Los alimentos ultraprocesados hacen que envejezcas antes

Mónica De Haro
·7  min de lectura

Los alimentos ultraprocesados nos hacen la vida más fácil en todos los sentidos: comprar, abrir, comer y ya está. Todo resuelto. Sin embargo, darles prioridad en nuestra dieta diaria podría estar deteriorando nuestro organismo y acelerando el envejecimiento. Presta atención

Los refrescos y la comida rápida se llevan la palma (Foto: korchemkin - stock.adobe.com)
Las bebidas refrescantes y la comida rápida se suelen contener largas listas de aditivos con efectos perjudiciales que a la larga nos restan años de vida. (Foto: korchemkin - stock.adobe.com)

El consumo de alimentos ultraprocesados está aumentando en todo el mundo y esta tendencia ha incrementado (hasta alcanzar números realmente alarmantes) el número de personas con algún tipo de enfermedad mortal asociada al aporte de ‘antinutrientes’ procedentes de los ultraprocesados.

Los ultraprocesados son productos alimenticios manufacturados que comprenden los componentes básicos de los alimentos de origen natural: proteínas aisladas, azúcares, grasas y aceites. Sin embargo, si bien sus componentes a menudo se extraen de fuentes naturales, en última instancia contienen muy poco o nada de alimentos integrales.

Además, las empresas productoras de estos alimentos a menudo añaden aromatizantes y emulsionantes para dar sabor, así como colorantes y otros aditivos cosméticos para lograr la apariencia deseada. Y es que los ultraprocesados son productos muy rentables para sus productores debido a sus ingredientes económicos, procesos de fabricación rentables y una larga vida útil en las tiendas. Lo que los hace tan atractivos para los consumidores es su conveniencia y que son imperecederos. Pero en realidad, los ultraprocesados son nutricionalmente pobres y, a menudo, desequilibrados.

Abusar de los alimentos procesados o ultraprocesados aumenta el riesgo de desarrollar patologías graves como la obesidad, la hipertensión, la depresión, el síndrome metabólico, algunos tipos de cáncer y la diabetes tipo 2. Pero como estas enfermedades también están relacionadas con el envejecimiento, es difícil probar el vínculo claro entre ambos. (Foto: Dan Kitwood/Getty Images Europe)
Abusar de los alimentos procesados o ultraprocesados aumenta el riesgo de desarrollar patologías graves como la obesidad, la hipertensión, la depresión, el síndrome metabólico, algunos tipos de cáncer y la diabetes tipo 2. Pero como estas enfermedades también están relacionadas con el envejecimiento, es difícil probar el vínculo claro entre ambos. (Foto: Dan Kitwood/Getty Images Europe)

Más inconvenientes que ventajas

El problema principal es que los ultraprocesados son productos muy populares que han ido cobrando cada vez más importancia en nuestra dieta porque están al alcance de la mano (los encontramos en grandes superficies, en pequeños comercios y hasta en los chinos), no hay que cocinarlos, no se estropean y, por lo general, están buenos y son baratos. Así que difícil resistir la tentación.

Casi nadie se para a pensar que en realidad son productos con muchas calorías pero cero nutrientes al no contener un alimento entero o identificable, sino largas listas de aditivos, habitualmente con cinco o más ingredientes, como aromatizantes, colorantes, emulsionantes, conservantes y otros.

¿Un snack saludable? Para nada,
¿Un snack saludable? Para nada, los fiambres y las galletitas saladas con productos poco recomendables si quieres cuidar tu salud. (Foto: Getty)

¿Las consecuencias? Alimentarte a base de productos ultraprocesados a diario te hace comer más y peor y esto te hará engordar. A partir de ahí es posible que vayan apareciendo patologías asociadas al sobrepeso y la obesidad.

Así lo asegura este informe, una revisión crítica llevada a cabo por investigadores de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili (URV-IISPV) donde analizan las limitaciones de los alimentos ultraprocesados con el objetivo de revisar la literatura científica relativa a este tipo de alimentos, sus usos e impacto sobre la salud.

Se consideran alimentos procesados aquellos que han sido modificados en su forma natural a través de cambios físicos, térmicos y químicos, con el objetivo de mejorar su disponibilidad, seguridad, accesibilidad, palatabilidad, textura, color, sabor, vida útil y calidad nutricional.

