registro –el de la comedia y el drama– y por la delicada frontalidad con la que expone los temas más conflictivos de la historia; mérito compartido, obviamente, con el director Julio Panno que, fiel a su estilo, no dejó detalle sin pulir y con sólo cuatro sillas, un bolso y un paraguas armó una puesta de un esteticismo notable. Una película sin Julie cuenta la vida de Catalina, la niña que a los seis años queda obnubilada por la imagen gigante que le devuelve la pantalla de cine de su barrio de Julie Andrews. Cree, desde entonces, que todo será girar y girar –con música de fondo– en la cima de una montaña de los Alpes austríacos. Más tarde –hecho traumático mediante– se convertirá en una estricta profesora de inglés, Miss Catalina Loneley, con una existencia tan rígida como estéril. En la madurez encontrará la revancha, la compensación a una existencia tan amarga y solitaria, ayudando a desentrañar –y a concluir– la violencia familiar que sufre un alumno. Todo esto, créase o no, entre tema y tema de Julie Andrews.

Pero la mayor artífice de semejante prodigio escénico es Lucila Gandolfo, quien da cuerpo y alma a la atribulada criatura de este unipersonal, con absoluta entrega y pasión , pasando sin fisuras de la niñez a la adolescencia y de ahí a la madurez, y cantando maravillosamente –con sus reconocida voz de soprano y su inglés de dicción perfecta– un amplio abanico de temas: desde los de La novicia rebelde, Mary Poppins y Victor Victoria (tres de los films más populares de Julie Andrews), hasta los de Mi bella dama (que la actriz británica sólo protagonizó en teatro) y El rey y yo (que no protagonizó en el cine, pero sí grabó en discos), pasando por otros de musicales que ni interpretó ni grabó, pero que pertenecieron a su época de esplendor, como los de Amor sin barreras, Funny Girl, Cabaret y Willy Wonka y la fábrica de chocolate. También Lucila interpreta dos temas originales de Albinarrate, escritos especialmente para Una película sin Julie: “An Old New Friend” y Pasa un día más”. De esta manera, la actriz de Master Class, Nine, El fantasma de la ópera, La maestra serial y Colaboración/Tomar partido –siempre de impecable desempeño, trátese de un musical o de una obra de texto– vuelve a brillar sobre un escenario, y en un espectáculo para un público adulto, luego de haberse dedicado en los últimos años a la televisión y ganado popularidad entre el público infanto-juvenil gracias a envíos como Soy Luna y Entrelazados.