¿Olvidaste caminar en tacones? Lo que debes hacer para retomar las alturas sin dolor

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¡No! Para muchas personas no suena posible. Dejar de usar tacones no está en la lista de cosas por hacer en la "nueva realidad", pero a la hora de volver a usarlos, con la llegada de eventos sociales e incluso el regreso a la oficina, observamos que algo es diferente. No logramos acostumbrarnos, nos duelen las piernas, algo se estira allá abajo que antes no sentíamos, ¿será posible un calambre? o peor, ¿será que estar en pantuflas durante tantos meses de confinamiento afectó de alguna manera nuestros pies?

"Indudablemente sí. Con el hecho de haber estado encerrados, en cuarentena en donde casi todos los días estuvimos descalzos -o en pantuflas, o en flip flops- desacostumbramos nuestros pies al uso de calzado como los tacones", explica el doctor Daniel Peña La Grave, médico traumatólogo, especialista en cirugía del pie y tobillo.

(Getty Creative)
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"El desacostumbrarse a esa actividad física constante no solo lo vemos en mujeres por lo que implica su vestimenta. ¡Lo estamos viendo también en niños! Por haber estado encerrados, no poder correr y ahora retomar el ritmo de la actividad física, vemos que están presentando tendinopatías a nivel del Aquiles, fascitis plantares y la enfermedad de Sever, que es la osteocondritis en núcleo de crecimiento en los niños".

Pero hablando específicamente de las mujeres usuarias de tacones, el doctor Peña explica que aparece una atrofia muscular por perder la tonificación del sistema músculo esquelético, el cual permanecía en habitual balance mientras usábamos tacones. El doctor Peña explica que al tratar de volver a estirar, se activa el sistema nociceptor, que es el sistema reflejo que tiene la articulación para rescatar el pie y el tobillo ante un eventual esguince. "El sistema de músculos y tendones peroneos se debilita por no estar usándolo como era habitual por haber estado sedentarios todo este tiempo y esto genera estos problemas tendinosos".

"Al estar sedentarios durante tanto tiempo, y por el poco uso de la musculatura del sistema gastrocnemio soleo aquíleo, que conforma la parte posterior de la pierna, se puede atrofiar y al tratar de estirarlo nuevamente podemos producir lesiones a nivel de la inserción tendinosa del Aquiles, presentando patologías que provocan dolores en la zona, como las talalgias, como entesitis, la fascitis plantar, entre otras. Esto puede ocurrir inclusive con zapatos deportivos, que no los hemos utilizado en mucho tiempo".

(Getty Creative)
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Es importante destacar que también hay que tener en cuenta el tipo de pie que tenemos cada uno de nosotros. Por ejemplo, si es un pie pronador, que tiene una caída del tobillo hacia la parte interna, o si es un pie supinador, que es cuando el paciente tiende a caminar con el borde lateral del pie y la parte interna del tobillo se alza. Estos últimos tienen una gran tendencia a presentar esguinces de tobillo, por lo cual -de cualquier manera- tenemos que preparar nuestros para cuando iniciemos la rutina de actividad física.

¿Dejar de usar tacones?

"No creemos que esto cambie el uso de los tacones", asegura Peña. Los tacones son un aliado importante de la estética femenina, sobre todo para quienes consideran que estos ayudan a lograr una imagen más estilizada y elegante. Pero el doctor aconseja que cuando retomemos la actividad física o a utilizar nuevamente este tipo de calzado, iniciemos de forma progresiva. "Debemos tener a la mano un par de zapatos bajos, siempre y cuando el paciente no tenga Aquiles cortos, e ir subiendo en centímetros y hacer estiramientos unos cinco o diez minutos antes de iniciar nuestra actividad física".

Cabe recordar que las recomendaciones de expertos indican que la altura adecuada para no alterar la distribución adecuada del peso del cuerpo no debe exceder los cuatro centímetros, tanto para mujeres como para hombres.

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Sin embargo, si llega el momento y observamos alguna de estas patologías, dolor o molestias, lo recomendable es acudir al especialista para que nos indique de qué manera podemos reincorporar estos zapatos a nuestra cotidianidad y, sobre todo para que nos recomiende el tratamiento adecuado.

"Muchas de estas patologías mejoran muchísimo con rehabilitación y tratamiento con analgésico y antiinflamatorios. También combinamos estos tratamientos con el uso de ciertas plantillas para usar en el momento de practicar las actividades laborales o deportivas. Pero si durante la actividad de rehabilitación y después de estas persisten las molestias, o se incrementan, debemos considerar entonces que la patología amerita tratamiento quirúrgico. Esto puede ocurrir en 10% de las patologías".

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