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'Mujer bonita' y la tierna conexión con un actor estancado en el papel de extra

Julia Roberts has a drink with Richard Gere in a scene from the film 'Pretty Woman', 1990. (Photo by Buena Vista/Getty Images)
Julia Roberts toma una copa con Richard Gere en una escena de la película 'Pretty Woman', 1990. (Foto de Buena Vista/Getty Images)

Por más que pase el tiempo, Mujer Bonita (Pretty Woman) sigue siendo un clásico de la comedia romántica por excelencia. Su historia se habrá quedado desfazada, su argumento de princesa rescatada en torno a una prostituta peca de un edulcoramiento que es mejor no analizar demasiado (o se nos cae el clásico), pero no pasa nada, está demasiado arraigada en nuestras vidas y corazones nostálgicos como para que pierda su fuerza. Su peso es tan grande que estoy convencida de que más de un espectador pensará que ya no quedan anécdotas por conocer. Sin embargo, si piensan así, déjenme decirles que se equivocan. Existe una curiosidad que yo misma descubrí hace poco y que me enterneció por completo.

El protagonista de esta historia es un actor desconocido llamado Allan Kent. No existe mucha información sobre su vida más allá de su breve filmografía que, en su mayoría, está compuesta por películas de Garry Marshall. El mismo que dirigió a Julia Roberts y Richard Gere en Mujer Bonita. Aparentemente, Allan trabajaba como extra en Hollywood. Apareció por primera vez en series de televisión como Cimarron Strip (1968) y El superagente 86 (1969) para saltar al cine como un golfista en una secuencia de Operación dragón (1973) de Bruce Lee. Sin embargo, a pesar de ser un completo desconocido en las grandes ligas hollywoodenses, en esa época creó una alianza que lo convertiría en un clásico escondido en el cine de Marshall.

Fue después de trabajar como extra en un capítulo de la serie La extraña pareja (1970), que desarrollaba Garry Marshall, que comenzó esta curiosa historia. En 1987 volvió a interpretar a un extra en dos capítulos de otra serie del director, Nada en común, para entonces continuar por el mismo camino en una de sus primeras comedias románticas para el cine, Beaches (1988), seguida dos años más tarde por Mujer Bonita (1990).

En el clásico romántico de la damisela en apuros en Rodeo Drive, Allan Kent tuvo solo una secuencia que se convirtió en clásico. Su aparición es breve pero tiene lugar en la escena del restaurante cuando Vivian (Roberts) acompaña a Edward (Gere) a una cena de negocios e intenta comer un caracol pero, por culpa de su carente etiqueta, la pieza se resbala y sale volando por los aires. Pero entonces un camarero lo atrapa, diciéndole con simpatía “Pasa todo el tiempo”. Ese camarero era Allan Kent.

La escena enmarca una de las muchas secuencias que pretendían reflejar la torpeza de Vivian con simpatía, siempre rodeada de personajes que intentaban hacerla sentir cómoda en un ambiente que no era el suyo. Como el gerente del hotel, Barney (Héctor Elizondo). Pero no fue la única vez que Allan Kent cumplió el mismo rol. En realidad, existe un mini universo en torno a esta idea. Y aquí viene la curiosa conexión.

Después de Mujer Bonita, este actor extra solo trabajó con Garry Marshall, apareciendo en Frankie and Johnny (1991) como el comentarista en una carrera; en Exit to Eden (1994) como un detective, en Querido Dios (1996) como oficial de policía, Aprendiendo a vivir (1999) como camarero y en Novia fugitiva (1999), de nuevo con Julia Roberts y Richard Gere.

Sin embargo, lo más curioso y la anécdota que lo catapulta a personaje clásico, es la conexión que Garry Marshall hiló entre Mujer Bonita con El diario de la princesa (2001) y su secuela. Porque Allan Kent también apareció en ambas y haciendo referencia a su papel pequeño pero memorable en el clásico de Julia Roberts.

21 años después del clásico romántico, Allan Kent apareció en El diario de la princesa interpretando a otro camarero. En este caso durante una cena en donde Mia (Anne Hathaway) rompe una copa de cristal al intentar llamar la atención de los invitados. El camarero se acerca, la ayuda y le dice “Pasa todo el tiempo”. Otra vez aportando aires de simpatía en un momento embarazoso para una protagonista.

Pero eso no es todo. Tres años más tarde lo hizo otra vez. En El diario de la princesa 2 existe una escena en donde Mia saluda a la Corte pero se olvida que lleva las llaves del auto en la mano. Las llaves salen volando como el caracol de Vivian pero un empleado del castillo las atrapa en el aire. Ese caballero es Allan Kent que vuelve a decir, “Pasa todo el tiempo”.

Allan Kent no volvió a aparecer en más producciones después de El diario de la princesa 2, al menos según su perfil de IMDB, y resulta imposible saber qué fue de su vida personal y profesional. Pero es evidente que el fallecido Garry Marshall nos dejó una especie de Easter Egg a través de su filmografía en la forma de este extra que con una sola frase se dedicó a ser el representante de la comprensión y simpatía para personajes carismáticos fuera de lugar.

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