¿Qué son los moluscos contagiosos y cuál es su tratamiento?

Terry Gragera
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El molusco contagioso (en términos médicos: Molluscum contagiosum) está producido por un virus que provoca una infección de la piel. Al ser muy fácilmente transmisible, cuando un niño tiene moluscos contagiosos hay un gran riesgo de que los acabe pegando a otros pequeños o a su propia familia y también de que se diseminen por su cuerpo.

¿Cómo son los moluscos contagiosos?

El molusco contagioso tiene una forma muy característica que facilita su reconocimiento, aunque debe ser un dermatólogo el que lo diagnostique:

  • Aparece en forma de granito de color blanco perlado o del mismo tono de la piel.

  • Su tamaño es entre 1 y 5 milímetros.

  • Está abultado y en el centro se hunde ligeramente.

  • No produce picor.

  • Puede surgir solo un molusco o diseminarse por varias partes del cuerpo.

  • Es más habitual que se presente en la zona de las axilas, el cuello, las ingles, la parte lateral del tronco o por detrás de las rodillas.

Niño con molusco contagioso
Niño con molusco contagioso

¿Cuáles son las vías principales de contagio?

La forma más habitual y fácil de contagio del molusco contagioso es tras el contacto “piel a piel”, pero hay otras vías, tal como explica el Dr. Agustín Buendía Eisman, dermatólogo y director de campañas de promoción de la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología. “También se puede contagiar a través de fómites (objetos o sustancias que pueden contaminarse y transferir el patógeno de un individuo a otro) y por autoinoculación”, detalla. Además, “se han comunicado casos de contagio en piscinas públicas de agua caliente”, alerta el experto. El periodo de incubación es de dos a seis semanas.

Cuando el molusco contagioso se presenta en adolescentes en la zona genital, se considera una enfermedad de transmisión sexual y suele estar provocado por un contacto íntimo.

¿Qué niños tienen más riesgo?

En los países desarrollados, el molusco contagioso afecta a entre el 2 y el 8% de la población infantil. Pero, como se transmite con mucha facilidad, en ocasiones toda una clase resulta contagiada, especialmente cuando se trata de niños pequeños que tienen mucho contacto físico. No obstante, hay que tener en cuenta que “los niños que padecen dermatitis atópica y los niños con alteraciones de la inmunidad son más susceptibles de desarrollarlos”, detalla el dermatólogo. Es habitual que puedan aparecer más de una vez en la vida.

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¿Cómo prevenir el contagio?

Al ser tan fácilmente transmisible, hay que seguir unas normas de forma estricta para evitar que el molusco contagioso se extienda.

  • Visita al dermatólogo: Será el que diagnostique la infección y prescriba, en su caso, el tratamiento a seguir. El diagnóstico es clínico (mediante la observación de las lesiones), pero se puede extraer una muestra y hacer una biopsia para confirmarlo.

  • Higiene: Lavado frecuente de manos y no compartir ropa ni productos de aseo personal como toallas. Si el adulto se ocupa de la higiene del niño, debe procurar no tocar directamente las lesiones, especialmente si está inmunodeprimido, pues el molusco contagioso es más frecuente entre personas con esta condición.

  • Deportes sin contacto: Los niños que tienen molusco contagioso no pueden practicar deportes que impliquen un contacto directo piel con piel. En muchos casos tampoco se les permitirá que hagan natación si el colegio tiene piscina o van a extraescolares.

  • No rascarse: Cuando el niño se rasca, el virus que está dentro del granito queda liberado para contagiar a otras personas o para extenderse por su propio cuerpo.

  • Venda o apósitos: Se recomienda tapar los moluscos con vendas o apósitos para evitar que el niño los toque.

  • En el colegio: El niño con moluscos contagiosos puede seguir asistiendo al colegio, aunque evitando aquellas actividades que impliquen un contacto directo piel con piel.

¿Cuál es el tratamiento para el molusco contagioso?

El molusco contagioso no suele conllevar complicaciones añadidas. No obstante, en ocasiones sí provoca inflamación, otras infecciones o picor. Lo más habitual es que el molusco contagioso acabe desapareciendo por sí solo tras unas semanas (o meses), pero para evitar que se disemine a otras personas o a otras zonas del propio cuerpo, muchos especialistas prescriben un tratamiento. Entre ellos están, según cuenta el Dr. Buendía Eisman, el curetaje o expresión con pinzas, “un método sencillo y eficaz, aunque en algunos niños y si los molluscum son muy numerosos, es molesto”. Otro de los tratamientos frecuentes es la “aplicación de hidróxido de potasio al 10% sobre la lesión”, destaca. “En el caso de molluscum grandes en pacientes adultos y resistentes a estos tratamientos utilizamos otros más complejos que incluyen antivirales”, apunta el dermatólogo.

Así pues, si observas que tu hijo tiene este tipo de granitos en la piel, acude al médico para que pueda diagnosticar si se trata de moluscos contagiosos y procura que el niño no se toque la lesión (lo mejor es taparla) para que no se transmita al resto de la familia o a su entorno escolar o de amigos.

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