La intención original de ‘El exorcista’ no era provocar terror al mundo entero

La actriz estadounidense Linda Blair en el set de El exorcista, basada en la novela de William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin. (Foto de Warner Bros. Pictures/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)
La actriz estadounidense Linda Blair en el set de El exorcista, basada en la novela de William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin. (Foto de Warner Bros. Pictures/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)

Este año 2023 es uno especial para celebrar el legado de El exorcista por todo lo alto. Una manera de hacerlo es revisitándola en pantalla grande. Porque la película de William Friedkin vuelve a los cines el 28 de septiembre en forma de primer plato cinematográfico ante el estreno de la esperada secuela, El exorcista: Creyentes, el 5 de octubre. Y cuando estas mismas Navidades -específicamente el 26 de diciembre- se cumplirá el 50 aniversario del estreno original en 1973. Ya les decía… es un año especial para todos aquellos que crecimos con la imagen de Linda Blair poseída.

Después de todo, no en vano se mantiene en el recuerdo colectivo como una de las películas más terroríficas del género. Y si bien es cierto que ha perdido parte de su efectismo ante lo mucho que la modernización de los efectos especiales malcrió la experiencia visual de los espectadores, El exorcista sigue siendo una película aterradora en su historia, ejecución de los sustos y narrativa dramática. Sin embargo, probablemente les sorprenda descubrir que esa no era precisamente la intención del director.

Les confieso que fui de los muchos espectadores que esperaron a ser adultos para verla por primera vez. Su legado como la mejor película de terror de todos los tiempos tuvo consecuencias como esta. Le tenía pavor sin siquiera haberla visto. Por eso, al recordar que pasé varias noches prendiendo todas las luces de mi casa cada vez que subía las escaleras cuando finalmente me animé a verla (desde entonces ya pasaron muchos años), me resulta increíble conocer que William Friedkin no pensaba que su película iba a ser una obra de terror, sino una historia sobre el misterio de la fe.

La actriz estadounidense Linda Blair en el set de El exorcista, basada en la novela de William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin. (Foto de Warner Bros. Pictures/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)
La actriz estadounidense Linda Blair en el set de El exorcista, basada en la novela de William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin. (Foto de Warner Bros. Pictures/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)

Así lo reveló el fallecido cineasta en sus memorias, The Friedkin Connection, publicadas en 2013 (vía The Hollywood Reporter) admitiendo que su intención y la del autor de la novela era completamente diferente. "Los dos compartimos la noción de que El exorcista no iba a ser una película de terror ni una parodia, sino una película sobre el misterio de la fe y la existencia del bien y el mal en todos".

El director se documentó en torno al caso de exorcismo real de 1949 que inspiró el libro, y estaba convencido de su veracidad y realismo. "Era inexplicable de otra manera como un caso de posesión demoníaca y exorcismo", escribía. "El caso del '49 estuvo muy bien documentado. Así que me propuse hacer la película más parecida a un documental, no a una película de terror. Con el paso de los años, entiendo que la gente la considera una película de terror, y ahí es donde vive en la conciencia pública. Pero nunca ha sido así para Blatty ni para mí", sentenció al recordar la producción de una película que terminó provocando revuelo en las salas de 1973.

Friedkin se refería a Ronald Edwin Hunkeler, un adolescente de Cottage City, Maryland, que pasó toda su vida actuando con extrema preocupación para que su identidad no fuera revelada tras el éxito de la película. Su presunta posesión fue documentada por un sacerdote jesuita y diferentes testigos, y si bien diferentes medios de la época se hicieron eco del caso, su nombre se mantuvo en secreto hasta que una investigación periódistica de The Skeptical Inquirer lo sacó a la luz en 2021.

A raíz de la investigación se dio a conocer que siempre había intentado ocultar haber sido la inspiración de El exorcista a sus compañeros de trabajo -era investigador en la NASA- e incluso llegó a vivir con paranoia ante la posibilidad de que su identidad fuera descubierta.

8 de febrero de 1974: El director de cine William Friedkin explica la siguiente escena a Linda Blair durante la realización de El exorcista. (Foto de Alan Band/Keystone/Getty Images)
8 de febrero de 1974: El director de cine William Friedkin explica la siguiente escena a Linda Blair durante la realización de El exorcista. (Foto de Alan Band/Keystone/Getty Images)

Si analizamos las palabras del director, tienen sentido. Aunque a primera vista El exorcista sea una película aterradora sobre la posesión de la pequeña Regan (Linda Blair), se puede leer el tema de la fe como el corazón más profundo de la historia, principalmente en las figuras de los Padres Merrin (Max von Sydow) y Karras (Jason Miller). El primero era un ferviente creyente en las posesiones tras haberse enfrentado al mismísimo demonio en el pasado, mientras Karras era la representación de la duda que cambiaría su fe con el destino final de su personaje (no lo voy a desvelar si eres de los pocos que todavía no la ha visto).

Lamentablemente esa dualidad entre el terror y el drama que provoca cualquier tema que contrapone la religión, la duda y la fe, no se tuvo en cuenta en las secuelas y aquella magia terrorífica de la original se perdió en el camino. Y si bien El exorcista ocupa un lugar especial en el cine de terror, para su director siempre fue una obra diferente. Se quedó tan fascinado con el tema de los exorcismos, el bien y el mal, que volvió de nuevo a la idea con su última película: El diablo y el Padre Amorth (2017) un documental sobre el exorcista más viejo con vida, donde personalmente manejó la cámara durante un exorcismo.

El exorcista fue todo un éxito, coronándose como la película más taquillera de 1973 con una recaudación total de $428 millones (The-Numbers), siendo la sexta cinta de terror más exitosa de todos los tiempos. No obstante, su éxito fue más allá que una buena recaudación de taquilla.

Fue una de las pocas películas que tuvo un efecto físico y psíquico en el espectador más allá de la pantalla. Los medios de aquel año, como The New York Times, detallaron que muchos espectadores hacían cola bajo la lluvia torrencial para verla, y hasta se ofrecían sobornos de $100 con tal de saltar la fila y entrar lo antes posible a la sala de cine.

Sin embargo, el efecto que tuvo la película fue algo nunca visto hasta entonces. Varios espectadores vomitaban ante las secuencias gráficas, otros se desmayaban o abandonaban el cine sintiendo “náuseas y temblores”. Según un artículo de 1974 del periódico estadounidense, “varias personas tuvieron ataques cardíacos” y “una mujer hasta sufrió un aborto”. Una verdadera neurosis colectiva.

Sea como fuere, El exorcista es un clásico por mérito propio que si bien ya no provoca el mismo temor ante el avance del arte y los efectos especiales, todavía consigue estremecernos si te atreves a verla a solas. Y con la luz apagada.

Por último, si no tienes un cine cercano que ofrezca el reestreno de El exorcista, siempre puedes encontrarla en la plataforma de Prime Video o HBO Max.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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