El casting tortuoso con el que Olivia Newton-John se impuso a Carrie Fisher

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Si hay un papel de Olivia Newton-John grabado a fuego en la memoria de los espectadores es sin duda el de Sandy Olsson, la joven protagonista de Grease que nos hizo bailar, reír y emocionarnos al ritmo de aquellas míticas canciones y de la mano de su romance con Danny, el rol de John Travolta. Es tan grande su legado que se nos hace inimaginable pensar en otra actriz interpretando a este personaje en esta reconocida adaptación cinematográfica del musical creado por Jim Jacobs y Warren Casey a principios de los 70, sin embargo, esto estuvo muy cerca de ocurrir.

Fue debido a que el casting de este mítico título estuvo plagado de muchas indecisiones respecto a la elección de esta joven estudiante del instituto Rydell. Tantas que incluso Carrie Fisher, aun cuando Star Wars ni siquiera se había estrenado, estuvo cerca de ser Sandy y Newton-John era una opción que prácticamente nadie del equipo de Grease terminaba de ver. Pero, en última instancia, se produjeron varios giros de los acontecimientos.

Olivia Newton John interpretando a Sandy en 'Grease' (Foto: Paramount Pictures/CBS via Getty Images)
Olivia Newton John interpretando a Sandy en 'Grease' (Foto: Paramount Pictures/CBS via Getty Images)

Así lo recogía un extenso reportaje de Vanity Fair sobre la producción de Grease publicado en 2016, donde mediante varias declaraciones de sus responsables, entre los que se incluyen la propia Newton-John, John Travolta, el director Randal Kleiser y el coproductor Allan Carr, se nos dio un boceto de cómo fue el tortuoso casting para elegir a la coprotagonista de este título estrenado en 1977.

Como bien decíamos, Carrie Fisher, que por aquellos años se encontraba aún inmersa en las grabaciones de Star Wars, fue la primera opción que se barajó para Sandy. Kleister, el cineasta a quien Paramount había puesto al mando, era íntimo amigo de George Lucas. Ambos habían coincidido en la universidad y había tenido ocasión de ver material de su famosa saga galáctica antes de que esta fuera un fenómeno de masas. Fue entonces cuando la intérprete de la Princesa Leia captó su atención y trató de valorar si encajaba para liderar el reparto de su musical.

No obstante, no se sintió capaz de juzgar su capacidad para cantar y actuar, y su inseguridad se tradujo en descartar esta opción. Fue entonces cuando, junto al productor Allan Carr, empezaron a valorar otras opciones como Susan Dey, Deborah Raffin o la cantante Marie Osmond. Pero tampoco terminaban por ver las cosas claras. Osmond acabó por convertirse en la favorita, pero su rechazo a la transformación de Sandy de chica buena a mala para adecuarse a la personalidad de Danny la hizo abandonar el barco.

Carrie Fisher como la Princesa Leia en 'Star Wars: Episodio IV - Una nueva esperanza' (Foto: Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)
Carrie Fisher como la Princesa Leia en 'Star Wars: Episodio IV - Una nueva esperanza' (Foto: Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)

Tras esta baja, empezaron a valorar nombres de otras artistas musicales y el de Olivia Newton-John, pasó a estar entre las candidatas. Su experiencia previa en la actuación con comedias musicales como Toomorrow in Toomorrow y su popularidad por aquellos años la convertían en un fichaje perfecto para Grease. Pero eran pocos los que confiaban en que fuera encajar bajo la piel de Sandy. E incluso ella misma, que quería seguir potenciando su carrera en la música, no se terminaba de ver en otra cinta.

“Estaba muy insegura por hacer otra película, porque mi carrea musical iba bien y no quería estropearlo haciendo otra película que no fuera buena”, señalaba la actriz a Vanity Fair. Sin embargo, el productor Allan Carr, durante una fiesta que se celebró en casa de la también cantante Helen Reddy a la que Newton-John estaba invitada, convirtió una conversación casual en un casting secreto del que la intérprete no llegó a percatarse. Y Carr quedó tan encantado con el resultado que se empeñó en que ella debía interpretar a Sandy sí o sí.

Pero el director Randal Kleiser no apoyaba su decisión, porque no terminaba de verla en la transformación que requería el personaje. Aunque, por suerte, John Travolta, que había quedado prendado de la voz y habilidades de la actriz y cantante, se puso de por medio y ejerció presión para que Newton-John fuera su compañera de reparto. “Tenía una voz brillante, y no pensé que pudiera haber una persona más adecuada para Sandy en el universo”, dijo en el reportaje comparando su fichaje con el equivalente a “poner a Taylor Swift en ese papel hoy”. “Insistí en que la conociéramos y que la escogiéramos”, continuaba. “Nunca dejé de hacerlo”.

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Aun así, por muy admirada que pudiera sentirse, Olivia Newton-John seguía sin ver claro sumarse a Grease. Ya no solo por su miedo a abordar otro proyecto cinematográfico, también porque, al igual que pensaba Randal Kleiser, no se veía interpretando a Sandy. Al ser procedente de Australia, no se sentía capaz de emular el acento estadounidense que requería el personaje. Tampoco estaba segura de tener química en pantalla con Travolta ni de si se vería natural interpretar a un rol de 23 años cuando ella ya tenía 29.

Pero, en su insistencia por lograr que Newton-John se sumara al proyecto, el productor Carr se lanzó a una reescritura del guion para que la actriz se sintiera cómoda y pudiera encajar de lleno en el papel. Así, convirtió a Sandy en una chica australiana que se muda a Estados Unidos después de esas idílicas vacaciones donde conoció a Danny. Y no solo eso, sino que la permitió realizar una prueba de cámara para demostrarla la buena química que podía tener con Travolta y que la diferencia de edad no iba a ser un problema perceptible en pantalla.

Y así, tras tantas vueltas, finalmente Olivia Newton-John demostró ser una Sandy idónea para conquistar a los espectadores en los cines y el equipo de Grease acabó rendido a su elección. Y por si aún hubiera alguna duda, no hay más que ver el legado tan grande que ha dejado tras de sí su trabajo en este clásico musical, los casi 400 millones de dólares que obtuvo la cinta en taquilla con un presupuesto de solo 6 y cómo a día de hoy el público sigue rendido a canciones como Hopelessly Devoted To You o a su mítico dueto con John Travolta en You're The One That I Want.

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