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MACABRO XXII | RESEÑA: Give me an A | El horror como arma ante la supresión de los derechos de las mujeres

MACABRO XXII | RESEÑA: Give me an A | El horror como arma ante la supresión de los derechos de las mujeres
MACABRO XXII | RESEÑA: Give me an A | El horror como arma ante la supresión de los derechos de las mujeres

Y un día, el mundo tal como lo conocían las mujeres estadounidenses dio un giro inesperado y aterrador. Sólo un año atrás, la Corte Suprema de los Estados Unidos tomó una decisión que dejó boquiabierto al mundo entero: revertir el histórico veredicto del caso Wade vs. Roe, desencadenando una serie de eventos que han atentado directamente contra los derechos de las mujeres de dicho país. Esta es la premisa detrás de Give me an A, una película que mezcla de manera única el humor, el horror, el drama y todas sus intersecciones con otros géneros, para explorar las repercusiones sociales de esta medida.

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El caso Wade vs. Roe

En caso de que necesites un repaso histórico rápido, el caso Wade vs. Roe marcó un hito en 1973 cuando la Corte Suprema legalizó el aborto en todo el país. Es así como esta película imagina todos los escenarios ante el cambio del panorama para la vida reproductiva de las mujeres y todas sus aristas, en un juego constante con las oscuras posibilidades del fascismo y la utopía de la extrema derecha.

Las múltiples directoras de la película (Natasha Halevi, Avital Ash, Bonnie Discepolo, Loren Escandon, Valerie Finkel, Caitlin Josephine, Erica Mary Wright, Danin Jacquay, Sarah Kopkin, Francesca Maldonado, Monica Moore Suriyage, Kelly Nygaard, Megan Rosati, Mary C. Russell, Megan Swertlow), tejen una trama que, aunque por momentos echa mano del absurdo y suspensión de la incredulidad, se siente inquietantemente real y relevante. Pero hay que decirlo con todas sus letras, esta antología fue creada en el calor de la lucha social, por lo que no hay que esperar grandes despliegues de presupuesto. En cambio, la propuesta narrativa da todo de sí para lograr conectar con su audiencia de manera que el contrastado de verosimilitud se acepta gustosamente.

¿De qué trata Give an A?

La historia sigue a un variado elenco de personajes, cada uno representando diferentes puntos de vista y escenarios en torno a la decisión de la Corte Suprema, la mayoría de los cuales no excluye a los hombres como posibles agraviados. Desde escenarios con trabajadoras de la salud pro-elección, hasta turbas pro-vida “sedientas de sangre”, pasando por los absurdos líos legales y figuras conservadoras al poder que claramente sacarán ventaja política de este resultado, los cortos capturan las reacciones y conflictos en medio del caos resultante. Los personajes se ven arrastrados a situaciones, tanto trágica como cómicamente absurdas mientras intentan lidiar con las consecuencias de esta nueva realidad.

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El elenco brilla al encontrar el equilibrio entre el humor y el terror que impregna la película. Actrices como Alyssa Milano, Gina Torres o Jennifer Holland, interpretan algunas de las historias más incómodas de la colección. En cuanto a los escenarios de la reversión del veredicto, la película explora todos los géneros posibles, dando permisos de ciencia ficción, histórico, drama, comedia del absurdo.

Y es que esta es una obra política de cabo a rabo, que parte de la afirmación feminista de que, a lo largo de la historia, las mujeres han sido sometidas a un control extremo en materia de reproducción. Tanto las leyes como las normas que regulaban la sexualidad y la reproducción de las mujeres surgieron para garantizar un suministro constante de mano de obra. Una vez ante la creciente economía capitalista, el acceso a la contracepción y al aborto fue restringido, lo que limitó la capacidad de las mujeres para controlar sus propios cuerpos y vidas.

Esta regla dorada del feminismo marxista, se ve reflejada en pasajes de Give me an A que sin demasiado esfuerzo recuerdan al Gilead de The Handmaid's Tale (99%), pero desde una perspectiva que no resulta ni lejana ni descabellada. A lo largo de todas sus narraciones podemos observar cómo se subraya el hecho de que las mujeres racializadas o de clase social baja son particularmente vulnerables a vivir en carne propia la gama feroz de esta ley.

Póster oficial de Give an A (Crédito: MACABRO)
Póster oficial de Give an A (Crédito: MACABRO)

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Ya desde la primera historia que se presenta entendemos el error intrínseco a esta realidad, muchas veces maquillada por una falsa narrativa que se escuda en creencias religiosas y lineamientos sociales ultraconservadores para cobrar vidas y destruirlas por igual. Aquí está postura se quita la máscara del todo y se traduce en la violencia directa atroz y despiadada, pero muy bien organizada, que se extiende como nube tóxica en búsqueda del control social.

