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Esta famosa dieta para adelgazar, puede causar dolor e inflamación, según investigación reciente

La famosa dieta para adelgazar que podría ocasionar dolor e inflamación, según una investigación reciente, es la llamada dieta cetogénica. (Getty Creative)
La famosa dieta para adelgazar que podría ocasionar dolor e inflamación, según una investigación reciente, es la llamada dieta cetogénica. (Getty Creative)

Durante los primeros meses del año, la conducta general occidental es de renovación y de recuperación de la salud a través de tratamientos de desintoxicación y pérdida de peso. En esa búsqueda podemos elegir distintos planes de alimentación, pero hay una famosa dieta para adelgazar, que podría ocasionar dolor e inflamación, según una investigación reciente, en lugar de hacernos sentir bien y en equilibrio, que debe ser el verdadero objetivo.

Desde consumir medicamentos sin receta médica, hasta tomar brebajes que en realidad no hacen efecto, las soluciones para repotenciar nuestra salud, recuperarnos de los excesos en las fiestas que no debimos cometer y perder quizás algo de peso, están sobre la mesa. Queda en cada uno de nosotros tomar las decisiones adecuadas que realmente nos brinden bienestar en lugar de afectar negativamente nuestro organismo.

Ya desde hace algún tiempo se han venido comparando distintos modelos de alimentación, para determinar cuál es más equilibrada, pero un estudio reciente determinó que una de estas dietas famosas para adelgazar, podría no ser tan beneficiosa.

No se trata de eliminar las grasas o algún grupo de alimentos específico, sino de mantener el equilibrio e incorporar hábitos saludables como la práctica de actividad física. (Getty Creative)
No se trata de eliminar las grasas o algún grupo de alimentos específico, sino de mantener el equilibrio e incorporar hábitos saludables como la práctica de actividad física. (Getty Creative)

El informe científico, publicado en Scientific Reports, determina que las dietas altas en grasas, como la alimentación regular en Estados Unidos y Occidente en general, a lo largo del tiempo, pueden generar una variedad de síntomas y morbilidades, que incluyen metainflamación, obesidad y diabetes.

Según Healthline, la dieta cetogénica o keto “es un plan de alimentación muy bajo en carbohidratos, con una ingesta moderada de proteínas y alto en grasas. Normalmente contiene un 75% de grasas, un 20% de proteínas y solo un 5% de carbohidratos” y en el estudio citado se trabajó con una dieta que contaba con 60% de grasa, así que podría considerarse como uno de los modelos de alimentación que podrían generar inflamación y dolor antes que obesidad.

De hecho, el estudio de Scientific Reports que trabajó con animales, resalta que aunque la persona que consume una dieta alta en grasas no muestre signos de obesidad o sobrepeso puede estar en riesgo de desarrollar síntomas de dolor incluso ante estímulos que no son dolorosos y sin patologías subyacentes.

Una alimentación rica en grasas saturadas se asocia a síntomas de dolor e inflamación. Este tipo de grasas lo reconocemos porque es el que se mantiene sólido a temperatura ambiente.  (Getty Creative)
Una alimentación rica en grasas saturadas se asocia a síntomas de dolor e inflamación. Este tipo de grasas lo reconocemos porque es el que se mantiene sólido a temperatura ambiente. (Getty Creative)

Aunque se sugiere que se sigan explorando las posibilidades que este campo ofrece, el estudio “ilustra y respalda aún más un creciente cuerpo de literatura que demuestra que la dieta juega un papel importante para influir en el estado del dolor de un individuo” y, según sus mismos autores, es el primero en demostrar el papel influyente en el que una breve exposición a una alimentación alta en grasas es un factor de riesgo para desarrollar dolor y condiciones inflamatorias. “Por lo tanto, es posible que los profesionales de la salud deban evaluar también los componentes dietéticos de los pacientes al desarrollar un plan de tratamiento y prevención antes de la aparición de síntomas asociados con la obesidad y la diabetes”.

Tal como se interpreta en la revista especializada The Healthy, una forma sencilla de identificar las grasas saturadas -a las que se refiere principalmente la investigación- es reconocer aquellas que se hacen sólidas a temperatura ambiente, como la mantequilla, el queso, la presente en las carnes y otros productos lácteos, entre otros alimentos generalmente aceptables.

Es recomendable enfocarnos en grasas moniinsaturadas, como las presentes en el aceite de oliva, y en poliinsaturadas, que están en pescados grasos. (Getty Creative)
Es recomendable enfocarnos en grasas moniinsaturadas, como las presentes en el aceite de oliva, y en poliinsaturadas, que están en pescados grasos. (Getty Creative)

Mientras tanto, lo recomendable no es limitarlas, sino enfocarnos en grasas moniinsaturadas, como las presentes en el aceite de oliva, el aguacate; y en poliinsaturadas, que están en pescados grasos, por ejemplo.

Alimentos antiinflamatorios

En contraposición de los hábitos alimenticios comunes, tenemos una lista de hábitos que ayudan a reducir la inflamación, o mantenerla a raya. Estos son limitar el consumo de alcohol, eliminar el de tabaco e incluir en nuestra dieta alimentos nutritivos que están identificados como antiinflamatorios.

Algunos de estos, según la dietista Melissa Rifkin, son la cúrcuma, los ácidos grasos omega 3, el té verde, el cacao y el jengibre, entre otros, a los cuales además se les adjudican propiedades antioxidantes.

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