Tres jueces con orígenes y perfiles diversos

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Los magistrados durante el juicio oral contra Ricardo Echegaray, Cristóbal López y Fabián de Sousa
Los magistrados durante el juicio oral contra Ricardo Echegaray, Cristóbal López y Fabián de Sousa

Los jueces que dictaron sentencia en la causa contra Ricardo Echegaray, Cristóbal López y Fabián de Sousa provienen de orígenes diversos y tienen perfiles bien diferenciados. Los tres son de tradición tribunalicia, aunque sus miradas sobre el derecho difieren en algunos aspectos.

Son titulares del Tribunal Oral Federal N° 3, herederos de los sitiales que dejaron vacantes en ese tribunal tres duros de la justicia: Miguel Pons, Eduardo Larrambebere y Guillermo Gordo.

Andrés Basso viene de la carrera judicial en La Plata, la provincia de Buenos Aires. De perfil técnico, Basso inició su carrera en 1993, en el escalón más bajo del escalafón, en el juzgado federal con competencia electoral de la provincia. También se desempeñó en los tribunales de Lomas de Zamora y los de Capital Federal. En 2009 empezó a concursar para ser juez, integró varias ternas y en 2015 fue nombrado juez de cámara en el Tribunal Oral Federal 3 de Comodoro Py.

Integra como suplente Tribunal Oral Federal que juzga a Cristina Kirchner en el juicio por Vialidad, donde se investiga el presunto direccionamiento de obra pública a las empresas de Lázaro Báez. En ese proceso, sostienen varios funcionarios de Comodoro Py, el rol de Basso fue clave cuando el juicio quedó al borde de ser suspendido porque la Corte Suprema había pedido revisar el expediente, en mayo de 2019. También falló como juez unipersonal y condenó por falso testimonio a los falsos testigos que declararon para perjudicar al juez Sebastián Casanello, y requirió a primera instancia que acelerara la investigación contra los presuntos autores intelectuales de la maniobra.

Javier Feliciano Ríos viene de los tribunales ordinarios donde hizo toda su carrera en la justicia de instrucción desde 1987 hasta llegar a juez instrucción en 2006 nombrado por Néstor Kirchner antes de pasar a integrar un tribunal oral federal en 2015 con Cristina Kirchner.

Javier Feliciano Ríos trabajó primero como secretario de primera instancia en un juzgado penal. Después fue como juez de instrucción durante la intervención federal de Santiago del Estero, entre 2004 y 2005. En 2006 pasó a ser juez de instrucción en la Capital Federal, y en su entorno destacan que en ese cargo aplicó por primera vez la figura penal de femicidio. Ríos es afín a la Lista Celeste, usualmente identificada con las políticas judiciales del kirchnerismo. Alineados con dos agrupaciones opuestas, Ríos y Basso tienen posiciones definidas y conocidas en el mundo de las internas entre los jueces federales y nacionales.

A Machado Pelloni sus colegas lo consideran un juez estudioso, especialista en la doctrina alemana, idioma habla, lee y escribe con fluidez. “Un nerd del derecho” lo calificó un juez de Comodoro Py no de manera despectiva, sino para valorar su contracción al estudio. Con un estilo propio en el trato personal, a veces barroco en sus textos, proviene de la Defensoría Oficial, donde llegó a ser secretario. Le reconocen su calidad y un magistrado que lo conoce consideró que “si vota lo hace pro razones técnicas y persuadido de lo que hace”.

De 47 años, es doctor en Derecho Penal y Ciencias Penales de la Universidad del Salvador donde dictó clase asi como en la Universidad Católica de Salta. Realizó una pasantía de estudio y perfeccionamiento en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Camerino, Italia.

No está identificado ni con la Lista Bordó ni con la Celeste. Su último fallo resonante como juez en un juicio unipersonal fue la condena a dos militantes de izquierda que protagonizaron actos de violencia en el Congreso para oponerse a la reforma jubilatoria de Mauricio Macri.

Con sus tres integrantes, el TOF 3 dictó sentencias en dos megajuicios de causas narco: uno, el de Marcos Estrada González, donde fueron condenados 38 personas con penas de hasta 24 años de prisión, y otro, el que condenó a la denominada Banda de Itatí.