Ver para creer: Preparó bombones ¡con su propia placenta!

Tras la llegada de su segundo hijo, esta mujer consideró una práctica de la que aún se sabe poco y que, sin duda, sigue dividiendo opiniones.

La placentofagia es una práctica entre algunos mamíferos que consiste en ingerir la placenta después del parto. Sin embargo, en los humanos, aún no existe una prueba científica que respalde sus posibles beneficios.

Kiley Whitworth, una mamá de Oregon (Estados Unidos) decidió realizar esta práctica. Y lo hizo de una manera bastante inusual: en bombones de chocolate.

Estos bombones fueron hechos con su placenta. Foto: Facebook.com/kiley.kellar

“Mucha gente va a pensar que esto es asqueroso, pero… oh, bueno. Pedí a una mujer venir a mi casa y le di mi placenta para preparar dos tipos diferentes de chocolate. Tiene increíbles beneficios para la salud y la de los bebés”, contó la mujer en su cuenta de Facebook.

Como si eso fuera poco, la mujer compartió en las redes sociales el paso a paso. Primero, cocinaron la placenta al vapor. Después, la cortaron y deshidrataron, para luego revolverla con el chocolate.

Placentofagia: mitos y verdades

Aunque existen posturas que señalan los beneficios humanos de ingerir la placenta, los expertos se han pronunciado en contra de esta práctica.

En 2013, la revista científica Ecology of Food and Nutrition encuestó a 189 mamás que habían realizado esta práctica para monitorear sus reacciones. “Descubrimos que la mayoría de estas mujeres informaron beneficios percibidos como positivos e indicaron que volverían a practicar la placentofagia en sus siguientes partos.

Pero, por su parte, el American Journal of Obstetrics and Gynecology señala: “Numerosas compañías ofrecen preparar la placenta para el consumo, aunque la evidencia de los efectos positivos de la placentofagia humana es anecdótica y se limita a encuestas autorreportadas. Encontramos que no hay evidencia científica de ningún beneficio clínico y no se retienen nutrientes ni hormonas placentarias en cantidades suficientes después de la encapsulación de la placenta para ayudar potencialmente a la madre en el postparto”.

Se sabe también que la placenta es uno de los ingredientes del Nu Bao, una medicina de origen chino que se ha comercializado en países como el Reino Unido (también está hecho con cuerno de ciervos y piel de burro).

Sin embargo, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de aquel país (MHRA, por sus siglas en inglés) es clara al respecto. “La inclusión de cualquier tejido animal o humano presenta un riesgo potencial de enfermedades infecciosas debido a la transmisión de bacterias y virus infecciosos”.

De hecho, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) reportaron el caso un bebé que desarrolló la bacteria Streptococcus agalactiae luego de que la madre ingiriera cápsulas de placenta contaminadas. Por ello, pide a los especialistas advertir a las mujeres sobre los riesgos de esta práctica.

Como puede verse, se necesita mayor investigación para determinar más claramente los efectos de la placentofagia. Así que recuerda asesorarte a un experto antes de tomar cualquier decisión relacionada con tu salud.

¿Qué te parece? ¿Qué opinas de lo que hizo esta mujer? Envíanos tus comentarios.

@braham_MV

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