El trastorno común, tan peligroso como la anorexia o la bulimia, que muchos sufren sin saberlo

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Para algunas personas pareciera que la comida lo es todo. Las alegrías, las tristezas, las frustraciones, la depresión, el estrés y muchas otras emociones se acompañan de comida, pero no de lo que necesitas diariamente para vivir, sino de cantidades descomunales que no puedes parar de ingerir. Es como si descargas el peso de alguna emoción llenándote con alimentos.

Con cierta frecuencia te sientas a comer vorazmente, no puedes parar, y al terminar solo te sientes mal, culpable, te preguntas por qué lo hiciste si no tenías hambre real. Pasas algunos días dentro de los parámetros de alimentación normal, pero vuelves a caer. Te lanzas una comilona, e incluso te escondes para comer algunos bocados sin que te miren, porque te haces consciente de que estás comiendo demasiado, rápido y sin parar…

Es posible que estés sufriendo de trastorno por atracón, un trastorno de la conducta alimentaria que consiste en episodios repetidos de ingesta de comida sin intentar compensar con otras conductas, como ocurre con el vómito en la bulimia nerviosa, ejercicio excesivo, o la toma de laxantes, según se explica en un artículo de la Revista mexicana de trastornos alimentarios.

(Getty Creative)
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Estos episodios de ingesta compulsiva de forma recurrente suelen sufrirlos personas con sobrepeso, y la gran alerta es que las características de este trastorno pueden diluirse dentro de lo normal, como comer rápido o en exceso en algún momento. La cuestión es que, en el caso de este trastorno, una comida en exceso no es eventual, sino que puede ocurrir frecuentemente.

Consumir una gran cantidad de comida, mayor a la que el promedio de personas comen, y actuar así al menos una vez a la semana durante tres meses es una de las características que lo determina y, además, la falta de control se refiere a que no se puede parar de comer ni se mide la cantidad, para luego sentir profundo malestar emocional.

La doctora Rossana De Jongh, médico nutriólogo, especialista en dietética psicocomportamental, comenta que los criterios oficiales para detectarlo son los que permiten asegurarnos que realmente estos síntomas se tratan de un trastorno. 

Estos son comer mucho más rápido de lo normal; comer hasta sentirse incómodamente lleno; consumir grandes cantidades de comida sin tener apetito. También se suman el comer solo o escondido, por la vergüenza que se siente por la cantidad de comida que se está consumiendo; y luego tener sentimientos negativos hacia uno mismo como asco o culpa.

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"El diagnóstico puede hacerlo el nutriólogo, el psicólogo, el médico generalista si lo sabe detectar, pero siempre lo debe derivar a un especialista, y en general el tratamiento se hace desde un enfoque pluridisciplinario, es decir, la evaluación la deberían hacer el nutriólogo, sobre todo si está especializado en problemas de la conducta alimentaria, y el psicólogo, los dos ejes de tratamiento son fundamentales en este caso", explica De Jong.

Tratamiento individualizado

La especialista destaca que en este caso, el enfoque para el tratamiento de este trastorno no debe ser nutricional ni restrictivo. De hecho, el control de peso no es el primer gran problema de este desorden, sino la salud en general y detectar qué es lo que está generando esta conducta.

Según la Agencia para la Investigación y la Calidad del Cuidado de la Salud, además del sobrepeso, otros problemas de salud relacionados con este trastorno son los problemas digestivos, dolores de cabeza, dolor en las articulaciones, dolor muscular, estrés, problemas del sueño, y problemas del ciclo menstrual en las mujeres.

Explica De Jongh que "el tratamiento, en principio, no es nutricional, e incluso puede tomar un poco de tiempo decidir cuál va a ser el tratamiento adecuado porque cada paciente es un caso individual. Hay que ver detalladamente cuáles son los detonantes del trastorno y enfocarnos en el tratamiento de esa causa. Incluso puede ser necesaria la intervención de un psiquiatra que recete fármacos. Por ejemplo, si hay una depresión asociada, un antidepresivo; si hay un trastorno de ansiedad generalizada, un ansiolítico, o hacer un tratamiento que incluya terapia cognitivo conductual (TCC), que es un tratamiento guiado en el cual el paciente es partícipe y se le entregan herramientas para que pueda avanzar en su recuperación”.

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Por otra parte, también puede ocurrir que la causa de los atracones esté basada en una alimentación de base desequilibrada. “Por ejemplo, en alguien que hace restricciones severas, el atracón es la respuesta a la necesidad de energía y a la frustración. En este caso, pudiera ponerse en pie algún tipo de plan de alimentación. En todo caso, lo que se recomienda es ir sutilmente con la parte nutricional, de manera que el paciente no sienta una presión adicional, y cuando esté listo para emprender un plan de alimentación, se prepara teniendo cuidado de que sea muy distante de los esquemas demasiado rígidos, para evitar un rebote de este tipo de conductas de pérdida de control”.

Aquí radica la importancia de que cada caso sea evaluado minuciosamente porque el paciente podría caer en un esquema en el que hace dieta, se restringe, se siente frustrado, cae en el atracón, aunque no siempre esta es la causa del trastorno por atracón.

El trastorno por atracón puede desencadenarse por un factor externo, como el estrés laboral, el aislamiento, y otras veces puede tener que ver con desencadenantes internos, por ejemplo sensaciones de soledad o frustración. Pueden ser muchos factores, por lo que existen muchas formas de tratarlo.

El primer paso para superar este y otros trastornos de conducta alimentaria es reconocerlo sin culparnos, aceptarnos con compasión y paciencia enfocándonos en la gran libertad que podremos sentir una vez que nos recuperemos. Entender y aceptar que es algo que necesitamos superar con ayuda, guiados por expertos que traten mucho más que un descontrol de peso, sino las causas que ocasionan el descontrol. La solución existe, y hay muchas opciones para alcanzarla.

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