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El Halloween fue más poderoso que nunca gracias a Mercyful Fate y Kreator

Cada quien celebra el Halloween como se le ocurre (si es que lo celebra). Por ejemplo, la multitud de disfraces relacionados a personajes sin relación alguna con lo sobrenatural que se ven en las calles durante la temporada festiva dan a veces la falsa impresión de que nos encontramos en medio de un carnaval.aHallo

Pero eso no quiere decir que los defensores de la tendencia más siniestra del Día de las Brujas, que consiste en llevar atuendos vinculados a criaturas monstruosas, adornar las casas con elementos macabros y ver muchas películas (y ahora series) de terror haya sido dejada de lado. Y hay quienes van más allá al encontrar en esto la excusa perfecta para escuchar música vinculada al género.

Por ese lado, ¿qué mejor que el heavy metal? ¿Y qué mejor forma de festejar el asunto entero tuvieron los fans del género y del Halloween que asistir el sábado pasado al YouTube Theater de Inglewood para ser testigos de un concierto que estaba no solo encabezado por Mercyful Fate, una de las bandas más destacadas en lo que respecta a las temáticas ocultistas, sino que tenía como ‘teloneros’ a Kreator y a Midnight, de quienes hablaremos luego?

Pese a que Midnight-que tuvo el set más breve y salió a escena a las 7 en punto- no contó con ninguna escenografía, el ambiente propio de la celebración se impuso desde la salida de Kreator, que colocó hasta seis figuras de empalados y ahorcados a su alrededor. Pero el impacto mayor en términos estéticos le correspondió, por supuesto, a Mercyful Fate, que llenó la tarima de elementos de utilería que remitían de inmediato a una película antigua de miedo y que empleó además un elaborado sistema de iluminación para generar ambientes visuales particularmente sugestivos.

Y es que, a pesar de manejar una propuesta lírica que ha hecho que se le defina a veces como un grupo de black metal, Mercyful (como la llamaremos desde ahora) es una agrupación particularmente elegante y sofisticada cuyo sonido le debe mucho más al heavy tradicional, ocasionalmente combinado con toques del rock progresivo y cobijado siempre por un curioso manto de accesibilidad debido a la contundencia de sus melodías y el carácter memorable de sus riffs guitarreros.

Se trata también de una agrupación con una historia accidentada y un presente controvertido, principalmente porque uno de sus guitarristas esenciales, Michael Denner, fue intencionalmente excluido de la reunión actual, que se inició el pasado mes de mayo, y reemplazado por Mike Dead, integrante estable del grupo de King Diamond, quien es a su vez vocalista de Mercyful.

Este hecho ha provocado desazón en muchos fans, sobre todo porque Denner ha dicho en varias entrevistas que no fue ni siquiera llamado para considerar la posibilidad de participar en el reencuentro, lo que tiene que ver sin duda con la larga enemistad que mantiene con Diamond.

También ha habido una polémica absolutamente innecesaria en relación al puesto de bajista. El encargado original de las cuatro cuerdas, Timi Hansen, falleció en el 2019, y en todas las presentaciones anteriores a la presente gira, el músico a cargo del mismo instrumento fue el legendario Joey Vera, de Armored Saint. Ante la imposibilidad de participar en este nuevo tour debido a sus compromisos con su grupo oficial, Vera ha sido temporalmente reemplazado por la británica Becky Baldwin, quien cuenta con menos experiencia -es natural: tiene solo 29 años-, pero cuyo pecado mayor para los metaleros más conservadores, créanlo o no, parece ser su pertenencia al género femenino, como se ha podido notar en los foros de internet que lamentan su ingreso.

Sea como sea, el sábado pasado, la versión actual de Mercyful Fate ofreció un espectáculo de primer nivel, respaldada por un sonido cuya calidad superó con creces el que se tuvo durante la actuación previa en el festival Psycho Las Vegas, y por el trabajo incuestionablemente profesional de Baldwin, quien se lució en lo que le correspondía hacer y que, pese a lo comentado más arriba, fue aplaudida profusamente por la audiencia al ser presentada por el vocalista.

Sin embargo, en el plano instrumental, el interés mayor se encontraba en el desempeño de Hank Shermann, a quien notamos mucho más afiatado que en el show de Las Vegas y que, sin ser precisamente un maestro de la velocidad, convenció plenamente tanto con sus poderosos riffs como con sus inspirados solos, dejándole el resto a Wead. No podemos dejar de lado al baterista Bjarne T. Holm, quien fue parte de la reunión de mediados de los ’90 y que estuvo fantástico, sobre todo en lo que respecta a los complicados ritmos asincopados que le demanda la propuesta.

Pero, como era natural, las miradas estuvieron mucho más enfocadas en Diamond, quien es no solo el ‘frontman’ y el letrista, sino también un cantante de voz extremadamente particular que ha tenido siempre una de las presencias escénicas más impactantes en la historia del género que practica gracias a su predilección por la pintura facial y las vestimentas góticas.