Esto se señala con especial contraste en el caso de las parejas que busquen asistencia para ser padres. Desde luego sin pasar por alto los sistemas de adopciones que sin importar la nacionalidad o latitud dejan mucho que desear para el bienestar de las infancias. Asimismo, este mismo sistema de control queda evidenciado como una poderosa arma contra parejas que intenten ser padres mediante la reproducción asistida, uno de los grandes pósters de campaña para la “familia natural”.

En este sentido, los pocos estados —cada día menos de ellos— considerados como santuario gracias a sus facultades estatales, sean escenario de una confrontación y cacería por parte de aquellos en contra de la libre elección referente al aborto. Esta es una realidad cada vez más palpable en la realidad social estadounidense, donde los crímenes de odio parecen haberse disparado y radicalizado. Tal y como tiburones armados hasta los dientes, literal e ideológicamente.

El valor de la narrativa gracias al enfoque femenino

Las narraciones se dan un espacio para respirar, en un ejercicio “a la Hamilton”, que no deja espacio a la duda. Este es un asunto histórico, en el que se encuentran millones de mujeres cuyas voces y cuerpos han sido maniatados por un sistema demasiado cómodo en su trono como para siquiera reconocer el problema. El hecho de que en pleno 2023 estas sean las problemáticas retratadas en estos títulos, apunta a que es un proceso lejos de finalizar.

Y desde luego, cuerpos, cuerpos y más cuerpos, máquinas de almacenamiento y reproducción al servicio de la terrible mano que mece la cuna. Los adds y el marketing también juegan un papel crucial al momento de validar la violencia médica en contra de las mujeres —muy especialmente la ginecológica. Los anticonceptivos siempre han venido acompañados de una pizca de la moral inicial de "sólo con tu pareja", en caso de ellas.

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No obstante, persiste la urgente necesidad de incorporar la perspectiva de género en el campo de la salud, pues las mujeres siguen siendo tratadas analizadas y seleccionadas como “hombres en miniatura”, causando con ello siglos de retraso en la investigación para el diagnóstico y medicamentos adecuados. La reciente conmoción pública respecto a la revelación de que los estudios contagia sanitarias nunca en la historia se han efectuado con sangre verdadera es solo un ejemplo de esto.

Y sin embargo, los grupos de mujeres organizadas se han caracterizado por frenar estos avanzados de odio, gracias a las redes de apoyo en la clandestinidad. Y es que aunque la subyugación por medio de la maternidad persiste, los grupos de mujeres resisten. Las historias hacen especial énfasis en el caso de madres solteras señaladas que solo tienen a otras mujeres para saberse con la capacidad de existir.

Tampoco se deja al lado la alegoría a la violencia infecciosa como resultado de acoso sistemático. Esta rompe el tejido social y se transporta hacia las mujeres, en primer lugar a aquellas posiciones de poder y que no sean racializadas, y en otras instancias a las que se han sentido acorraladas sin salida en este sistema claustrofóbico

Más de una de estas historias aborda las ridículas situaciones que emergen en el marco de la ley vigente, y en donde no se contempla el rol del hombre en más de una manera. Y es que el peso de la ley, en su faceta punitiva más revictimizante, pasa por alto la responsabilidad en rol masculino, tanto en el estigma de la vida sexual como en el posterior rol paterno.

Con la idea de una cacería de brujas hacia los hombres irresponsables que no han ejercido su papel como padres y principal sustento de la familia. Si bien las posibilidades de que un hombre juegue con las mismas reglas bajo este escenario lejano, algunos, en especial los marginados y racial, podrán verse extraordinariamente en casos en los que se les condene desde lo legal por este hecho. En el reparto masculino encontramos a actores como Sean Gunn, Jason George y más.

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Este Black Mirror (93%) sobre los derechos reproductivos de las mujeres, se vuelve especialmente ominoso con aquellos que se atreven a soñar con un mundo más justo. Por tanto, dicha vorágine tenía que abordarse desde el terror, en su sentido más corporal, apelando a las sensaciones la parálisis, la náusea, los ataques de ansiedad y la encarnizada impotencia de ver cómo el poder sobre tu propio cuerpo te es arrancado. Siempre recordando que la fragilidad de la ley y del orden siempre está a una crisis social de distancia.

Conforme se nos presenta esta historia trama, el caos se intensifica y los personajes se ven obligados a colaborar de maneras insólitas para restablecer la normalidad y proteger los derechos de las mujeres. Los cortos no solo inducen risas, sino que también despierta una reflexión profunda sobre los derechos reproductivos revolviendo las entrañas y las ideas, advirtiendo sobre la importancia de la jurisprudencia y la capacidad de la sociedad para unirse en tiempos de incertidumbre.

Esta película es una experiencia cinematográfica que sacude los cimientos de la realidad contemporánea. Al hacernos reír, nos recuerda temer y, sobre todo, nos invita a pensar en los giros inesperados que pueden tomar nuestras vidas y nuestros derechos en un abrir y cerrar de ojos, especialmente cuando renunciamos a nuestro derecho a la acción política —o cuando nos privan de ella. No es sólo entretenimiento, sino un recordatorio de la fragilidad de los avances sociales y legales que damos por sentado.

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