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Si el final de 'Seven' dejó huella fue gracias a un error inesperado

American actors Brad Pitt and Morgan Freeman on the set of Se7en, directed by David Fincher. (Photo by New Line cinema/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)
Los actores estadounidenses Brad Pitt y Morgan Freeman en el set de Se7en, dirigida por David Fincher. (Foto de New Line cinema/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)

Atención: si eres de los pocos que jamás vio Seven te recomiendo que no sigas leyendo. Este artículo habla del final con spoiler incluido.

No hay mejor manera para sentirse viejo que calcular el paso del tiempo desde que vimos clásicos del cine moderno. Las décadas que van sumando las películas que dejaron huella en nuestra retina cinéfila son muestra de que por muchos que nos pese, el tiempo pasa… ¡y muy rápido! Y un ejemplo es Seven, el impactante thriller dirigido por David Fincher que se estrenó hace casi tres décadas en 1995.

Todavía recuerdo cuando la vi por primera vez. Era apenas una adolescente y salí boquiabierta, con el corazón en la boca y sin poder emitir palabra. Aquel final había que digerirlo, y a mí me llevó un buen rato. Sin embargo, el clásico protagonizado por Brad Pitt y Morgan Freeman pudo haber sido muy diferente si los ejecutivos del estudio se hubieran salido con la suya. En otras palabras, no tendríamos un recuerdo tan impactantemente visual en torno a este título. Tal vez, incluso, podría haber quedado enterrado en el baúl de los thrillers del montón con otra historia detectivesca sin sorpresas. Y todo porque querían un final diferente que eliminara la escena de la caja.

ATENCIÓN: comienza el SPOILER.

Veintiocho años después resulta imposible imaginar Seven sin la revelación final que le daba sentido a toda la historia. Después de todo, se trata de un desenlace que no necesita que veamos dos veces. Con un solo visionado ya recordamos para siempre el impacto, angustia y horror que nos provocó cuando descubrimos que John Doe (Kevin Spacey), el asesino en serie que pretende aleccionar a la población con asesinatos que sentencian los siete pecados capitales, había planificado el plan de forma tan meticulosa que el detective Mills (Brad Pitt) era el que iba a demostrar el último pecado que faltaba, la ira, asesinando a Doe. Porque el asesino había matado a su esposa embarazada, Tracy (Gwyneth Paltrow) y colocado su cabeza en una caja.

Ese final sentenció la película como un clásico rotundo, un thriller referente para el género y elevó a David Fincher como uno de los directores más meticulosos del séptimo arte. Sin embargo, si no hubiera sido por una un error inesperado, la película jamás hubiera tenido este resultado. Quien sabe, quizás jamás se hubiera convertido en clásico o incluso nunca se hubiera hecho.

El guionista Andrew Walker escribió el libreto cuando trabaja como vendedor en Tower Records, inspirado por el bullicio, ruido y opresión que experimentó viviendo en la ciudad de Nueva York. Al terminar el guion logró venderlo a Penta Film (una productora italiana ya desaparecida) por el mínimo que estipulaba el sindicato que, según sus palabras, no era suficiente como para hacerlo millonario pero sí le permitió mudarse a Los Angeles y comprarse un auto. Corría el año 1991 y pasarían otros 3 años más hasta que el proyecto se pusiera en marcha.

En un principio iba a ser dirigido por Jeremiah S. Chechik, que tras dirigir comedias de éxito como ¡Socorro, ya es Navidad!, quería hacer algo diferente. Pero su visión discernía con la de Walker y le pidió que hiciera cambios, sobre todo al final, quitando la dichosa cabeza de la caja. Básicamente querían un thriller de detectives más clásico, con elementos tradicionales del género y el macabro final original no encajaba con esta visión. En los orígenes del proyecto, Al Pacino, Robert Duvall y Gene Hackman rechazaron el papel del detective Somerset (el rol que terminó ocupando Morgan Freeman), mientras Denzel Washington y Sylvester Stallone dijeron que no al de Mills (Brad Pitt). Evidentemente habían retocado un guion para hacerlo más liviano y muchos intérpretes no estuvieron interesados. El proyecto se quedó estancado y estuvo una larga temporada en el abismo, pasando por diferentes versiones y retoques.

