Programación neuromotriz o cómo aliarte con tu cuerpo para mejorar física y mentalmente

La programación neuromotriz (PNM) se erige como una revolución en el mundo del entrenamiento y la rehabilitación, fusionando principios de neurociencia y biomecánica para optimizar la función motora y potenciar el rendimiento físico. Además, este tipo de programas no solo mejoran la salud física a través de un control de la postura en el ejercicio. también puede influir en la salud mental. Para saber cómo funciona este método, hablamos con Pedro Vivar y Josué Tarí, autores del libro PNM (Ed. Lunwerg). Vivar comienza explicándonos que esta metodología se fundamenta en la estrecha conexión entre el sistema nervioso y el sistema muscular esquelético, evitando la concepción tradicional de abordarlos de forma independiente.

"Se basa la idea de que el sistema nervioso y el sistema muscular esquelético están estrechamente interconectados, hasta el punto que es disfuncional concebirlo de forma independiente. Por tanto, podemos decir que el entrenamiento adecuado influye de forma directa en cómo se conectan estos sistemas, cómo interactúan y cómo se coordinan. Con la PNM mejoramos la comunicación y conexión entre el cerebro y el sistema nervioso".

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Cómo mejora el rendimiento deportivo y la salud

Como nos recuerdan estos expertos, asociar el entrenamiento al 'embrutecimiento' ha sido algo que ha alejado a muchas personas de la práctica deportiva; sin embargo, cada día hay más evidencia acerca de cómo entrenar no es solo positivo para el cuerpo, sino que es bueno para nuestro cerebro.

"Estructuralmente, la práctica del ejercicio se asocia a aumentos volumétricos del cerebro y funcionalmente con la reorganización del reclutamiento de redes neuronales y aumentos en los niveles de su activación", afirma Vivar. Continúa señalando que para nuestro cerebro, lo que dificulta la realización de una actividad o tarea, no es tanto su dificultad, pues esta es subjetiva, "sino lo familiarizados que estemos con la misma".

Por ejemplo, para muchas personas puede generar cansancio tocar el piano o salir a correr y para otras puede ser una actividad que les recargue de energía. "La diferencia no está en las estructuras corporales, sino en las conexiones de su cerebro y en la familiaridad de cada individuo con dichas actividades".

Pedro Vivar observa que el matiz es importante, ya que no depende tanto de la fatiga corporal que pueda generar la actividad como podríamos pensar en un primer lugar, la resistencia inicial que genera en nuestro cerebro es principalmente por no estar familiarizados con la tarea, esto es, depende del cerebro y no de nuestro cuerpo.

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La PNM también aporta bienestar y salud articular

La PNM cambia el paradigma de dónde se aplica o qué ejercicio hacer, pues sus bases no están en hacer series o repeticiones, sino en entender la coherencia en el movimiento.

Para comprenderlo, Pedro Vivar explica que el acto de la sedestación (sentarse) en el día a día provoca una cadena anterorizada en nuestra postura corporal. "Esto no genera ningún problema a priori, excepto si esa persona mantiene dicha posición para gestos que requieren una cadena posterior, como puede ser desde correr, lanzar, golpear o incluso caminar hacia delante. En estos casos, se pueden producir colapsos articulares al utilizar cadenas contrarias a los gestos anatómicos favorables. Por si fuera poco, nuestro estilo de vida no solo afecta a nuestra postura, pues muchos de nuestros hábitos también generan problemas con la respiración, en su mayoría de los casos responsable de muchos problemas en la gestión del estrés", indica.

Lo que promueve la PNM, en definitiva, es dar luz a estos patrones posturales, respuesta de ciertas rutinas, y generar una coherencia con aquello que a través del conocimiento fundamental de las cadenas musculares de la anatomía humana nos permite desarrollar nuestro movimiento de una forma más armónica y saludable. Es decir, comprender cómo funciona nuestro cuerpo para aliarnos con él, no para perjudicarlo con posturas que adoptamos de manera inconsciente y que pueden ser el inicio de un daño.

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¿Cómo funciona la PNM?

Es sencillo, el ser humano se vuelve bueno en aquello que repite y practica, para ello nosotros utilizamos la recodificación de programas motores para poder integrarlos de forma automática en nuestra forma de movernos. Es bueno, además, que un profesional nos 'reeduque' tanto a modificar nuestra postura para obtener un mejor rendimiento como a respirar mejor.

Por poner otro ejemplo, "nuestra postura corporal, nuestras cadenas musculares (muy diferente al tamaño o tono muscular) son el reflejo del carácter, que también es corregible". De hecho, Amy Cuddy, profesora de Harvard, demostró que hay posturas de poder y posturas de bajo poder: poner los brazos en jarras, hombros hacia atrás y pies firmes en el suelo son posturas de poder, como cruzar los brazos por detrás de la cabeza. Y estas posturas, además, influyen en el cerebro. De hecho, "voluntariamente podemos realizar movimientos que pueden transformarlo y aumentar la plasticidad", indican los autores del libro.

Por tanto, la PNM" está dirigida a todas aquellas personas que quieran conocer cómo es posible mejorar el cerebro a través el cuerpo, pues estar sin energía o sentirse apático no es natural, es una respuesta de nuestra fisiología a nuestras acciones", concluyen.

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