La exposición sobre Guadalupe Loaeza para que sepas como se hace una 'niña bien'

Foto: OMAR TORRES/AFP/Getty Images

Guadalupe Loaeza ha sorprendido. No por el lanzamiento al cine de su obra literaria ‘Las niñas bien’, tampoco por los varios premios Ariel que la cinta se llevó este año. La escritora sorprendió por presentar una exposición al respecto, algo completamente inesperado… literalmente.

La escritora que suele retratar a la clase alta de México en sus libros, presentó algo que quizá nadie esperaba: una exposición relacionada con su primera obra literaria: ‘Las niñas bien’, publicada en 1985 y que recientemente de adaptó a la pantalla grande.

Para celebrar el cierre de la película en las salas de cine, en las instalaciones de Cinépolis Plaza Carso se inauguró una exposición con objetos de la colección personal de Guadalupe Loaeza. Sin embargo, lo que ahí se muestra tal vez no es algo que precisamente atraiga al grueso de la población en México.

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Por ejemplo, además de algunas prendas utilizadas para la cinta, se exhibe la portada original del libro ‘Las niñas bien’… ¿a cuántas personas realmente les interesaría ver esto?

Y se pone peor. Además de fotografías de la escritora, se exhibe la medalla Legión de Honor que recibió del gobierno francés y hasta el recibo de pago de su primer texto publicado... es en serio: el recibo de pago de su primer texto publicado.

Durante la inauguración de la expo, Loaeza terminó rematando: “Las niñas bien ocupan todo un universo. Es como una actitud ante la vida”.

Y agregó: “Estas prendas, la joyería, son parte de la película. Todas son de 1982, de Nina Ricci, originales, de París. No podían ser de otro lugar”.

Ciertamente, se trata de objetos que difícilmente le resultarían atractivos a los mexicanos, objetos personales de una escritora cuyas obras incluyen títulos como ‘Compro, luego existo’, ‘Manual de la gente bien’ o ‘Los de arriba’.

Se trata, ciertamente, de una ‘niña bien’ de toda la vida que juzga a partir de la imagen y utiliza las palabras ‘jabón de tocador’, ‘tercera secretaria’ o la cantidad de veces que una prenda ha sido lavada, como ofensas:

Lo peor es la contradicción, cuando en una entrevista en Coahuila (convenientemente, para promocionar una conferencia) dijo: “Hoy en día, la clase alta se muestra más empática con la filantropía y es consciente. Sigue este clasismo y racismo, sólo que está mejor informada”.

Y cuando se trata de que se vendan sus libros o la gente acuda al cine a ver su película, es la primera en ‘bajar al mundo de los mortales’ a promocionar lo que hace, desde sus obras literarias hasta campañas políticas (en 2009, compitió para ser diputada federal), pasando por publicaciones en las redes sociales con faltas de ortografía (¿o será que a una ‘niña bien’ que dice ser escritora se le deben perdonar tuits con esta clase de errores?):

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De esta manera, con su exposición, Guadalupe Loaeza presentó algo que quizá nadie esperaba. Y en un país con 53 millones de personas en pobreza y 9.4 millones en pobreza extrema, es difícil imaginar a un público haciendo largas filas por ver ropa en maniquíes, la portada de un libro del que tal vez no habían escuchado o un recibo de pago sin más valor que el precio ahí escrito.

No es que el público no valore el arte, sino que la escritora se ha encargado de construir por sí misma y a pulso una imagen de ‘mujer superficial’, alejada de la clase media y baja del país, pero la primera en pedirles que vayan a ver su película o que voten por ella. Y desde arriba, señalando solo por cómo lucen las personas… como si los mexicanos que viven con menos de un dólar al día priorizaran eso.

@braham_MV