Hablar con desconocidos nos hace más felices y es bueno para la salud mental

“No hables con extraños”. Es una de las advertencias que más hemos escuchado de pequeños y en la adolescencia, y que luego repetimos a nuestros hijos deseosos de que lo cumplan, pensando que así estarán a salvo de peligros.

Sin embargo, la soledad es uno de los grandes de males de la actualidad, una ‘enfermedad’ que nos puede llevar a la depresión y la demencia, y aunque exista la impresión de que estamos permanentemente en contacto con nuestros semejantes debido al uso de las redes sociales, cada vez hay más ‘solitarios’.

Hablar con extraños puede aumentar tu nivel de felicidad. (Foto: Getty / Franek Strzeszewsk)

¿Por qué te cuento esto? Porque la ciencia dice que hablar con extraños es bueno para la salud emocional, mental y para nuestro bienestar general. Eso sí, con matices.

Un estudio publicado en el Journal of Experimental Psychology y llevado a cabo por Nicholas Epley y Juliana Schroeder, expertos en comportamiento humano e investigadores de la Universidad de Chicago, ha probado que (indirectamente) hablar con personas desconocidas nos proporciona arraigo social, nos hace sentir hábiles y valiosos.

Y es que aunque pensamos que la soledad es una mejor opción que entrar en contacto con personas extrañas, no es porque nos guste estar solos sino porque solemos creer que los demás no quieren hablar con nosotros.

Epley y Schroeder, denominan este fenómeno como “ignorancia pluralista”. Queremos conectar con los demás, porque somos seres sociales, pero muchas veces nos abstenemos porque asumimos que somos los únicos que queremos conectar.

Nunca se sabe qué puede pasar cuando empiezas una conversación con una persona nueva: puedes encontrar un nuevo mejor amigo o quizá descubrir al amor de tu vida. (Foto: Getty)

Los investigadores ya habían realizado estudios previos sobre las ventajas de hablar con extraños, pero para demostrarlo nuevamente llevaron a cabo un experimento psicosocial en el que le pidieron a un grupo pasajeros de la estación de tren de Homewood (Illinois, EE.UU.) que hicieran algo inconcebible en el trayecto de camino al trabajo la mañana siguiente: que hablaran con otra persona.

Justo cuando iban a emprender su viaje, los dividieron en tres grupos y les dieron las siguientes instrucciones:

1- Un grupo recibió instrucciones para entablar una conversación con un desconocido durante el viaje.

2- Al segundo grupo se le pidió que permaneciera en silencio, o lo que es lo mismo ser reservados y no hablar con nadie más.

3- Al tercero se le pidió que actuaran como lo que hacían normalmente. Es decir, no se le dio ninguna instrucción específica.

Después todos tuvieron que completar una encuesta contando su experiencia antes y después del viaje, explicando su estado de ánimo y dando detalles sobre lo agradable, productivo y feliz que pensaban que sería su viaje (antes de hacerlo y cómo había sido realmente).

Charlar sin temor o prejuicio alguno con las personas que nos rodean demuestra que somos más felices que el resto. (Foto: Getty)

La mayoría de los participantes predijo que estarían más felices sentados solos en silencio, pero estaban equivocados.

Según los resultados, publicados en la revista Science of Us, quienes habían iniciado conversaciones con desconocidos se sentían notablemente mejor al abandonar el tren. Se percibían más satisfechos, incluso decían estar más felices y valoraban más positivamente su trayecto.

"Charlar con extraños en un tren puede no traer los mismos beneficios a largo plazo que conectarse con amigos", reconoce Epley, autor del reciente estudio, quien sin embargo afirma que involucrarse con desconocidos puede generar beneficios positivos para nuestra salud.

De hecho, estas sensaciones placenteras se multiplicaban de manera proporcional al tiempo de duración de esa conversación con un desconocido. A mayor tiempo de conversación, mayor bienestar.

Por el contrario, a los que estuvieron en silencio el trayecto se les hizo más pesado y los del tercer grupo definieron el viaje como negativo.

(Foto: Getty)

"Los seres humanos son animales sociales", concluyó el estudio. "Aquellos que malinterpretan las consecuencias de las interacciones sociales no pueden, en al menos algunos contextos, ser lo suficientemente sociales para su propio bienestar".

Esta investigación sugiere que las personas podrían mejorar momentáneamente su bienestar siendo más sociables y tratando de crear conexiones en lugar de aislarse.

Así que ya sabes, no seas tan huraño y deja de rehuir a los extraños. Anímate a hablar con ese vecino del barrio con el que sueles cruzarte, con la persona que tienes delante de la cola del supermercado, con el dueño de ese perro que juega con el tuyo o con otro pasajero del metro.

¿Te incomoda hablar con extraños o crees que es una experiencia positiva y enriquecedora?

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