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Todo o nada, la serie: un amable reencuentro con los stripers menos pensados, 25 años después

Todo o nada, la serie: un amable reencuentro con los stripers menos pensados, 25 años después
Todo o nada, la serie: un amable reencuentro con los stripers menos pensados, 25 años después

Todo o nada: la serie (The Full Monty, Reino Unido/2023). Dirección: Andrew Chaplin, Catherine Morshead. Guion: Simon Beaufoy, Alice Nutter. Fotografía: Tony Slater Ling, Luke Bryant, Malte Rosenfeld. Edición: Charlie Fawcett, Justin Krish. Elenco: Robert Carlyle, Mark Addy, Paul Barber, Steve Huison, Paul Clayton, Lesley Sharp, Miles Jupp, Talitha Wing, Natalie Davies, Tom Wilkinson, Sophie Stanton. Cantidad de episodios: 8. Disponible en: Star+. Nuestra opinión: buena.

El primer golpe de vista es desconcertante, y hasta en un punto antipático. Sí, están los mismos protagonistas de hace veinticinco años, pero son solo nombres y caras colocados en un contexto diferente. No hay homenajes en espíritu, apenas unas pocas referencias (una imagen comenzado el primer capítulo pretende serlo), ni siquiera una trama que les permita funcionar como grupo, tal como sucedía en la película de 1997. Los amigos de entonces ahora son viejos conocidos, cuyos dramas personales se entrecruzan cada tanto. ¿Era necesario convocar al elenco original y llamarla Todo o nada? Artísticamente, no.

Pasado el mal sabor de boca y promediando los 8 capítulos ya disponibles en Star+, la serie se asienta y comienzan los primeros destellos de un producto bien hecho, tragicómico y hasta por momentos interesante. A diferencia de la excelente película de finales de los 90, donde el contexto social llevaba a este grupo de excompañeros de trabajo a tomar una decisión desesperada, esta secuela se concentra más en las decisiones de vida que nos afectan luego de cierta edad. Cada personaje atraviesa un proceso interno, repleto de inseguridades, negaciones y posterior aceptación, al tiempo que se pregunta cuál es el legado que va a dejar . Al mismo tiempo que el guion coescrito por Simon Beaufoy y Alice Nutter deja entrever su preocupación por la crisis educacional, la burocracia y el sistema de valores, aunque sin meterse nunca de lleno como para sentar posición.

En esta búsqueda interna y sus claroscuros una vez plasmadas las conclusiones en el mundo real, discurre la problemática de la serie. La intención está muy bien, y por momentos aparece lograda; sin embargo, en el conjunto general queda diluida por cierta morosidad y facilidad para perder el rumbo. La camaradería está intacta, pero tarda demasiado en revelarse.

Todo o nada, un reencuentro en formato de serie a 25 años del estreno del film
Todo o nada, un reencuentro en formato de serie a 25 años del estreno del film

Ver nuevamente juntos a Robert Carlyle, Tom Wilkinson, Mark Addy, Lesley Sharp y el resto es un bienvenido golpe de nostalgia, y probablemente haya sido el gancho comercial que hizo realidad a esta producción británica. Pero alcanza solo de a ratos, como en esas reuniones de reencuentro en las que, después de la charla de rigor, uno se pregunta: “¿Y ahora qué va a pasar?”. Al final de la noche todo pudo haber salido bien, lo que significa continuación asegurada. Puede salir mal y ser debut y despedida. O, como es este caso, la jornada también puede atravesarse sin entusiasmo pero amablemente.

Gaz junto a su hija Destiny
Gaz junto a su hija Destiny

Entre los nuevos nombres que se revelan como los grandes protagonistas de este reencuentro se destaca Talitha Wing como Destiny, la hija de Gaz “Carlyle” Schofield, aún más rebelde que su padre. Y con respecto a los originales, a pesar que las diferentes subtramas buscan espacios de lucimiento para todos y todas, el binomio Mark Addy-Robert Carlyle se lleva todos los aplausos, en sus escenas juntos o por separado.

No hace falta ver la película para entender o disfrutar de Todo o nada: la serie, incluso hasta puede llegar a jugar en contra. Aunque detrás de la propuesta esté su equipo original, un apego por la nostalgia es probable que le reste valor a este reencuentro. Y siendo que tampoco le sobran méritos, sería una lástima obviar lo que se intentó hacer. Con errores, aciertos y menos disrupción que en el pasado.