En este grupo se incluyen: carnes rojas y procesadas como salchichas y hamburguesas, cereales para el desayuno o barras de cereales, salsas, sopas instantáneas, bebidas gaseosas azucaradas, nuggets de pollo, pasteles, chocolate, helados, galletas, pan producido en masa, y muchas comidas “listas para calentar”. Estos productos están nutricionalmente desequilibrados. Tienen un elevado contenido en azúcares libres, grasa total, grasas saturadas y sodio, y un bajo contenido en proteína, fibra alimentaria, minerales y vitaminas, en comparación con los productos, platos y comidas sin procesar o mínimamente procesados.

Dentro de esta categoría entrarían incluso alimentos que consideramos saludables como los cereales integrales y algunos postres lácteos. “El único postre lácteo recomendable es el yogur natural sin azúcar: ni desnatados, ni flanes, ni natillas, ni otros preparados lácteos tienen cabida en una dieta saludable y equilibrada”, explica la nutricionista Paloma Quintana. La mayoría de ellos contiene, además de azúcar, una serie de extractos que aportan color y sabor y apenas nada de fruta, pese a que esta suele ser el principal reclamo para muchos consumidores.

Un consumo excesivo de estos alimentos puede acarrear problemas de salud. De hecho, El documento recoge las últimas evidencias epidemiológicas, que indican que el consumo de alimentos ultraprocesados podría incrementar el riesgo de mortalidad y de sufrir enfermedades crónicas no transmisibles, como enfermedades cardiovasculares o diabetes mellitus tipo 2, obesidad y/o sobrepeso, síndrome metabólico, hipertensión y cáncer, según criterios Nova, el sistema de clasificación más utilizado en investigación epidemiológica a falta de un consenso científico y de un marco normativo. De ahí la importancia de priorizar en nuestra dieta alimentos frescos y de origen vegetal (frutas, verduras, legumbres, frutos secos, etc.) y desplazar otros alimentos que deberían ser considerados alimentos superfluos y prescindibles en una dieta saludable.

No obstante, los investigadores concluyeron que “se necesitan más estudios de intervención que permitan establecer una relación causal entre el consumo de este tipo de alimentos y la aparición de estas enfermedades”.

Un nuevo dato, muy revelador

Lo que sí se ha probado es este otro efecto menos conocido: si tomas ultraprocesados en casi todas las comidas, envejeces antes. Este estudio vincula el consumo de alimentos ultraprocesados con el acortamiento de los telómeros en el cuerpo, unas estructuras que los científicos ven como marcadores de la edad biológica de un individuo a nivel celular.

Y ha sido una española, Amelia Martí, investigadora de la Universidad de Navarra (Pamplona) quien ha descubierto el mecanismo que nos hace envejecer más rápido al comer carnes procesadas y alimentos ricos en grasas saturadas y azúcar.

El hallazgo más importante y novedoso del trabajo, publicado en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition, fue que un alto consumo de esos alimentos ultraprocesados (más de tres raciones al día), deteriora los telómeros y acelera su acortamiento. Estos resultados confirman a nivel molecular los de grandes estudios previos realizados en España, Francia y Estados Unidos que encontraron mayor mortalidad prematura asociada a un alto consumo de alimentos ultraprocesados.

Todo en exceso es malo

Al final este trabajo recoge todas las evidencias anteriores que sugerían que el consumo prolongado de ultraprocesados -ligado a una serie de condicionantes que, en general, suelen ser factores como la predisposición genética, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo de otras sustancias perjudiciales como el alcohol- es el factor de riesgo de enfermedades como la obesidad, el sobrepeso y la diabetes, entre otras, debido a los comportamientos de sus componentes nocivos en el organismo y cómo este último reacciona ante ellos en respuesta autoinmune.

A su vez, estas enfermedades también son el factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares que, en caso de no tratarse adecuadamente, pueden provocar la muerte del paciente. Por tanto, hay indicios de que existe una relación entre el consumo de ultraprocesados y el desarrollo de enfermedades de riesgo mortal. ¿La solución? comer comida real.

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