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Only Murders in the Building terminó con un crimen resuelto, el brillo de sus invitados y el impulso para encarar su cuarta temporada

Selena Gomez, Martin Short y Steve Martin en la tercera temporada de la comedia policial, que ya confirmó una cuarta
Selena Gomez, Martin Short y Steve Martin en la tercera temporada de la comedia policial, que ya confirmó una cuarta - Créditos: @ Patrick Harbron

“Tengo una botella de Malbec argentino de 1966 que estuve guardando para una ocasión especial. Es un Malbecita del cielo del que solo se produjeron cinco botellas ese año porque las uvas eran muy chicas”, dice Charles Haden-Savage, el personaje de Steve Martin hacia el final del último episodio de Only Murders in The Building, disponible desde este martes en Star+. Más allá del guiño a la producción vinícola argentina y el desastre gramatical del nombre que le pusieron al Malbec en cuestión, ese pasaje tal vez sea el único que se pueda detallar sin temor a spoilear el capítulo que cerró la tercera temporada de la comedia policial y abrió la puerta para una cuarta, confirmada pocas horas después del lanzamiento del episodio en cuestión.

Esquivando dar pistas sobre la identidad del asesino de turno y las muchas vueltas que el trío de investigadores y podcasters que integran Savage, el desopilante Oliver Puttnam (Martin Short) y su joven vecina Mabel (Selena Gomez), se puede decir que el final de la temporada logró elevar el relato, después de diez episodios que pusieron más atención en las intervenciones de sus estrellas invitadas, Meryl Streep y Paul Rudd , que en cuidar su propia narrativa . Así, aunque técnicamente el crimen a investigar esta vuelta ocurrió en el edificio Arconia, el centro del cuento desde el principio, lo cierto es que a diferencia de las dos temporadas anteriores, en ésta el espíritu de los diez episodios estaba enfocado en el teatro dónde se llevaría a cabo obra de Oliver, un misterio de puertas anticuado hasta el absurdo devenido en un musical delirante. Allí también se llevaba a cabo gran parte de la investigación y estaban ambientados los ingeniosos flashbacks que ayudaron a resolver el asesinato.

Meryl Streep y Martin Short en una escena de la nueva temporada
Meryl Streep y Martin Short en una escena de la nueva temporada - Créditos: @ Patrick Harbron

Ingenio y novedades

La distancia de los personajes con los pasillos del Arconia le quitaron algo de la magia a la serie que, de todos modos, sigue siendo una de las pocas ficciones que hasta en sus momentos más flojos garantiza al menos un rato de entretenimiento ingenioso e inofensivo. Si bien la trama plena de referencias al mundo de Broadway en particular y al teatro en general no fue la más fluida, su morosidad no tuvo que ver con la presencia de Streep ni Rudd. De hecho Loretta, el personaje de la actriz muchas veces ganadora del Oscar, resultó una de las novedades más interesantes de toda la temporada y el hecho de que le tocara cantar el mejor tema del musical, “Look for the Light” -compuesto por Sara Bareilles junto a Benj Pasek y Justin Paul, el dúo de productores multiganadores de premios Oscar, Grammy y Tony por La La Land y el musical Querido Evan- compensó todos los traspiés de la trama.

Paul Rudd como Ben Glenroy en Only Murders in the Building
Paul Rudd como Ben Glenroy en Only Murders in the Building - Créditos: @star +

Por su lado, Rudd aportó a la serie el tipo de comedia que lo identificaba antes de hacerse megafamoso por interpretar a Ant-Man en las películas de Marvel, a las que el guion se ocupó de parodiar. La misma operación discursiva que se animó a hacer Matthew Broderick, el rey indiscutido de Broadway hace décadas, al interpretar una versión insoportable y mezquina de sí mismo.

“Nos llaman los Rolling Stones del crimen” , comentaba Mabel al comienzo del décimo episodio, con el modo entre estoico y sarcástico que caracteriza el personaje de Gomez desde el principio. Mucho más que el gancho millennial para contrarrestar la veteranía de los legendarios Martin y Short, la joven cantante y actriz se ganó su propio lugar en la serie con parlamentos como ese, en el que la broma es doble. Primero se trata de reírse de la supuesta fama del trío que compone con sus mejores amigos, y segundo de burlarse de ellos, que se apuran a corregirla cuando creen que está confundiendo a la banda de Mick Jagger con los Beatles.

Claro que, como suele suceder con la comedia -especialmente una tan bien escrita como Only Murders in the Building- el chiste explicado pierde todo efecto y sentido. Y algo similar sucede con la serie: para apreciar su encanto conviene verla con la mente abierta y el corazón dispuesto a enamorarse de sus tres protagonistas a los que el crimen les seguirá tocando la puerta. Al menos por una temporada más.