En total, Walker escribió nada menos que trece bocetos diferentes de la historia siguiendo las demandas del estudio pero, al final, la productora comenzó a sufrir problemas financieros y el proyecto quedó en el limbo. Fue entonces cuando el productor Arnold Kopelson compró los derechos y se los llevó a New Line Cinema.

Fue entonces cuando New Line le envió el guion a David Fincher para que considerara la idea, quien ya sumaba una larga carrera dirigiendo videoclips musicales (de Madonna, Rolling Stones, Aerosmith, Michael Jackson, etc.) y tan solo había dirigido la muy mal recibida Alien 3 (1992). Curiosamente, por aquel entonces, Fincher no quería dirigir nunca más un largometraje tras la mala experiencia con la secuela. Ni siquiera había accedido a leer ningún guion en año y medio, llegando a decir a Sight & Sound que “preferiría morir de cáncer de colon que hacer otra película” (vía Gadflyonline).

Pero por esas cosas del destino, quien fuera que le envió el guion se equivocó, y en lugar de enviar el último libreto retocado con todos los cambios donde Tracy sobrevivía, le enviaron el original. Imaginen la sorpresa cuando los ejecutivos del estudio se dieron cuenta de que le habían enviado el guion equivocado. “Fincher expresó cierto interés, mencionando la cabeza en la caja” explicó Walker en una entrevista a The Hollywood Reporter. “Y le dijeron ‘no, no, no. Te enviamos el boceto equivocado’. Y a continuación le enviaron el guion vastamente rescrito, el de Jeremiah Chechik, que tenía un final completamente diferente y Fincher les dijo ‘No, no estaría interesado en hacer eso’”.

El frenesí fue tal que el presidente de producción, Michael De Luca, se reunió con el director para explicarle la presión interna que había. Le preocupaba que el final original generara discordia entre los responsables y la financiación, pero le dijo que si acordaba rodarla enseguida -en seis semanas- le daba luz verde para hacerla. Pero el proceso no fue tan fácil. Había oposición. Y según reveló Walker a Uproxx hace unos años, él mismo, Mike De Luca, Brad Pitt, Morgan Freeman y Kevin Spacey "lucharon y lucharon para salvar ese final, y son la razón por la que se mantuvo y es el final que está en la película. Sin ellos, nadie me iba a escuchar, el humilde guionista, así son las cosas".

American actor Brad Pitt with director David Fincher on the set of his movie Se7en. (Photo by New Line cinema/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)
El actor estadounidense Brad Pitt con el director David Fincher en el set de su película Se7en. (Foto de New Line cinema/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)

En la primera reunión entre director y guionista, Walker se llevó la primera sorpresa grata en su corta experiencia en Hollywood: por primera vez un director no le pidió que hiciera cambios a su idea. Fincher le dijo que dejara a un lado el cuaderno de notas y que hablaran, que él no iba a darle órdenes. Así comenzaron una estrecha relación que ayudó a Walker a aprender que, como dueño de su historia, no estaba obligado a rescribir sus libretos si no está de acuerdo con los cambios solicitados. Sin embargo, en el caso de Seven está convencido que “si hubiera renunciado, no habría estado para lo que vino después, con la suerte y el destino enviando a Fincher el guion equivocado. Habría recibido mi guion pero retocado con otros guionistas en el camino y habrían procedido con uno de ellos” dijo a THR.

Fincher rodó la película en 55 días y el resultado fue una obra aclamada que generó $327 millones en la taquilla global, permitiéndole a Walker abrirse camino en Hollywood y vender su guion de 8MM: 8 milímetros por 1.25 millones (el thriller de 1999 que interpretó Nicolas Cage, aunque también fue un proyecto que pasó por muchos cambios). Para quien quiera leerlo, Walker publicó el primer boceto de su idea en su página web hace un tiempo (aunque está en inglés), logrando contagiar el terror y la tensión de esa escena final tan solo con palabras.

Y lo demás es historia. Un clásico que no pasa de moda. Un villano que logra captar toda nuestra atención con ese monólogo en la parte trasera de la patrulla. Dos héroes caídos que dejaron huella en la carrera de Brad Pitt y Morgan Freeman. Una verdadera maravilla que ahora podemos encontrar en HBO Max.

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