Cómo cuidar la piel antes de los 40: limpiar, hidratar, proteger y ¿una almohada?

Adriana Terán
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Cuando aún yo no llegaba a los 20, me impresionaba la lozanía de la mamá de una de mis amigas más cercanas, así que le pregunté a mi amiga sobre los secretos de belleza de su madre, sobre todo los relacionados con la piel. La mala noticia fue que me respondió que la clave principal era la genética, porque su abuela era igual, y la buena noticia fue que las otras claves eran realmente sencillas, o parecían.

“Nunca se acuesta sin desmaquillarse, se aplica hidratantes de día y de noche, no toma sol y duerme boca arriba con una almohada casi plana”. No se me olvidan, aún cuando han pasado más de 20 años, y los recuerdo cada vez que veo a las señora, pues está casi idéntica que hace ese montón de tiempo.

Sigo el consejo de la limpieza, el hidratante y el protector, pero la almohada plana no ha podido entrar en mis hábitos de sueño, pero sí me pregunto qué tan efectivos son estos consejos y cuáles se deben seguir realmente para llegar a los 40 con buena piel.

(Getty Creative)
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Plan inicial

Ya sabemos que el buen dormir, hidratación adecuada y alimentación balanceada rica en nutrientes antioxidantes es la base de la salud total del organismo, pero además hay que insistir en el aspecto saludable de nuestra piel responde en gran medida a estos principios. No hay cosmético en el mundo que ofrezca buenos resultados si no tenemos hábitos saludables. Y esto funciona para antes y después de los 20.

A esto hay que sumarle la protección solar. Hay que insistir en que de la protección solar depende no solamente evitar el envejecimiento de la piel, sino enfermedades como el cáncer. Si bien, disfrutar del sol en horarios de la mañana, antes de las once, y de la tarde, después de las cuatro es lo recomendable, a toda hora del día es necesario usar protector solar, puesto que los rayos UVA y UVB dañan las estructuras celulares de la piel y causan quemaduras, respectivamente.

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Por otra parte, aunque parezca que no tiene relación, hacer ejercicio físico moderado y con constancia ayuda también a mantener y mejorar la lozanía de nuestra piel. Según expertos de Eucerin, con el ejercicio no solo se estimula la buena circulación sanguínea, sino que el sudor y la temperatura corporal favorece la eliminación de impurezas y suciedad de la piel, logrando una piel más luminosa. A la vez, ejercitarnos contribuye con el control del estrés por lo que dormiremos mejor.

Cuídate hoy, luce una linda piel mañana

Si bien a los 20, quizás no pusimos demasiada atención al futuro de nuestra piel, aún a los 30 hay tiempo de reparar daños y proceder con estrategia disciplinada para preparar la piel para las siguientes décadas.

Como ya hemos mencionado, antes de adquirir una crema milagrosa, es primordial conocer las necesidades reales de nuestra piel, estudiadas según su tipo y condiciones. El más indicado para darnos todos estos detalles es el dermatólogo, y una vez claros en este punto hay que afrontar que los tiempos de solo lavarse con jabón y aplicar hidratante quedaron atrás.

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A los 30 ya debemos tener las mejores calificaciones en limpieza, hidratación y exfoliación. Queda entonces especializarnos más incorporando contorno de ojos 20 años, hidratantes para cuello, papada e iniciar rutinas de masaje facial que mantengan en su sitio la linea de la mandíbula. Asimismo, el uso de mascarillas faciales apropiadas para nuestro tipo de piel debe hacerse constante, así como también evitar productos cuya calidad no sea comprobada. Los años de experimentar sin consecuencias deben quedar atrás.

En esta etapa debe tener un lugar especial en nuestra rutina de belleza el ácido hialurónico, pues, según la doctora Ana Paula Sedano Pérez-Lete, es a partir de los 25 años de edad cuando comenzamos a dejar de producir colágeno y todos sus complementos en la piel. “Aunque la edad adecuada para usar el ácido hialurónico depende muchísimo de factores como el clima, territorio, ecosistema en el que vivimos, si debemos decir un punto de partida serían sin duda los 25 años de edad... Podemos usarlo en cremas y sueros que nos proporcionen la correcta hidratación, pero para hidratación más intensa, y previa recomendación médica, es ideal aplicarlo de manera intradérmica o subdérmica”.

Asimismo, podemos incorporar productos ricos en vitamina C, pues es un poderoso antioxidante que protege la piel de agentes contaminantes y brinda mayor luminosidad. En este sentido, la doctora Sedano asegura que no solamente la apliquemos de forma tópica, sino que también nos aseguremos de tenerla entre nuestros nutrientes diarios. “El consumo de vitamina C favorece la cicatrización y al mantenimiento de la firmeza de la piel, además de que nos protege de agentes externos por su eficacia elevando el sistema inmunológico”.

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Finalmente, el tema de la almohada es que nos ocasiona lo que se llama arrugas del sueño, las cuales afectan no solo el rostro, sino el cuello y el escote, y es que la presión constante contra nuestra almohada obstaculiza la circulación de la sangre y evita que la piel se oxigene, lo cual, según la doctora Beatriz Estébanez, médico estético de Clínica Menorca, afecta a las estructuras internas de la piel causando una especie de cicatriz.

No necesariamente debemos usar una almohada plana, la altura correcta favorecerá el correcto flujo de aire y además durmiendo boca arriba mantendremos el rostro libre de roces con las sábanas, cuyos dobleces marcan la piel. Si resulta incómodo, cambiemos de posición frecuentemente, lo importante es dormir bien.

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