Los niños no son esencialmente "malos": qué hacer si descubres que tu hijo es un acosador

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Si bien hay un componente genético de la personalidad, generalmente el bullying o acoso escolar se atribuye a la falta de capacidad de los padres de establecer límites en los años más tempranos. (Getty Creative)
Si bien hay un componente genético de la personalidad, generalmente el bullying o acoso escolar se atribuye a la falta de capacidad de los padres de establecer límites en los años más tempranos. (Getty Creative)

Cuando la burla, las carcajadas, los sobrenombres muchas veces se cruzan los límites, hay crueldad, violencia física, y acoso, al punto de llevar a las víctimas -sí, son víctimas- a un callejón del que no pueden salir. Se creen merecedores de ese castigo que no parece terminar y la soledad los lleva a hacerse daño a sí mismos, porque incluso les parece mejor que seguir soportando las torturas de los acosadores.

Aunque quien lo sufre es el más afectado, sin detenernos a revisar qué pasa con el perpetrador será difícil encontrar una solución. Es posible que, en gran medida, esa solución esté en manos de los padres de estos niños acosadores, pero aunque parezca insólito, es posible que no sepan lo que ocurre o que no sepan cómo manejar el hecho de que su hijo está afectando en la vida de otros.

No niegues la realidad

El psicólogo Leandro Olszanski, explica que si bien hay un componente genético de la personalidad, generalmente atribuimos el bullying a la falta de capacidad de los padres de establecer límites, en los años más tempranos de edad. "Por lo general a los 2, 3, 4 años, es cuando los niños empiezan a mostrar tal vez una característica agresiva en su personalidad. Es allí cuando los padres tenemos que ejercer una manera de trazar ciertos límites".

Olszanski, quien es especialista en adolescentes destaca la importancia de estar estar en comunicación permanente con nuestros hijos y tratar de percibir qué está pasando en sus vidas y escuchar con objetividad lo que otros tienen que decir.

"Como padres de alguien que tal vez tiene este tipo de comportamiento, es importante, primero, que no nos neguemos a la realidad. Escuchemos lo que está viniendo de otros padres, de maestros, de autoridades y ver de qué manera podemos establecer ese canal de comunicación con nuestros hijos y tratar de entender qué es lo que está pasando, reconocer los signos y tomar cartas en el asunto", asegura el terapeuta y agrega que si bien algunos de los que hacen bullying lo superan, hay otras personas que no y continúan siendo abusadores como adultos, atacando a sus parejas, hijos, compañeros de trabajo, lo cual es muy comprometedor para la salud mental de los involucrados".

Affectionate young mommy supporting stressed sad teen child daughter. Unhappy depressed adolescent kid girl suffering from personal problems or bullying at school, sharing difficulties with mum.
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Leandro Olszanski, quien cuenta con casi tres millones de seguidores en TikTok y ahora tiene una cuenta en español, enfatiza en la importancia de hacer un esfuerzo por comunicarnos con nuestros hijos y entender qué es lo que les ocurre, qué no ha ido de la manera correcta y tratar de revertirlo cuanto antes. “Cuanto más nos acercamos a ellos, mejor moldearlos y hacer el trabajo que nos corresponde para que sean buenos miembros de la sociedad”.

Por qué ocurre

El doctor Jamie Howard, director del Stress and Resilience Program del Child Mind Institute, afirma que es fundamental comprender que, en principio, los niños no intimidan porque son esencialmente “malos”. "Los niños se involucran en todo tipo de comportamientos que no son un reflejo de ellos como personas… Todavía están tratando de entender las cosas. Pueden ser buenos niños que hayan cometido algunos errores".

Es en la preadolescencia cuando comienzan a ocurrir estos comportamientos y hay muchas razones por las cuales pueden tenerlos. El Child Mind Institute establece, entre ellas, el deseo de formar parte de un grupo de amigos que acosan a otros; o que está siendo acosado en casa o en la escuela, y trata de recuperar el sentido del poder a través de una conducta agresiva hacia otros.

También se incluye dentro de las causas la necesidad de atención de padres, maestros, compañeros y que no la consigue de otra manera, y, en el caso de los niños más pequeños, no tiene muy claro cómo su comportamiento hace sentir a la víctima de su agresión.

En este sentido, es necesario que los padres sean directos conversando sobre lo que ocurre con sus hijos, explicarles con claridad que su comportamiento es inaceptable y tiene consecuencias, pero demostrándoles que están dispuestos a escucharlos con respeto.

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Claves puntuales

La psicólogo Giovanina Vivas, especialista en terapia cognitivo-conductual, coincide en la importancia de fomentar una comunicación fluida entre padres e hijos. “Como padres debemos tomarnos el espacio para conocer sus vivencias. Si se siente vulnerado o si siente ira por alguna circunstancia, debemos validar sus experiencias y sentimientos. Es fundamental que los hijos sientan que pueden confiar en sus padres y que sus sentimientos son valiosos”.

“También es importante involucrarnos más activamente en sus vidas, saber quiénes son los amigos de nuestros hijos, qué actividades hacen, preocuparnos por conocerlos, saber cuáles son sus juegos, si sobrepasan algunos límites. Es necesario observarlos, pero no de forma enjuiciadora, sino comprensiva, respetando sus individualidades, conociendo sus necesidades y las canalicemos de forma adecuada”.

Asimismo, Vivas agrega que una idea útil es ampliar nuestra red de apoyo en el cuidado y guía de nuestros hijos. Establecer lazos con los profesores y maestros, apoyarnos en familiares, amigos de confianza, buscar actividades donde puedan encontrar distracciones constructivas.

Además, la psicólogo destaca la importancia de gestionar nuestras propias emociones eficientemente. “Si un padre o una madre vuelca sus frustraciones e impulsos en sus hijos, hay una reacción. Si los padres son violentos, gritan o golpean inevitablemente les están dando los códigos errados sobre cómo canalizar sus emociones”.

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“Es muy probable que esta sea una conducta aprendida, con lo cual es ideal buscar ayuda profesional, preferiblemente terapeutas familiares que puedan brindar herramientas a todo el grupo para manejar la situación. También puede ocurrir lo que llamamos la identificación proyectiva, que es el niño que fue acosado y termina identificándose con su agresor, y luego busca ser igual para evitar que le vuelva a ocurrir. Es como una forma defensiva. En cualquier caso se hace conveniente el apoyo profesional y se puede solucionar siempre y cuando todas las partes estén dispuestas a ello”.

Mantener un canal de comunicación siempre dispuesto para nuestros hijos no debe ser una carga, debe ser una prioridad. Justificarnos con el trabajo, con que ellos no nos hablan, con que estamos ocupados o pensar en que ya tendremos tiempo de hablar no hace sino alejarnos no solo de la posibilidad de protegerlos y guiarlos, sino también de construir para ellos bases que pueden ser determinantes para su futuro y el de quienes los rodean. Demostrarles amor y apoyo incondicional será lo mejor que podamos darles ahora y les durará para siempre.

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