Estrenos de teatro. De interpretation, la bella síntesis de las vísceras de un artista apasionado

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Marcelo Savignone, en De interpretatione
Marcelo Savignone, en De interpretatione

Autor, director e intérprete: Marcelo Savignone. Iluminación e instalación visual: Nacho Riveros. Arte sonoro: Luis Sticco. Vestuario: Mercedes Colombo. Sala: Belisario, Corrientes 1624. Funciones: sábados, a las 22. Duración: 60 minutos.

“Sólo en escena, con un texto de Chéjov, me moría de miedo”. Esta frase la dice Marcelo Savignone, actor, director y maestro de una enorme trayectoria, especialista en trabajar poéticas clásicas, como Shakespeare o el realismo ruso, desde un enfoque contemporáneo y en diálogo con el teatro físico, la improvisación y las máscaras. La aclaración sirve para demostrar un gesto de profunda humanidad: un artista formado y entrenado se hace cargo de su gran vulnerabilidad.

En este cruce entre la complejidad de la actuación, la invocación a escenas memorables de Antón Chéjov y la filosofía, es que se desarrolla el espectáculo De interpretatione, una síntesis poderosa de los 26 años de formación de un artista que decide poner su propio recorrido en el centro de la escena, sin soltar nunca el estado de creación poética. Este tipo de obras en las cuales los creadores investigan los procesos y dialogan con la filosofía es una forma empoderada también de crear teorías desde la propia práctica. En este caso, el actor se pone en diálogo con el pensamiento de Paul Ricoeur.

Marcelo Savignone reproduce con pocos elementos el mundo chejoviano
Marcelo Savignone reproduce con pocos elementos el mundo chejoviano - Créditos: @Cristian Holzmann

Los amantes del teatro de Chéjov y de esa descripción de la vida en la cual los personajes postergan el acontecimiento, se tragan lo que sienten y no se animan a hacerse cargo del amor que los atraviesa, encontrarán en la puesta de Savignone a un gran médium para traer al presente los momentos medulares de su poética. Con detalles simbólicos: una gaviota, una caña de pescar, un hombre que engorda a base de deglutir su frustración llegan los seres chejovianos en el cuerpo del actor. Es conmovedor verlo al artista tocarse el corazón o el brillo en la mirada cuando describe algunas escenas. El humor también está presente cuando cuenta las internas de los ensayos, los problemas de puesta, las inseguridades de los actores.

Dramaturgo, director y único intérprete de su espectáculo, Savignone se investiga a sí mismo y al teatro, sin soltar nunca un enfoque multidisciplinario: la música atraviesa toda la obra, toca la guitarra, canta y baila. Se deja llevar por la euforia de la actuación y vuelve al lenguaje. Una puerta, metáfora enorme para pensar en el pasaje a otro mundo (el de la creación, la imaginación, la metafísica), es lo central de una escenografía atravesada por un campo imaginario potente (en un momento se llegan a ver tres colores diferentes de luz en el espacio).

Algunas frases chejovianas: “Me acabás de mirar como me miraba tu mamá” son el puente perfecto de Savignone para traer a escena, ya en tono biodramático, su propia vida y la relación con sus padres. Y, claro, la conexión también está con los espectadores: “Amor, nadie sabe nada”, dice Chéjov. Es cierto. Pero el público que asistió a este acontecimiento, que le ofrecieron un té caliente en la entrada, puede vivir algo de la expresión del amor en esta obra.