¿Por qué seguimos hablando de Geraldine Bazán y Gabriel Soto si no muestran nada de talento?

Actor Gabriel Soto and his girlfriend actress Irina Baeva during the  documenting luggage before boarding the plane to Cancun at Mexico City International Airport on August 1, 2019 in Mexico City, Mexico (Photo by Eyepix/NurPhoto via Getty Images)
Foto: Eyepix/NurPhoto via Getty Images

Cuando en los medios se destapó la noticia del triángulo amoroso en el que habían estado involucrados Gabriel Soto, su esposa, Geraldine Bazan, y su coprotagonista, Irina Baeva, todos apostaron por la nota del momento, pues la verdad, el actor no ha sido el marido más fiel del espectáculo.

Pero a lo que nadie le apostó, ni imaginó, eran las vueltas, las intrigas, la ocurrencia y los ganchos para que a dos años sigamos hablando de estos personajes.

Entonces ¿por qué seguimos hablando del tema?

Ante todo porque es morboso. Pero no sé si han notado que cuando parece que todo está ya acordado salen con una nueva, una donde hay réplica de la otra parte, es decir, si Geraldine hace o sube algo a sus redes, Irina o Irina y Gabriel responden también y viceversa. La última que marca el colmo es la opinión en los medios del padre de él y la madre de ella.

El papá, Francisco Soto, culpando a la ex nuera de la infelicidad de su hijo porque “en sus 44 años nunca lo había visto tan feliz”, (ni con él); la suegra de Gabriel, Rosalba Ortiz, culpándolo del daño a la familia ¿por qué nos debería interesar un pleito entre exes?

Porque han construido una telenovela alrededor, que si pelean porque primero fue infiel y luego se separó, que si él es un misógino porque responde que él le da todo para que no trabaje, que si Irina se siente mal porque le dicen “robamaridos” algunas comentaristas, en especial luego de algunas evidencias que subía a sus redes para confirmar que Gabriel estaba con ella.

Lo verdad solo ellos la saben, pero debería permanecer el ámbito de lo íntimo; no fue así porque ellos invitaron a pasar. No solo eso, antes del escándalo no tenemos en mente un trabajo de alguno de los tres. Nada memorable han hecho como actores. No son estrellas, son los famosos pero por su desastres.

Lo que ganan con el show

Y si vamos más allá, Geraldine jugando a la esposa engañada y burlada ha ganado más menciones en los medios que las veces que trabajó. Además de que sumó un montón de morbosos a sus redes sociales desde el video donde acusa a su ex y su amante.

Ahora podemos decir que es una instagramer, pues sus viajes, sus amigos, sus posibles mensajes ocultos para la pareja son mirados con lupa a través de su cuenta.

Se quejan de esta "mala fama", pero por otra parte aparecieron en la revista de la portada ¡Hola! contando su historia de amor. También obtuvieron personajes en la telenovela Soltero con hijos, la cual subió su rating luego de una supuesta disputa entre Irina y la protagonista, Vanessa Guzmán por la atención de Soto.

Lo que Irina ganó

Al parecer la fama de polémica no le cayó mal. Desde Bailando por un sueño, la rusa dejó claro que ella es primero. En una de las galas se negó a bailar por una supuesta lesión y ante la insistencia de los jueces aseguró que era muy difícil tener a una madre preocupada a miles de kilómetros.

O que la inviten a las mismas telenovelas que a su nueva pareja o simplemente algo un poco insólito, a conferencias sobre empoderamiento femenino y luego la desinviten porque se den cuenta que la prensa solo irá a escuchar lo que tenga que decir de su relación y nunca escucharían la extraordinaria historia sobre superación femenina y de lucha que tiene que compartir con el mundo.

Qué gana Gabriel

Seguramente no lo vamos a recordad por su última telenovela Soltero con hijos, tal vez recordaremos más sus fotos posadas en el Instagram de su novia rusa a la cual admira porque es una “chava súper preparada que habla tres idiomas”. Entendemos su fascinación, pues sus máximos estudios son del Centro de Educación Artística de Televisa. También lo recordaremos en el posado perfecto para la revista ¡Hola! y las que se acumulen. Al final, lo que vende es el escándalo y no el talento.