Tal y como ha venido sucediendo en todas las presentaciones de la reunión, en el YouTube Theater, Diamond dejó de lado su sombrero habitual para lucir una corona negra que simulaba ser una catedral, y de manera más breve, unos cuernos de macho cabrío; pero lo realmente importante por aquí fue que su voz se escuchó igual que en los viejos tiempos, lo que es sorprendente no solo en vista de que el danés de 68 años canta casi siempre en un registro sumamente alto que se combina con impresionantes falsetes, sino de que él mismo era hasta hace algunos años un fumador compulsivo que tuvo que someterse a un ‘bypass’ triple luego de sufrir varios ataques al corazón.

En lo que respecta al repertorio, no hubo sorpresas, porque se interpretaron las mismas canciones que ha venido sonando en los conciertos de los últimos meses. Y esto incluye la presentación de “The Jackal of Salzburg”, un tema nuevo que no ha sido grabado todavía en estudio y que, pese a tener lo suyo, está lejos de ser sobresaliente.

El público se emocionó mucho más al escuchar piezas como “A Dangerous Meeting” -que es para nosotros la obra maestra de Mercyful-, “Curse of the Pharaohs”, “Melissa”, Evil” y “Come to the Sabbath”, pertenecientes todas a los dos primeros álbumes, “Melissa” (1983) y “Don't Break the Oath” (1984), aunque se filtraron también dos composiciones del EP epónimo de 1982, “A Corpse Without Soul” y “Doomed by the Living Dead”.

No figuró ni una sola canción de los cinco discos posteriores, lanzados entre 1993 y 1999, lo que ha sido justificado por Diamond al asegurar que, en esta etapa, solo se está tocando el material más emblemático, pero que puede causar insatisfacción entre los conocedores de la trayectoria entera de la banda. Además, sin esas adiciones, el concierto dura menos de una hora y media, lo que deja con la miel en los labios a cualquier fanático.

Como era de esperarse, el público hizo un espectáculo aparte, enfrascándose en un gigantesco ‘slam’ que, bajo mi concepto, no tiene razón de existir ante la música de Mercyful, pero que fue al menos entretenido y vistoso. Vimos a una gran cantidad de latinos y latinas (bueno, ya se sabe que, en estos casos, los hombres predominan) que hablaban incluso en español; pero lo que más nos llamó la atención fue ver a tres mujeres disfrazadas de brujas que entraron prácticamente en éxtasis mientras Diamond gritaba “Evil!”

Para ser claros, la mayoría de los que escuchan a estas bandas celebran sus letras oscurantistas del mismo modo en que celebran las películas de horror sobrenatural, es decir, sin creer realmente en las representaciones tradicionales del Demonio o como quieran llamarlo. Diamond ha declarado ser satanista, sí, pero en la vena del autor Anton LaVey, quien no propugnaba la existencia del cielo y del infierno ni adoraba las formas maléficas designadas por los cristianos.

Cuando se acude en nuestra ciudad a shows estelarizados por agrupaciones tan míticas como esta, es habitual encontrar que las bandas que las anteceden son considerablemente menores o casi desconocidas. Y es por eso que fue tan grato tener como ‘teloneros’ principales a los miembros de Kreator, una eminencia alemana del thrash metal que, en su caso, ameritaba plenamente el incesante choque de cuerpos que se produjo durante su intervención, y que fue incitado directamente por el legendario vocalista y guitarrista Mille Petrozza.

Kreator tiene ya cuarenta años de existencia, y además de haber cambiado muchas veces de integrantes (los únicos miembros originales en estos días son Petrozza y el baterista Jürgen Reil, quien sigue siendo una máquina implacable), ha sufrido cambios de estilo que no complacen del todo a los ‘headbangers’ más antiguos. Pero su breve y contundente actuación no dejó de lado clásicos de la velocidad y de la ira como “Enemy of God”, “Flag of Hate” y “Pleasure to Kill”, que sonaron magníficamente.

Antes de Kreator, la tarima fue ocupada por Midnight, un combo de culto que, evidentemente, tuvo un set incluso más corto, pero que emocionó a quienes se encontraban ya en el auditorio con su potente e irreverente combinación de black y speed metal, coronada por letras blasfemas y sexuales y por una intensidad instrumental que recordaba tanto a Venom como a Motörhead.

Pese a que la zona de los asientos del YouTube Theater se encontraba todavía seriamente despoblada en esos momentos, los oriundos de Cleveland dieron todo de sí, subiéndose a los amplificadores, dando saltos y calentando convenientemente a los presentes con cortes como “Rebirth by Blasphemy”, “Szex Witchery”, “Lust Filth and Sleaze” y un ‘hit’ potencial del inframundo cuyo título no podemos reproducir en esta decentísima página.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.